El funcionario que sustituyó a Arturo Zamora como secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, ocupó el cargo equivalente en el ayuntamiento de Guadalajara cuando Aristóteles Sandoval lo presidió. Y este hecho, que muestra la confianza del gobernador en su nuevo operador, puede ser una pésima señal para los partidos y la ciudadanía, pues no sólo ha sido acusado de ser represor y de recaudador de mordidas, sino que averiguaciones previas de la PGR señalan que él y su hermano (asesinado en 2011) estuvieron involucrados con ladrones de autos y narcotraficantes.
Roberto López Lara, nombrado secretario general de Gobierno en sustitución de Arturo Zamora Jiménez, tiene familiares y amigos involucrados con el crimen organizado, según consta en averiguaciones previas de la Fiscalía General del Estado (FGE).
En diciembre de 2011 el reportero Ricardo Ravelo publicó en este semanario que Aristóteles Sandoval estaba relacionado con los hermanos José Luis y Juan Jorge Duarte Reyes –amigos también de López Lara–, involucrados con la delincuencia organizada (Proceso 1832).
Según dicha información, José Luis Tony Duarte, quien participaba en una red de robo de autos, estaba vinculado con la diputada federal del PRI Claudia Delgadillo y con el Cártel de Sinaloa. Fue asesinado el 20 de septiembre de 2011 en Puerto Vallarta.
En tanto, Juan Jorge fue detenido en 2003, según la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDC/084/2033. La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la Procuraduría General de la República, le aseguró un cargamento de tres toneladas de precursores químicos para elaborar drogas sintéticas.
Las investigaciones federales indican que los hermanos Duarte financiaron en gran parte la campaña de Aristóteles Sandoval para presidente municipal de Guadalajara. Además, señalan que la familia Duarte opera estacionamientos públicos y bares como El Siete Pecados y El OMS, protegidos por Roberto López Lara cuando era secretario del ayuntamiento tapatío.
El abogado Carlos López Lara, hermano de Roberto, participaba en negocios ilícitos con los hermanos Duarte antes de ser asesinado el 17 de febrero de 2011. De acuerdo con el expediente 333/2002, el litigante también estuvo involucrado en el robo de autos antes de incursionar en el narcotráfico.
A Carlos lo ejecutaron de un balazo en la nuca con un arma 9 milímetros afuera de los departamentos Julio César, en la calle William Shakespeare de la colonia Patria Universidad, en Zapopan.
Según el acta 221/2011, entre sus pertenencias se encontraron 24 mil pesos y 210 dólares. El mismo día fue ejecutado su empleado, el pasante en derecho Hans Salvador Jurado Velasco, hijo del funcionario de la Universidad de Guadalajara Hans Jurado Parres.
El 30 de agosto de 2012 otro familiar de Roberto López fue asesinado cuando salía de su casa, en la calle Administradores 5349, colonia Arcos de Guadalupe. Se trata de Leonel López Huerta, el hijo de Carlos.
Negro pasado
Roberto López Lara creció en una familia humilde, vivió en la colonia La Experiencia y algunos priistas que convivieron con él señalan que “tiene la obsesión por borrar ese pasado” y lo describen como “acomplejado”. De hecho, uno de sus contemporáneos dice que se hizo operaciones en el rostro: “Tiene la misma inclinación que el jugador de futbol Ronaldo, que se hace ajustes estéticos de manera constante (trastorno dismórfico corporal). Está transformadísimo”.
En cuanto a su capacidad como litigante, otro de los consultados indicó que en los juicios se caracterizó por “ser trácala, transa; sobornaba para sacar adelante los casos”.
Las fuentes añaden que cuando el PAN desplazó al PRI del gobierno del estado, López Lara tenía una camioneta Cherokee azul, pero al poco tiempo de trabajar en el ayuntamiento de Guadalajara, con Aristóteles Sandoval, compró una Toyota de lujo, con un valor aproximado de 800 mil pesos.
En el ámbito político, a Roberto López se le relaciona con el exgobernador Carlos Rivera Aceves, pues laboró como su secretario auxiliar y chofer.
Un priista que prefiere no publicar su nombre relata que “desde el principio se ocupó de los asuntos oscuros del entonces gobernador (Rivera Aceves) y después hizo lo mismo con Aristóteles. Con esto quiero decir que organizaba grupos de choque, se ocupaba de los asuntos de corrupción y recibía maletas de dinero, y daba ciertas libertades a bandas que se dedicaban al robo de autos”.
Agrega que los medios de comunicación se equivocan al decir que el actual secretario general de Gobierno tiene mano dura; más bien posee “inclinaciones criminales”, precisa. Además, se le considera el operador de Aristóteles Sandoval en asuntos relacionados con el Poder Judicial, y en 2003 se encargó de la impugnación que promovió Jorge Arana contra la elección en la alcaldía de Guadalajara (ganada por el panista Emilio González).
En 2008 López Lara compitió por la presidencia del PRI tapatío pero fue derrotado por Eduardo Almaguer, ahora secretario estatal de Trabajo y Previsión Social.
