Homenaje de Cuba a Pedro Vargas en el Festival del Bolero

Durante cuatro días, en el XXV Festival Boleros de Oro, la ciudad de La Habana honrará al cantante guanajuatense Pedro Vargas por sus aportaciones a este género musical de viva trascendencia. Será el segundo homenaje de Cuba en un cuarto de siglo, según evocan a Proceso el hijo mayor de El tenor continental, el agregado cultural mexicano en la isla Javier Villaseñor y José Loyola Fernández, fundador del festejo donde se develará un busto del artista cincelado hace 25 años en Estados Unidos y cuya destrucción parecía inexorable.

En las voces del tenor mexicano Pedro Vargas (quien el 30 de octubre cumplirá 25 años de fallecido), y del cubano Benny Moré (cuyo natalicio 95 fue celebrado el 19 de febrero), grandes boleros como “Solamente una vez” de Agustín Lara, “La vida es un sueño” de Arsenio Rodríguez o “Perdón” y “Obsesión” de Pedro Flores, están considerados por los críticos como “joyas indiscutibles” del cancionero latinoamericano.

Ambos cantantes serán homenajeados durante la 25 edición del Festival Internacional Boleros de Oro, del 25 al 29 de este mes en La Habana, Cuba, siendo El tenor continental, El ruiseñor de América o El samurái de la canción –como se le conoce a Pedro Vargas– el más recordado en ese encuentro con diversas actividades, y El bárbaro del ritmo, tan querido en la isla caribeña, gozará también de reconocimiento.

Por la distinción, Pedro Vargas hijo se encuentra gratamente sorprendido y, un poco a la manera de su papá, comenta a Proceso:

“¡Estoy muy agradecido! Y muy agradecido porque mi padre en Cuba fue un ícono de la música mexicana.”

Además, resalta que el intérprete de “Qué bonito amor” les abrió las puertas a los artistas populares mexicanos en el Palacio de Bellas Artes e incluso por toda Latinoamérica. El homenaje es iniciativa de las autoridades de la isla “junto con los descendientes del artista, quien como actor formó parte de La época de oro del cine mexicano”, según Javier Villaseñor Alonso, agregado cultural de la embajada de México en Cuba:

“La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Oficina del Historiador que preside Eusebio Leal, así como los directores  de otras instituciones del espectáculo como el cabaret Tropicana, han estado en contacto con la familia Vargas desde hace tiempo para emprender el homenaje. Tanto las autoridades mencionadas, como el hijo del cantante, Pedro Vargas Campos, y el nieto Pedro Vargas Padrón, visitaron la embajada mexicana para que nuestra representación brinde apoyo y lleve a cabo este merecido miramiento.”

Rescate del “samurái”

Vargas hijo cuenta que, según sabía, dicho ciclo del género bolerístico cubano sólo iba a dedicarle a su papá un día, como a Moré:

“La sorpresa es que el reconocimiento creció y son varias las actividades en torno a la figura de Pedro Vargas, muy amigo además de don Benny Moré. Juntos grabaron aquellas cuatro canciones inolvidables: ‘La vida es así’, ‘Solamente una vez’, ‘Perdón’ y ‘Obsesión’. Voy a pecar por decir esto, ¡pero es muy merecido el tributo a mi señor padre!”

Al preguntarle cuán valorado sigue siendo en México El samurái de la canción, su hijo reflexiona un breve tiempo y en voz más baja externa:

“Qué le puedo decir… Nadie es profeta en su tierra, pero en vida mucha gente lo asediaba en México cuando se presentaba en los cabarets o llegaba de gira.”

En coordinación con la legación mexicana en Cuba, el gobierno de Guanajuato, Musbi (La Música en el Bicentenario, A.C.) y la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, la fiesta habanera recordará a quien inmortalizó la original frase de: “Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido…”

El día 26 se inaugurarán una exposición fotográfica y, en el Hotel Nacional, la Suite Pedro Vargas. El mismo día habrá una muestra gastronómica organizada por el estado de Guanajuato, se presentará el libro Pedro Vargas: 100 años de música, a cargo de la familia y del musicólogo Jaime Almeida, y el embajador mexicano Juan José Bremer encabezará una recepción que se ofrecerá con música de mariachi y jóvenes quienes interpretarán su vasto legado musical.

