Alemania decidió jugar un futbol más bello, y lo logró. Quiso destrozar a Brasil, y lo hizo. Resolvió ganar carretadas de euros a la hora de gestionar la marca “Selección alemana”, y es fácil saber lo que ocurrió. Con un esquema revolucionario, el mejor cuadro europeo afinó su relación con los patrocinadores y se atrajo más recursos. Su éxito no hace más que alimentar la locomotora.
BERLÍN.- El pasado martes 8, Stefan B. era un manojo de nervios. Corría el minuto 70 de la semifinal entre Alemania y Brasil y la escuadra germana hacía historia. En ese momento aparecía un gigante 6-0 en la pantalla del patio interno del berlinés Kulturbrauerei, una antigua fábrica de cerveza convertida hoy en centro cultural. La euforia campeaba en los centenares de alemanes que se habían reunido ahí para presenciar el partido.
A Stefan le emocionaba, claro, el aplastante triunfo de su Selección, pero en realidad era otra cosa la que lo mantenía con altos niveles de adrenalina. Ese día por la mañana había subido una apuesta a un portal de internet: 2 euros a que Alemania vencía 6-0 a Brasil. El joven alemán había recibido hasta el silbatazo inicial 500 contra-apuestas. Con la anotación de André Schürrle en el minuto 69, Stefan tenía en la bolsa mil euros (algo así como 18 mil pesos). El marcador tenía que permanecer así sólo 20 minutos más hasta el final.
Pero en el minuto 79 el mismo Schürrle acabó con la quiniela de Stefen. El delantero alemán le encajó el séptimo gol a Brasil y la algarabía general fue delirante. Stefen se lamentó sólo por un momento. Después se dejó llevar por los aullidos de júbilo de la muchedumbre. No hay reportes de ningún apostador que le haya atinado al resultado final: 7-1.
Con el histórico triunfo, que significó el pase a la final de la Copa del Mundo 2014, Alemania se ubicó como el equipo que más goles ha producido en el torneo de Brasil, con un total de 17 hasta antes de la final. Le siguen Colombia y Holanda, con 12 cada uno; Brasil, con 11, y Francia, con ocho.
Pero la Selección nacional de futbol alemana, la Nationalmannschaft, no es sólo una máquina de hacer goles, también de dinero.
Administración de empresa
Con un sistema de gestión independiente, la escuadra nacional alemana aporta enormes cantidades a la Federación de Futbol Alemán (DFB, por sus siglas en alemán). Un dato lo dice todo: las ganancias generadas por la Nationalmannschaft representan entre 65% y 70% del total de utilidades de la federación. Y aunque no existen informes públicos sobre los millonarios ingresos que genera, éstos pueden deducirse si se considera que el presupuesto anual promedio de la DFB asciende a 170 millones de euros (3 mil millones de pesos), según datos de la propia federación.
La exitosa marca “Selección alemana” –cuya plusvalía se incrementará a un nivel récord si levanta este domingo 13 la Copa del Mundo– no sólo se basa en el equipo de futbol. Administrativamente, la marca es gestionada por una plantilla permanente de sólo cuatro personas, que en el Mundial se incrementó a 25 trabajadores. Ese equipo es liderado por el manager de la Selección, el exjugador Oliver Bierhoff.
En 2004, luego de la desastrosa participación del combinado teutón en la Eurocopa, en la que quedó eliminado en la fase inicial, el entonces nuevo entrenador nacional Jürgen Klinsmann logró imponer su plan para que el equipo mayor quedara al margen de la estructura general de la Federación y contara con oficina y gerente propios. Este último representaría al equipo dentro de la DFB así como frente a los patrocinadores, medios de comunicación y club de seguidores.
En julio de 2004 Oliver Bierhoff tomó ese puesto y diseñó, junto con su equipo, una estrategia que comenzó a cuajar en el Mundial de Alemania 2006. Uno de sus pilares apuntaba a algo muy sencillo: generar una buena imagen. Para lograrlo tuvieron que trabajar con todos los managers de los equipos que integran la DFB.
