En 1964 la disquera Epic lanzó la colección de tres discos llamada Soothing sounds for baby (“Sonidos relajantes para el bebé”) del músico neoyorquino Raymond Scott. Los tres volúmenes incluían 11 piezas cuya intención era la de acompañar a los niñitos durante sus actividades diarias como el desayuno, la siesta, la comida o la hora de jugar.
La música fue compuesta por Scott para varios instrumentos electrónicos de su invención: el clavivox o el impresionante electronium, un secuenciador capaz de generar sonidos aleatoriamente sin necesidad de teclado. La colección fue un fracaso comercial en su tiempo y quedó olvidada por más de 30 años, hasta que en 1997 la disquera holandesa Basta hizo una reedición en disco compacto.
Estas son las primeras grabaciones de música electrónica en la historia; fueron precursoras de lo que en los setenta harían músicos como Phillip Glass, Kraftwerk, Brian Eno o Jean Michel Jarre, quienes ganarían mucha más notoriedad que el músico de Brooklyn.
Raymond Scott, cuyo verdadero nombre era Harry Warnow, nació el 10 de septiembre de 1908 y fue un músico de gran éxito; varias de sus piezas como la magistral Powerhouse fueron utilizadas una y otra vez por más de 20 años en las caricaturas de la Warner Bros.
Siendo un aclamado líder de orquesta y de un quinteto de jazz, además de participar en varias películas de Hollywood y tener a su cargo la dirección musical del programa de televisión más exitoso de los cincuenta llamado Your Hit Parade, en el que se interpretaban en vivo las canciones más populares de la semana, Scott dedicaba su tiempo libre a la invención de pianos electrónicos y cajas de ritmos.
Fue así que en 1953 inventó el primer secuenciador de la historia en el que pudo programar piezas rudimentarias, pero que marcaron el inicio de la era de los sintetizadores y de la música electrónica.
Llamado el Frank Zappa de su época, después de dejar su trabajo en televisión dedicó su vida y sus recursos a la investigación y desarrollo de instrumentos electrónicos y a la composición en éstos. Mucho antes que cualquier otro, él estaba construyendo circuitos para modificar sonidos y crear un primer sintetizador.
Bob Moog, el inventor de los sintetizadores Moog (y quien ya era conocido por fabricar theremins) trabajó con él varios años antes de que éste creara el instrumento que lo hiciera famoso en todo el mundo.
Perfeccionista absoluto, Raymond Scott no pudo comercializar sus invenciones, pues siempre tuvo la idea de modificarlas y mejorarlas a fin de hacerlas funcionar justo como él quería lo que le impidió ser reconocido a un nivel más amplio.
Así pasó más de 20 años, hasta que en 1988 una serie de ataques al corazón lo dejaron casi en estado vegetativo; falleció en 1994 treinta años después de aquellas grabaciones que sin proponérselo hicieron historia al crear un nuevo tipo de música.