Para el 27, un antiguo busto rescatado será develado en la Alameda de Paula, sita en Jesús María e Inquisidor, Habana Vieja.  Acto amenizado por el Mariachi Nacional de México.

Vargas hijo informa que el busto es una creación que data de un cuarto de siglo:

“Lo realizaron en Estados Unidos cuando vivía mi padre, y lo trajimos a México porque lo querían derretir. En Madrid existe otro busto de mi papá, del artista Luis Antonio Sanguino, en el Parque del Retiro.

“Por otra parte, el libro lo editó Sanborns; en la familia nos encargamos de todo el volumen y estuvo al frente del proyecto mi hermano Alejandro, quien ya falleció. La publicación tiene tres años. Vamos a aprovechar este homenaje para presentarlo y regalaremos ejemplares a bibliotecas de Cuba.”

Más tarde, en uno de los cines más importantes de la isla, La Rampa, se proyectarán algunas películas donde actuara Pedro Vargas, y se colocará una placa en el legendario Tropicana. Las noches del 28 y 29 de junio el bolerista Carlos Cuevas ofrecerá sendos conciertos-homenaje al cantante en los teatros Mella y América, respectivamente.

José Loyola Fernández, presidente y fundador del festival, exclama vía telefónica desde La Habana, que en Cuba se sienten orgullosos de que Pedro Vargas “haya estado aquí y sea admirado por el pueblo cubano, porque además es un gran placer para nosotros poder rendir homenaje a esa nuestra ilustrísima persona”.

Vargas también fue compositor.

“Pertenece a la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) pero nadie grabó sus melodías, sólo él. Son cerca de veinte boleros, muy parecidos a los de Lara. Mi papá tocaba el piano y leía música.”

Sin embargo, Roberto Cantoral hijo informaría que la SACM dirigida por él “no participa en la distinción del cantante en Cuba”, porque a dicha organización autoral mexicana “no le compete”.

Habana de mi amor

Pedro Cruz Mata nació el 29 de abril de 1906 en San Miguel Allende, Guanajuato; sus padres, José Cruz Vargas y Rita Mata, fueron campesinos. Segundo de 12 hermanos, contaba con siete años cuando ya formaba parte del coro de la iglesia. A los 14 llegó a la Ciudad de México y empezó a cantar en varios templos.

El Colegio Francés La Salle le ofreció una beca para ingresar a la secundaria y tomar clases de piano y solfeo. Allí también estudió bachillerato. Luego, sin costo alguno, cursó técnica vocal con el afamado José Pierson (forjador de figurones como Jorge Negrete, Fanny Anitúa, Juan Arvizu, Alfonso Ortiz Tirado, y José Mojica); pero su también maestro de canto Alejandro Cuevas nunca le perdonó que escogiera el canto popular.

Había iniciado carrera con la ópera Caballería rusticana, apunta el hijo, “pero después se fue con la Orquesta Típica de la Ciudad de México. Mi mamá y mi papá eran novios, y un hermano de mamá que cantaba en esa agrupación lo convenció para que incursionara en la canción popular”.

–¿Lo convenció el amor a ella para meterse a lo popular?

–¡Exactamente! Mi mamá, María Teresa Campos, lo metió a un concurso de vals en el Cine Imperial para una película de la actriz estadunidense Ann Harding (1901-1981) y todos los compositores de esa época escribieron un vals y cada uno escogió intérprete. A mi papá nadie lo eligió; ya sabían quién era pero no le tenían fe, y mi mamá le recomendó que cantara la composición de Carlos Espinosa de los Monteros (1902-1977), porque era el único vals que quedaba, ¡y por fortuna ganó!

