Atraco en vacaciones

Con la novedad de que el jueves 12 –el día en que se inauguró en Sao Paulo, Brasil, el XX Campeonato Mundial de Futbol, y fecha en la que casualmente salían a vacaciones alumnos y docentes de la Universidad de Guadalajara (UdeG)– el Sindicato de Trabajadores Académicos de esa institución (Staudeg) determinó hacer un préstamo por 120 millones al equipo de futbol de esa casa de estudios: los llamados Leones Negros, que ahora preside el exrector Raúl Padilla y que para fines del próximo mes de julio volverá a participar en la Primera División, luego de 20 años de ausencia en el primer circuito profesional del balompié mexicano.

Cabe decir que dicho préstamo se hizo sin el consentimiento de los dueños de ese dinero: los trabajadores académicos de la UdeG, los cuales por lo visto son punto menos que un cero a la izquierda tanto para los jeques udegeístas como para quienes presuntamente los representan desde el Staudeg, comenzando por la persona que funge como secretario general, Martín Vargas Magaña, alguien que desde esa posición le responde al cacique máximo de la UdeG (¿eres tú, Raúl?) antes que a los trabajadores académicos de la universidad pública de Jalisco, de tal forma que no es ninguna sorpresa que la norma de conducta de ese líder sindical sea la típica de los logreros: vámonos por la libre, para complacer al jefe, y después, si alguien hace olas, ya veremos cómo capoteamos el temporal.

Y como, en efecto, casi de inmediato surgieron airadas protestas, con lo cual se vino a demostrar que por lo visto los trabajadores académicos de la UdeG –o al menos una buena parte de ellos– no son los mansos borregos que cree la cúpula padillista, al doctor Vargas Magaña se vio forzado a salir a dar explicaciones y, según su propio dicho, a “puntualizar” algunos detalles del préstamo por 120 millones a los Leones Negros, a lo cual ya se había comprometido obsequiosamente el Comité Ejecutivo del Staudeg. Pero ante la alta marea de reclamos, el secretario general del sindicato en cuestión giró, el sábado 14, el siguiente comunicado para tratar de calmar las aguas:

“A los miembros que integran el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara:

 “Por este conducto me permito puntualizar algunos aspectos del mecanismo por el cual se aprobó el préstamo  por 120 millones al ‘Patronato Leones Negros de la Universidad de Guadalajara A.C’ en Asamblea General el pasado 12 de junio.

“1. Se aprobó por la asamblea general un préstamo al ‘Patronato Leones Negros de la Universidad de Guadalajara A.C.’ mismo que saldrá de los académicos que así decidan expresamente hacerlo, en el formato establecido por el fideicomiso, llenado y firmado por el académico.

“2. El mencionado préstamo proviene del fondo de ahorro de aquel profesor que decidió (sic) en forma voluntaria prestarlo al ‘Patronato Leones Negros de la Universidad de Guadalajara A.C.’, lo que de ninguna forma afecta el fondo de aquellos que no decidan hacerlo.

“3. El interés con el que se realiza tal préstamo es del 4%, estando por encima al que paga actualmente el fideicomiso.

“4. El Patronato Leones Negros de la Universidad de Guadalajara A.C. entregará en garantía cartas compromisos que respaldan $150 millones de pesos, lo cual es superior al préstamo mencionado.”

Dicho de otra manera, el empréstito se mantiene por varias razones más que dudosas: porque Vargas Magaña supone (¿con base en qué?, es cosa que no se sabe) que habría dinero suficiente para sostener el préstamo a los Leones Negros aun sin las aportaciones de los trabajadores académicos contrarios al mencionado préstamo; porque “no existe riesgo alguno de recuperar el monto del préstamo en su totalidad”; porque por concepto de intereses se cobraría una tasa más alta que la que paga la banca comercial, y porque el préstamo se haría únicamente con la aportación “voluntaria” de aquellos trabajadores académicos que así lo manifiesten.

Ante ello, surgen varias preguntas. ¿Cómo, si el Staudeg aún no ha hecho ninguna consulta entre sus agremiados, ya se da por hecho que hay un porcentaje suficiente de esos “integrantes” del sindicato que respondería positivamente a que se utilizara su fondo de ahorros para financiar a los Leones Negros? ¿Cuándo comienza la consulta para saber cuáles y cuántos trabajadores académicos estarían dispuestos a llenar y firmar ese formato de aceptación? ¿Y qué clase de beneficios obtendrían con ello? ¿Acaso los harían copartícipes del pago de esos “intereses superiores”, a diferencia de quienes decidieran no llenar el formato de aceptación? ¿Con qué “respaldan” los Leones Negros, comenzando por Raúl Padilla, quien sería el macho alfa de la manada, el préstamo del Staudeg? El 20% de las acciones que la UdeG posee en el estadio Jalisco debe descartarse, pues al igual que otros bienes de esa casa de estudios legalmente no es enajenable.

¿Entonces el respaldo son los “158 millones 400 mil pesos” que, según las cuentas alegres de los jeques udegeístas, vale la franquicia de los Leones Negros en Primera División? El único inconveniente sería que si el equipo vuelve a la División de Ascenso, lo cual no se debe descartar, la franquicia se devalúa en un 90%, y convertiría a ese préstamo del Staudeg en una “inversión” de alto riesgo para los trabajadores académicos de la UdeG, por lo que en ese caso no sería raro que la cúpula padillista tuviera que echar mano directamente de los recursos de la institución.

Más allá de las respuestas que pueda haber para estas y otras interrogantes, lo cierto es que para competir en la Primera División el equipo de futbol de la UdeG habrá de requerir mucho más dinero del que venía necesitando en la llamada División de Ascenso. Por la contratación de un solo jugador, durante el reciente draft o tianguis de piernas, celebrado en Cancún, la directiva de los Leones Negros (léase Raúl Padilla) se comprometió a pagar 3.2 millones de dólares (poco más de 40 millones de pesos), dinero líquido que deberá salir –si no es que ya salió– de algún lado, ya sea de uno o varios organismos y empresas relacionados con la UdeG (Proulex, Telmex, la FIL, el Studeg, etcétera), e incluso no habría que descartar que fuera del subsidio estatal o federal de la casa de estudios, al que los jeques universitarios han manejado a discreción, de manera impune y sin rendirle cuentas a nadie.

Pero la realidad es que hasta ahora la directiva de los Leones Negros no sólo contrató a un refuerzo, sino a media docena de ellos para su inminente regreso a la Primera División, lo que hace pensar que el sablazo multimillonario dado –voluntariamente a fuerzas, como se dice de manera coloquial– a los trabajadores académicos de la UdeG será sólo el principio de una nueva empresa (redituable o deficitaria es lo de menos) que poco o nada tiene que ver con la razón de ser de una universidad que opera con fondos públicos, recursos que, como ha sido una costumbre, manejan a placer los jeques universitarios. ¿Quién puede asegurar que el siguiente “$arpa$o” de los Leones Negros no sea para el otro gremio universitario, el Sindicato Único de Trabajadores Administrativos de la UdeG?

Moraleja: mal termina el semestre para los académicos a los que sus patronos y sus propios representantes sindicales atracan en vacaciones.