BUENOS AIRES.- Luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó reconsiderar el fallo favorable a los fondos buitres en los tribunales de Nueva York, Argentina enfrenta otra vez un panorama incierto.
El juez neoyorquino Thomas Griesa sentenció que esos fondos especulativos deben recibir el valor nominal de los bonos de deuda soberana en su poder. De cumplir la orden, Argentina podría afrontar las demandas posteriores de todos sus acreedores. El resto de quienes no ingresaron en los canjes de deuda en 2005 y 2010 exigiría el mismo trato. Quienes sí aceptaron y cobran con quita, exigirían el cobro de la totalidad de sus antiguas acreencias. Argentina no podría saldar la deuda. Caería en cesación de pagos.
La sentencia impide a Argentina seguir pagando a 93% de los acreedores que aceptaron cobrar con quita sin abonar también a los fondos buitres. Y habilita a éstos a trabar embargo sobre las cancelaciones que los primeros perciben a través del Banco de Nueva York.
Por lo pronto el gobierno argentino ratificó su voluntad de seguir honrando su deuda con los tenedores de bonos reestructurados. En un comunicado del Ministerio de Economía, el miércoles 18, anunció sin embargo que no girará hacia el Banco de Nueva York los 228 millones de dólares del bono discount que vence el lunes 30.
De no llegarse a algún acuerdo Argentina entraría en “default técnico”. Se vería imposibilitada de saldar la deuda pese a contar con los recursos y la voluntad de pago.
El dilema es poco agradable. Una cesación de pagos, en cualquiera de sus variantes, limitaría el acceso de Argentina al crédito y a la llegada de inversiones. Pagar a los fondos buitres sin la quita acordada con la mayoría de los acreedores daría por tierra con el proceso de desendeudamiento iniciado en 2003 por el kirchnerismo.
“Suicídense”
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció el lanzamiento de un nuevo canje de bonos de deuda soberana –esta vez bajo jurisdicción argentina– para seguir pagando a 93% de los acreedores. Al mismo tiempo intentará llegar a un acuerdo de pago con los fondos buitres en el despacho del juez Griesa. Los abogados de ambas partes se reunieron con el magistrado neoyorquino el miércoles 18 sin lograr ningún acercamiento.
El martes 17 el ministro de Economía, Axel Kicillof, descartó que Argentina vaya a pagar a los fondos buitres el monto nominal total de los bonos y en un solo pago, tal como dispone el fallo. “Si una sentencia dice ‘suicídense’, nosotros no podemos aceptarla”, dijo en conferencia de prensa.
Dicho pago de mil 330 millones de dólares a los fondos NML y Aurelius abriría la puerta a nuevos juicios por 15 mil millones de parte del resto de ese 7% de acreedores que no ingresaron en los canjes. El monto supone más de la mitad de las reservas internacionales de Argentina, que hoy ascienden a 28 mil millones de dólares.
La cláusula rights upon future offers, vigente hasta el 31 de diciembre de 2014, establece además que cualquier mejora en las condiciones ofrecidas a los tenedores de bonos debe hacerse extensiva a todos los que entraron a los canjes anteriores. Si 93% de los acreedores, que cobra puntualmente con quita, exigiera también el valor nominal de los bonos de deuda soberana, la cifra alcanzaría 120 mil millones de dólares, sostuvo Kicillof.
El lunes 16 la presidenta Fernández anunció que Argentina seguiría honrando sus compromisos con 93% de los bonistas que aceptaron la reestructuración. El nuevo canje de deuda bajo legislación argentina fue anunciado un día más tarde por Kicillof. Su objetivo es evitar que la transferencia de futuros vencimientos sufra embargos.
Se analiza la posibilidad de depositar los dólares en cuentas de la Caja de Valores de Buenos Aires. Su implementación no está tan clara como algunos de los inconvenientes que enfrentará. La sentencia de Griesa impide a bancos y firmas de abogados de Estados Unidos colaborar con Argentina para eludir la sentencia. Algunos fondos de inversión tienen vedada por estatuto la compra de títulos que no se rijan por la ley estadunidense.
“También se analizó informalmente la posibilidad de que los dólares de los pagos queden depositados en una cuenta custodia a nombre de cada acreedor en Buenos Aires sin convocar a un canje voluntario. Ninguna de las opciones barajadas previene un default técnico”, informó el diario Página 12 el martes 17.
Los principales precandidatos a la presidencia en 2015 coinciden en que el gobierno debe avanzar hacia un acuerdo con los acreedores en default que solucione definitivamente el conflicto. Pero sólo algunas voces de los grandes medios abogaron por pagar a los fondos buitres lo que indica la sentencia.
“Otra posibilidad sería negociar una forma de pago especial o incluso la adquisición de los derechos de los holdouts por un grupo empresario más amigable”, sostuvo La Nación el martes 17.
Si Argentina repudia el fallo y entra en default, afrontaría un problema grave, pues necesita financiamiento. Los fondos buitres dejarían de cobrar los bonos de deuda. Pero podrían obtener ganancias a través del cobro de los seguros contra default.
Al gobierno no le alcanzó el cambio de rumbo económico esbozado en los últimos meses. A fin de poder volver a los mercados internacionales de crédito, indemnizó a Repsol por la expropiación de YPF y acordó la cancelación de la deuda que mantiene con el Club de París.
“Este gobierno no endeudó a Argentina, no provocó el default, sólo intentó arreglar los problemas de la fiesta neoliberal”, dijo Kicillof en conferencia de prensa. Esta fiesta ha asegurado el predominio del capital financiero sobre los Estados nacionales. E incluyó, como cereza del postre, la cesión de la soberanía jurídica a favor de tribunales de países centrales en materia de emisión de deuda.