“Al final de la competencia, Agustín Lara lo contrató como su interprete a partir del día siguiente, le pagaría 35 pesos por cada actuación en los cines Monumental y Edén. ¡70 pesos diarios entonces era un dineral! Lara le hizo muchas canciones para su voz. Los varones de aquella época cantaban las melodías de El flaco de oro, pero Lara llevaba a mi papá a sus presentaciones. Mi papá siempre deseaba que fuera mi padrino de bautizo, pero como Lara no creía en eso, se negaba y mejor me hizo una canción: ‘Bebé’. Años después fue padrino de confirmación de mi hermano el más chico, Alejandro, porque mis padres le insistieron. Yo conviví mucho con don Agustín Lara…”

En 1933, Vargas fue a Cuba en compañía de Lara, informa Villaseñor Alonso, quien precisa que aquel viaje contribuiría en gran medida a inmortalizar los boleros cubanos en México “como la famosa ‘Contigo a la distancia’, de César Portillo de la Luz”. Especifica su hijo:

“Mi padre vivió en Cuba. Salió en enero de 1960, antes de la caída de Fulgencio Batista. Papá era dueño de un departamento allá y a la caída del dictador Batista confiscaron el edificio. Mi padre fue amigo de todos los presidentes de Cuba, pero no tenía una afiliación o intereses políticos. Lo que pasaba es que lo condecoraban mandatarios de América, Argentina, Chile, Estados Unidos, Panamá, Venezuela, en fin, porque lo querían bien en los pueblos hermanos de Latinoamérica.

“La gira que estaba realizando con Lara en Cuba hacia 1933 se suspendió por el golpe contra Gerardo Machado. Pero en 1937 mi papá regresó a Cuba. Fue contratado por el gran cantautor y pianista de fama mundial Ignacio Villa Bola de Nieve.”

Bola de Nieve (Guanabacoa, 11 de septiembre 1911-México, 2 de octubre 1971) llegó a México en 1934 para emprender una gira por los Estados Unidos con Rita Montané y Pedro Vargas (Bola de Nieve; Editorial Letras Cubanas, 2004). El compositor y musicólogo cubano Loyola Fernández se refiere al estilo de Vargas:

“Fue un cantante que tenía una forma muy particular de interpretar la música: una entonación muy pausada, muy melodiosa, con una voz tónica muy penetrante. Su timbre era muy especial con una dicción tan sobresaliente que se entendía todo. Y eso lo distinguió de otros intérpretes mexicanos; pero en general, de los latinoamericanos.”

Villaseñor Alonso recuerda que a Vargas se le hizo ya un homenaje en La Habana a principios de los años cincuenta, por 25 años de carrera artística; brindó entonces “Habana de mi amor”, del autor cubano Armando Oréfiche  (https://www.dcubanos.com/sabiasque/pedro-vargas-en-la-habana).

–¿Cómo lo ubican en la Cuba actual?

–Como uno de los mejores cantantes que ha dado México. Las generaciones mayores lo recuerdan, lo tienen muy presente, y las nuevas generaciones lo conocen como un referente de México. También es muy conocido en la isla por su trayectoria cinematográfica, ya que en Cuba hay gran admiración por el cine mexicano, y Vargas actuó en más de 70 largometrajes.

Loyola Fernández indica que el Festival Internacional Boleros de Oro se ha mantenido hasta hoy sin interrupción desde 1987, cuando fue creado:

“Es la veinticinco edición y es un festival muy grande que se organiza con muchas actividades en toda la ciudad de La Habana, en los teatros Mella, América y Karl Marx, y el Museo Nacional de Bellas Artes. Por diferentes municipios de la ciudad se hacen peñas de boleros que reciben a cantantes de otros países. Igual en los centros nocturnos más destacados, la sede de la UNEAC, casas de cultura y lugares abiertos al público. También se extenderá a ciudades cercanas a la capital.

“Hay mucha gente joven famosa cantando bolero”, finaliza Loyola, a modo de certificación por la buena salud del bolero actual en ambas naciones.