Romario, el diputado rebelde

Apoyó con todo la designación de su país como sede del Mundial 2014, pero en cuanto vio la desorganización, el despilfarro y las corruptelas se convirtió en el principal crítico. Romario, uno de los grandes delanteros que ha tenido Brasil y actualmente congresista, da los nombres y apellidos de quienes, a su juicio, se enriquecieron a costa de su nación o no han actuado con honradez ante el descalabro: Joseph Blatter, Jérôme Valcke, Dilma Rousseff, Ronaldo y Pelé…

Romario da Souza Faria fue símbolo de la selección brasileña. Ahora lo es de quienes se oponen a los gastos excesivos por la organización del Mundial. Desde agosto de 2011 es diputado por el Partido Socialista Brasileño y utiliza su influencia para denunciar “la insensibilidad del gobierno evidenciada durante la preparación de este torneo”.

Ha repudiado los atrasos en la entrega de los estadios, que además exceden por mucho el presupuesto inicial; los desvíos de recursos, la corrupción y los robos. La exestrella del Barcelona considera que el dinero se despilfarró en la Copa del Mundo, en detrimento de servicios elementales como la salud, la vivienda y el transporte público.

El pasado 14 de marzo, Romario lanzó desde la Cámara de Diputados su invectiva más dura contra los dirigentes de la FIFA. Acerca del secretario general del organismo, Jérôme Valcke, espetó: “Acaba de afirmar que el Mundial 2014 será uno de los peores de la historia. Este tipo viene a nuestro país, decide todo, dice una cosa, luego la desdice, y todos aplauden”. Y fue más conciso en torno al suizo Joseph Blatter, presidente de la asociación: “Es un hijo de puta”.

En todos los foros

Su denuncia la ha repetido en tribuna y en los medios de comunicación. “Blatter y Valcke se quedarán millonarios con el Mundial, y no pasa nada según nuestra presidenta (Dilma Rousseff), nuestros secretarios y nuestros gobernadores, que también se están enriqueciendo”, acusó el 14 de marzo pasado en entrevista con ESPN Brasil.

El exfutbolista ejemplificó con los altos costos de los boletos. “En Brasil el coste por butaca será de 3 mil 593 euros (68 mil pesos), casi el doble de lo que se gastó en Sudáfrica (mil 684 euros) y Alemania (mil 671)”.

Y a pesar de todo el dinero que se mueve, algunos estadios no cumplen con las expectativas, explicó. El Mané Garrincha, ubicado en Brasilia, es una muestra: “Costó alrededor de 500 millones de euros (9 mil 500 millones de pesos), pero hay goteras, no hay internet y tampoco sistema de aire acondicionado. La calidad de las obras es mala”.

En entrevista con Radio Band Noticias, en los primeros días de este junio, resumió: “¿Qué brasileño puede resistir este tipo de situaciones? Este Mundial no está organizado para los brasileños, o por lo menos no para aquellos que están acostumbrados a asistir a los partidos.

“Únicamente en los estadios ya se gastaron 7 mil 200 millones de reales (42 mil millones de pesos), equivalentes a 150 mil casas. Tan sólo el presupuesto de la remodelación del Maracaná se incrementó de 150 a 500 millones de dólares (6 mil 500 millones de pesos).”

La génesis de la ira

En la pasada Copa Confederaciones Brasil 2013, millones de personas se manifestaron en las calles contra la organización del Mundial. Romario convocó a los inconformes a mantener sus reclamos contra el gobierno hasta las elecciones presidenciales de octubre de este año:

“No estoy en contra del Mundial, pero no puedo estar a favor del dinero que se está gastando en él. Por mucho que queramos la Copa del Mundo, el pueblo brasileño merece respeto”, sentenció el exgoleador en la entrevista a Radio Band Noticias.

La voz de Romario es escuchada porque fue un delantero muy exitoso. Jugó en Barcelona, Flamengo, Vasco da Gama, PSV Eindhoven, Valencia y Fluminense, y escribió una página de gloria al proclamarse campeón con Brasil en el Mundial de Estados Unidos 1994, donde además fue el máximo goleador de su representativo y nombrado el Mejor Jugador del certamen.

Formó parte de la comitiva que el 7 de octubre de 2007 presenció la elección de Brasil como sede mundialista. En ese entonces apoyaba a cabalidad la realización de la Copa en su país. Tres años después fue elegido diputado federal por Río de Janeiro, con 146 mil 859 votos.

A la hora de exhibir a quienes considera deshonestos ha arremetido incluso contra otros ídolos. El caso más sonado es su confrontación con Pelé, a quien acusa de ser “un hombre de la FIFA”, insensible e interesado.

Además, desde hace meses sostiene una tirante relación con otro histórico del futbol brasileño, Ronaldo Luiz Nazario da Lima, quien fue decisivo para que Brasil ganara la Copa del Mundo en Corea-Japón 2002.

Ronaldo, el mayor goleador de la historia en los mundiales (con 15 anotaciones), forma parte del comité organizador del torneo. En marzo pasado el artillero se dijo avergonzado por los retrasos y los problemas que mostró el país en la organización del mundial.

Romario lo tachó de oportunista. “Yo no cambio de lado dependiendo del resultado”. También lo acusó de incumplir una promesa de donar 32 mil entradas a personas con discapacidad.

La réplica llegó pronto. “Es lamentable que Romario, una vez más, salga al público y me responsabilice por cosas que no son de mi competencia”, se defendió Ronaldo horas después a través de Facebook. Y le sugirió a Romario que buscara en el sitio oficial de la Confederación Brasileña de Futbol los nombres de los actuales dirigentes, “a los que puede y debe presionar”.