“El negocio exitoso que es hoy la Selección nacional alemana tiene que ver, como en la mayoría de los casos, con el éxito y el rendimiento deportivo. A la lucrativa comercialización de la imagen de la escuadra contribuye, sin duda, también el hecho de que está formada por jugadores y tipos que son queridos por la gente, y que el futbol es sin duda el deporte número uno en este país”, explica a Proceso Pamela Wicker, investigadora del Departamento de Economía y Administración Deportiva de la Universidad del Deporte Alemán de Colonia.
Gastar para ganar
En una entrevista concedida a la revista alemana Capital, especializada en temas económicos y de sociedad, Bierhoff desmenuzó parte de la estrategia de patrocinio de la Mannschaft y reveló que la participación alemana en el Mundial de Brasil 2014 es la más cara de la historia para la DFB: 22 millones de euros, equivalentes a 396 millones de pesos.
“Hasta octavos de final, el Mundial representaría para nosotros una gran pérdida”, aseguró Bierhoff antes de que se iniciara la Copa. La razón es que el presupuesto para Brasil 2014 incluyó la construcción del campo de entrenamiento de la Selección germana, además del transporte, hospedaje y premios-bonos para los jugadores durante el torneo.
En este esquema el patrocinio de la Selección es fundamental y está cuidadosamente armado siguiendo una jerarquía clara. A la cabeza se encuentran los denominados “socios generales”: Adidas, que es responsable de todo el equipo y que, según revela Capital, invierte alrededor de 26 millones de euros al año; y Mercedes Benz, con poco más de 9 millones anuales.
En un segundo nivel se encuentran seis “socios premium”, que pagan un precio base de alrededor de 2 millones de euros anuales. Después de este escalón se ubican otros cinco socios.
Adidas, Mercedes Benz, el Commerzbank y la cervecera Bitburger forman el grupo de los únicos cuatro patrocinadores que durante la Copa del Mundo pueden hacer publicidad con la imagen de los jugadores de la Selección. Las cifras exactas que se pagan por ello son un secreto.
Al margen del Mundial, la escuadra teutona genera jugosas ganancias por la venta de derechos de transmisión de sus partidos y por la venta de boletos. Datos de la DFB revelan que cada partido jugado en casa se cotiza en 8 millones de euros, entre el pago por derechos de televisión (4.1 millones), venta de boletos (2 millones aproximadamente) y 1.5 millones adicionales por pago de publicidad en las bandas de la cancha. Más aún: el canal de televisión RTL ya anunció que pagará 5 millones de euros para difundir los partidos de calificación hacia la Eurocopa 2016 y el Mundial de Rusia 2018.
¡Premio mayor, premio mayor!
Los números no acaban ahí. De convertirse en campeón mundial, Alemania recibirá como premio, de parte de la FIFA, 25.7 millones de euros (algo así como 462 millones de pesos). De perder la final, tendrá que conformarse con 18.3 millones de euros (329 millones de pesos).
Este Mundial, según datos de la FIFA, es el que mayor beneficio económico ha dejado para todas las federaciones: 422 millones de euros.
Los jugadores no se quedan al margen y también serán recompensados con cuantiosas sumas. Para los integrantes de la escuadra alemana los premios llegaron a partir de los cuartos de final. No antes. Por el juego de cuartos cada uno recibió 50 mil euros; por la semifinal, 100 mil, y por la gran final, 150 mil euros. La suma total supera los 5 millones de pesos a cada uno.
“Sin duda es un torneo que vale la pena para los jugadores porque, además de su participación, seguramente les traerá nuevos contratos con patrocinadores, así como más ingresos por la comercialización de imagen y el interés de otros clubes”, señala Wicker.
Así, de ganar Alemania el partido final contra Argentina este domingo 13, no sólo una nación será feliz tras una sequía de 24 años sin campeonato mundial, también se consolidará un producto que ya entrega enorme ganancias a sus dueños: la Nationalmannschaft.