Tras ocupar la Secretaría General del ayuntamiento de Guadalajara a partir de 2010, durante la administración de Jorge Aristóteles Sandoval, en mayo de 2012 el abogado renunció al cargo para participar en la coordinación de las campañas del PRI en la zona metropolitana tapatía para los pasados comicios.
En diciembre de 2011 Aristóteles Sandoval le encomendó enfrentar la problemática de los comerciantes ambulantes en el primer cuadro de la ciudad, pero en lugar de resolverla consiguió incrementar en 155% el número de vendedores informales, al pasar de 406 en 2010 a mil 31 en 2012.
La presencia de los comerciantes ambulantes ligados al PRI en el primer cuadro de la ciudad fue una violación permanente y flagrante al reglamento municipal, pero benefició a Sandoval Díaz con el pago de cuotas y apoyo electoral.
Al respecto, José Armando Solís Rodríguez, entonces supervisor del área municipal de Inspección y Vigilancia, señaló que algunos inspectores cobraban mordidas por permitir que los comerciantes informales se instalaran en zonas prohibidas, sobre todo en la zona centro y en calles peatonales: “Todos los vendedores ambulantes pagan, desde el que vende plumas hasta el que se le ocurra” (Proceso Jalisco 377).
Solís comentó que uno de sus compañeros le platicó que “el dinero de las mordidas va a dar a presidencia con El Chino López”.
Al preguntarle por el monto de esas operaciones, respondió: “Me hablaban de cantidades enormes en mordidas mensualmente… De cada zona llegan hasta 400 mil pesos, pero a mí esto no me consta”.
Contó igualmente que se les ordenaba a los supervisores que recorrieran las zonas de dos en dos, lo que éstos aprovechaban para avisar “a los vendedores ambulantes: ‘Ahí vienen los supervisores’. Entonces es un juego, jamás se va a agarrar a nadie”.
Otro testigo que aún trabaja en el ayuntamiento tapatío afirma que López Lara sigue cobrando las mordidas a los ambulantes y que “otra parte va a dar a manos del papá de Aristóteles, Leonel Sandoval”.
Opresor
El 14 de diciembre de 2011, cuando los vecinos de las colonias Americana y Lafayette se manifestaron de manera pacífica en el pleno del ayuntamiento tapatío contra los cambios al plan parcial de desarrollo, un grupo afín al PRI los golpeó en presencia de los regidores, los medios de comunicación y la policía, sin que ésta frenara la agresión.
Varios asesores de ediles de oposición señalaron que el grupo de choque respondía al entonces secretario general del ayuntamiento, Roberto López Lara. La regidora panista Vanesa Pérez Rubí señaló eso mismo desde el pleno. Además, los reporteros observaron que unos golpeadores se comunicaron con personal de López Lara después de las agresiones y que otros se ocultaron en la oficina del funcionario.
No obstante, cuando se le cuestionó a López Lara si estaba detrás de la golpiza a los manifestantes, respondió: “Niego categóricamente cualquier hecho ilícito o cualquier acto de provocación; si tienen pruebas que lo demuestren. Creo que fue un señalamiento vago, no tiene un fundamento jurídico; lo que sí puedo decir es que vamos a investigar, y si yo tengo una responsabilidad, también me tengo que ir, o que se me sancione de acuerdo al Código Penal”.
Uno de los afectados en aquella ocasión, Eduardo Morfín, recuerda en entrevista que las autoridades “no hicieron nada, se burlaron”, aunque los vecinos presentaron una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) por la violación de su derecho de libre manifestación.
La queja se desechó cuando “Roberto López contestó a la CEDHJ que Óscar Cerrillo, la persona que señalamos de amenazar a una vecina de Providencia, de controlar a los policías y de no permitirles el paso al área de cabildo, ya no laboraba con el ayuntamiento, por lo que no había materia. Y la comisión dijo que era cierto y cerró el caso”.
Tampoco prosperó la denuncia penal por las agresiones que presentaron los manifestantes, en especial Froilán Mejía, en la Procuraduría General de Justicia del Estado.
El viernes 13, antes de dejar la Secretaría General de Gobierno, Zamora Jiménez ofreció una rueda de prensa. Ahí dijo que quien ocupara el puesto debía caracterizarse por la lealtad permanente al jefe del Ejecutivo, dedicarse permanentemente a sus funciones institucionales y mantener muy buenas relaciones con todos los actores políticos para garantizar mayor éxito en la toma de decisiones.
“El secretario general de Gobierno debe trabajar con una gran pulcritud, en un asunto que tiene que ver con la ética profesional en el desempeño de las actividades”, insistió Zamora al despedirse de los partidos y de los integrantes del Poder Judicial y el Legislativo tras sólo 15 meses en la dependencia.
Zamora dijo frente a Roberto López y al gobernador: “Cuando entramos por la puerta de enfrente, hay que salir por la misma puerta”. (Con información de Alberto Osorio M.)








