Explotación oficial de los indígenas

EXPLOTACION OFICIAL DE LOS INDIGENAS
Señor director:
La presencia de Proceso en los medios de comunicación viene a constituir una apertura al pensamiento no comprometido, no manipulado, en el ambiente periodístico actual donde todo parece estar condicionado al mejor postor Por eso, hay motivo suficiente para felicitar a Ud, y al equipo que lo elabora
Quiero merecerle su hospitalidad en la sección Palabra de Lector, aludiendo al artículo de Enrique Maza titulado “El escándalo de la miseria”, publicado en el No 19 de la revista que Ud dirige
El señor Maza pretende hacer recaer la culpa de la situación en que se encuentran muchos mexicanos a los que se llama indígenas, en lo que considera complacencia o complicidad de la mayoría de nosotros: sus connacionales
Mentira, que exista indiferencia “ante la miseria acuciante de tantos millones de mexicanos”, cuando el noventa por ciento de la población comparte en uno u otro nivel la miseria que flagela al país, propiciada por el enriquecimiento del otro diez por ciento de la población que constituye la oligarquía
El escándalo de la miseria no es la consecuencia histórica de un modo de vida o de revolución escogido: es consecuencia de modos y patrones de vida y revolución impuestos a sangre y bayoneta Y nuestros actos históricos no han sido voluntarios sino circunstanciales
El escándalo de la miseria se debe en gran parte a las medidas de explotación que el mismo gobierno propicia y al soslayamiento inocultable hacia la injerencia extranjera
Uno de los ejemplos irrebatibles de esta afirmación es lo que sucede en el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, institución que fue creada para aliviar la miseria del artesano: generalmente a los que se llama indígenas complementan el ciclo agrícola con la producción de alguna artesanía, y esta complementación les permitiría subsanar necesidades si les llegaran las decenas de millones de pesos destinados a ellos para la adquisición de sus artes
Desgraciadamente, durante el tiempo que laboré ahí me di cuenta, la mayor parte del presupuesto se gastaría en los viajes internacionales que sus directores, Tonatiú Gutiérrez, María Teresa Pomar Aguilar y Héctor Solórzano, realizan sin ningún beneficio para los artesanos —campesinos— (¿indígenas?)
Son exagerados los sueldos, entre doce mil y veinte mil pesos mensuales, que se pagan a extranjeros como Eduardo Dagash, Loise Reinasse, Ruth Lechuga, Brenda Frei y otros a quienes se tiene por “técnicos” en artesanía mexicana, comparados con lo que ganan los trabajadores oaxaqueños, verdaderos técnicos de nuestra artesanía, importados de la Sierra de Ixtlán como mano de obra barata para los que llamándose demagógicamente revolucionarios buscan con la explotación de sus hermanos y el enriquecimiento ilícito, de su debut en la oligarquía
Después del Instituto Nacional Indigenista, el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, es la institución gubernamental que más relación tiene con los mexicanos marginados Sin embargo la fundación de éste Fondo sólo ha propiciado el miedo a la injusticia mediatizando la producción
No somos nosotros los criollos, zambos, mulatos, o como se nos quiera clasificar, los culpables, ni los cómplices, de nuestra propia miseria; es la oligarquía que penetrada en el gobierno coloca sus piezas para intensificar sus riquezas
CPT Gilberto Molinar Torres
Cuernavaca, Mor