“Perdida en los Apalaches”

Perdida en los Apalaches es un juguete cuántico, como lo llama su autor José Sanchis Sinisterra, que cumple este mes 100 representaciones en el Círculo Teatral. Lo protagonizan con excelencia los actores Emoé de la Parra, Alberto Estrella y Víctor Carpinteiro, bajo la espléndida dirección de Gema Aparicio.

La obra es una comedia que aborda el difícil tema de la teoría cuántica donde las realidades se mezclan, los mundos se superponen y coinciden espacios y tiempos que la “lógica” vería imposible.

El punto de partida de Perdida en los Apalaches es la conferencia que la doctora Greñuela (Emoé de la Parra) impartirá en el extrañísimo Club de Divulgación Cultural bajo el título de “Las paradojas del espacio-tiempo”. Su desconcierto al llegar al lugar después de haber iniciado su conferencia en el lugar equivocado, se superpone a las preocupaciones del vicepresidente (Alberto Estrella), inconforme con sus superiores y obsesionado con la precisión y el orden. A esta realidad se agrega la presencia de un intruso (Víctor Carpinteiro) que transita por otro pasillo espacio temporal e impondrá la posibilidad de un encuentro entre la doctora perdida en los Apalaches y este hombre que se encuentra en un hotel de Praga.

Emoé de la Parra interpreta su papel con templanza y precisión y Alberto Estrella caracteriza con energía y expresividad a su personaje. Víctor Carpinteiro por su parte dota al Intruso de la seriedad y el formalismo que el personaje requiere. Los actores, con la guía de la directora, logran realizar con éxito los cambios de espacio y tiempo tanto en el comportamiento de sus personajes, como en el diseño del trazo escénico planteado. En el escenario se sugieren los pasillos de las realidades en juego y los cruces que se suscitan. Los personajes aparecen y desaparecen, cambian de vestuario para indicar ciertos saltos de lugar; se visten, se arreglan o se ensucian según lo que les ocurra en esta historia aparentemente caótica pero verificable dentro de la teoría cuántica.

El video diseñado por Julio Martínez trabaja imágenes abstractas para provocar la sensación de lugares diferentes o de lo que evoca la mentalidad cuántica.

Mónica Kubli en el diseño de escenografía e iluminación propone un espacio en blanco bello estéticamente, aunque en ciertos momentos disfuncional, dado que la vista se fija en un salón de conferencias más que en la posibilidad de los montes Apalaches o en el hotel de un país extraño.

Sanchis Sinisterra ubica a sus personajes en España, Praga y los montes Apalaches. Ellos pueden verse, hablarse e influir en sus vidas. En vez de una obra sesuda, decide crear una farsa llena de equívocos e incongruencias espacio-temporales, donde los personajes y los objetos comparten un mismo escenario aunque estén separados por miles de kilómetros y varios años de distancia. Los objetos, aunque mínimos, juegan un papel importante; tal es el caso de un cesto de huevos, un zapato o un avioncito de papel, que sirven para unir los distintos momentos y lugares de la trama.

Perdida en los Apalaches es una obra inteligente con un tratamiento ligero que por el equipo creativo y actoral que lo lleva a cabo, resulta ser una propuesta de calidad con la cual celebran los diez años de vida de El Círculo Teatral.