Una pedagogía singular

Juan Carlos Martínez Sánchez, director de la primaria 19 de Abril, ubicada en la colonia El Mirador, convirtió el comedor del plantel en un negocio personal. Además de quedarse con las aportaciones voluntarias de los padres de familia, decidió triplicar el costo de los alimentos y ahora pide que las contribuciones “no sean sujetas de auditoría”.

Y cuando le piden rendir cuentas de los ingresos o alguno de los “contribuyentes voluntarios” le dice que no tiene dinero, amenaza con negarle la inscripción a sus hijos para el siguiente ciclo escolar.

El viernes 4, durante la última asamblea de padres de familia, previa al periodo vacacional de verano que inicia el martes 15, el reportero llegó al plantel y escuchó cuando el directivo exigía a cada uno de los asistentes –alrededor de un centenar– 535 pesos: 300 de cuota escolar; 150 para aplicación de exámenes y mantenimiento del taller de cómputo, y 85 para comprar pintura.

Algunos se inconformaron, sobre todo quienes no tienen empleo. Otros dijeron que el año pasado la cantidad fue mucho menor y hasta sobró dinero.

Pero Martínez Sánchez insistió en que el plantel tiene por lo menos 30 años y presenta “vicios ocultos” que deben remediarse: “Estoy administrando el dinero para que no se lo roben. A lo mejor no se nota, pero estamos haciendo trabajos. Compramos lámparas e hicimos una instalación eléctrica”.

La madre de un alumno asegura que la SEJ entregó recientemente a Martínez Sánchez más de 90 mil pesos para el mantenimiento del plantel; pero como nunca rinde cuentas, nadie sabe qué hizo con ese dinero; otras se quejan porque, dicen, conformó una mesa directiva a modo y puso como presidenta a Diana Ivette Calvillo Mena, su presunta pareja sentimental.

En la asamblea se aprobó el informe de gastos. Y aunque el tesorero dibujó unos números en el pizarrón, nadie entendió lo que quiso decir. Varios padres de familia le dijeron que mejor les diera copia de las facturas y de los estados de cuenta; también se molestaron por la amenaza de Martínez Sánchez de no inscribir a los alumnos si ellos no pagaban la cuota.

Algunas mujeres salieron en defensa del director y encararon a los demás. Les dijeron que si no les parecía, podían llevar a sus hijos a otro plantel. Martínez Sánchez desoyó los reclamos, e insistió: si no presentan el voucher de depósito de la aportación escolar en la cuenta del Banco Azteca que les proporcionó, sus hijos no serán inscritos.

Cuando una madre señaló que era preferible depositar las tres aportaciones en una sola cuenta, el director se negó porque, dijo, se vería obligado a reportar esos ingresos a la SEJ y eso no era conveniente.

Y expuso: se necesita un fondo no comprobable porque frecuentemente acuden técnicos a reparar los aparatos y no tienen manera de facturar sus servicios. Los padres le replicaron que debe buscar proveedores registrados ante la Secretaría de Hacienda para evitar problemas en el manejo del dinero.

 “De una vez les aclaro –respondió Martínez Sánchez–, se va a contratar un pintor y no me va a dar comprobante.”

Algunos padres de familia sospechan que el dinero que no deposita en la cuenta de Banco Azteca es la caja chica del director. Una señora incluso hizo cuentas: si son aproximadamente 200 los padres que pagan las cuotas para pintar las aulas y mantener el taller de cómputo, Martínez Sánchez debe tener un fondo de 47 mil pesos que maneja a su gusto.

Comes o te vas

Una de las madres, quien pide mantener el anonimato, asegura que el comedor escolar es el gran negocio del director de la primaria 19 de Abril. La SEJ, dice, estipuló que cada comida cuesta cinco pesos, pero Martínez Sánchez pide 17.

Ese incremento, más del triple, no tiene justificación, insiste, La SEJ envía cada semana suficiente verdura, fruta, pollo, arroz, frijol, lentejas y soya, entre otros insumos, para la nutrición de los alumnos. Lamenta que deba pagarse esa cuota semanal para que sus hijos se alimenten.

La primaria 19 de Abril es de tiempo completo, por lo que los padres deben ceñirse al reglamento interno. Pero se quejan porque, dicen, desde que Martínez Sánchez llegó a la dirección hace un año, condiciona la entrega de calificaciones al pago del comedor.

Antes había una responsable de cobrar la cuota del comedor y reportaba esos ingresos a la SEJ. Ahora no se sabe qué hace el actual director con esos fondos.

Según la entrevistada, Martínez Sánchez también organiza una kermés al menos cada bimestre, y ordena el cierre del CAS para inducir a los menores a comprar sus productos durante la feria a precios inflados. “Un paquete de papas, por ejemplo, lo vende en 20 pesos”, dice.

La madre de otro alumno comenta que el director se ufana de estar protegido por el titular de la SEJ, Francisco Ayón López, quien apadrinó a su generación, y por la supervisora de zona, quien presuntamente es su esposa.

De acuerdo con los entrevistados, durante la gestión de Martínez Sánchez los casos de bullying se incrementaron, pues él mismo se muestra agresivo con los menores; algunos profesores también son indiferentes, incluso suelen decir que los alumnos son los agresivos.

Son frecuentes las peleas entre los de sexto grado, sobre todo a la salida del plantel. Los docentes y el director nunca intervienen, ni siquiera cuando se pelean frente a él. Y se excusan: el horario de clases termina a las 16:00 horas, cuando sacan a los niños a la calle, estén o no sus padres.

La madre de una alumna que llegaba a su casa con moretones decidió colocarle una cámara diminuta en el prendedor del cabello para identificar a su agresor.

Así logró grabar una de las agresiones: “Me he enterado por las grabaciones que los niños de segundo año ya usan términos como violación o abuso sexual. En la grabación se escucha claramente cuando un niño le dice a mi hija ‘pinche perra arrastrada’”.

Y cuando presentó un reporte a la maestra de su hija, no sólo no atendió el caso, sino que culpó a la menor por dejarse golpear. Y aunque el director se enteró del caso no ha hecho nada.

Otros padres presentaron el reporte de un niño de sexto año que soborna a las niñas con jugos y refrescos para tocar sus partes íntimas; el director tampoco hizo nada. También revelaron que hay varios niños en terapia debido al bullying al que los someten los maestros.