El Sjryt y sus favoritos

El Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (Sjryt) está convertido en aparador y terminal de periodistas de filiación oficialista. Las pantallas y micrófonos de Canal 7 y las dos radiodifusoras de AM y FM son utilizadas a modo por el director del organismo, Sergio Ramírez Robles, “el soldado del gobernador” Jorge Aristóteles Sandoval.

Desde el regreso del PRI a la gubernatura, hace 15 meses, el Sjryt ha contratado a conductores y periodistas que ofrecen sus servicios a cambio de una “peseta”, lo que representa un cheque autodenominado Multiplataforma C 7 que va de 21 mil a 26 mil pesos mensuales en dichos espacios, sostiene Quid Observatorio de Medios del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Los cheques llevan la firma de Ramírez Robles, y la titular de la Secretaría de Cultural, Miriam Vachez Plagnol, se encarga de distribuirlos. Entre los beneficiarios hay una periodista que vive en Puebla y cobra 21 mil pesos al mes, más que algunos reporteros, incluso, de Guadalajara incluidos en la nómina del Canal 7 desde hace varias décadas.

La mayoría de los nuevos colaboradores de Canal 7 son empleados externos al sistema; algunos de ellos trabajan de manera simultánea en medios privados, otros aparecen anotados como ejecutivos de cuenta que venden espacio para publicidad al gobierno estatal.

Los comunicadores de mayor renombre usan su fama para conseguir plaza en dependencias oficiales o vender publicidad y sacar ganancias extraordinarias. Algunos, como José Antonio Fernández y otros compañeros suyos que aparecen en el Canal 4 local, crearon una productora llamada Ya te Vieron.

María Beatriz García de la Cadena Capetillo, quien aparece como “la defensora de los habitantes de colonias marginadas” en Televisa de Occidente, por ejemplo, trabaja también en el ayuntamiento de Guadalajara como “jefe de Departamento B en la Dirección de Mejoramiento Urbano” y, según la página de transparencia municipal, percibe 32 mil pesos al mes.

Su último aumento como funcionaria fue en abril pasado. Un empleado de ayuntamiento que pide omitir su nombre asegura a Proceso Jalisco que fue un premio por dejar de cubrir el conflicto entre los locatarios del mercado Juárez, ubicado en la cabecera de Tlaquepaque, y el alcalde Alfredo Barba Mariscal.

Barba Mariscal y su padre, Alfredo El Güero Barba Hernández –el cacique sindical de la CROC– intentan desplazar a los comerciantes de ese lugar para construir un centro comercial, dice el entrevistado:

“Ella hizo una entrevista a modo al alcalde priista de Tlaquepaque precisamente cuando el gobierno tapatío le subió el sueldo de 13 mil a 16 mil pesos (quincenales).”

Con un estilo parecido al de la conductora peruana Laura Bozzo, García de la Cadena Capetillo se hizo fama entre los tapatíos por su forma de decir las cosas frente a las cámaras; durante algún tiempo se le conoció incluso como la “defensora de los ciudadanos”.

No es la primera vez que funge de manera simultánea como reportera y funcionaria. Durante la administración de Héctor Vielma Ordóñez en Zapopan (2010–2012), la comunicadora cobró 25 mil pesos brutos al mes por un cargo en la dirección general de Desarrollo Social y Humano.

En el Sjryt, un ejemplo del doble o triple juego lo representa Alfonso Javier Márquez: es el conductor estelar de C7 Noticias, director de noticiarios de la DK 12:50 y está también en el padrón de proveedores de servicios al gobierno de Jalisco, representación que le permite cobrar jugosos porcentajes a través de sus empresas fachada.

Según la nómina del Canal 7, Márquez ganó 304 mil pesos entre el 16 de abril de 2013 y el 31 de marzo de 2014.

Otro comunicador, Pedro Antonio Ceja Mercado –jefe de prensa en Zapopan durante la administración de Vielma Ordóñez– fue presentador de noticias de Tv Azteca y Canal 8 (Telecable de Zapopan), propiedad del mismo Vielma.

Hoy, recibe 26 mil pesos por la conducción del programa denominado 20/20 que dura una hora y se transmite de lunes a jueves. Además, según la nómina de la Secretaría de Desarrollo e Integración Social, labora como coordinador de Proyectos en la dependencia. Ahí cobra alrededor de 20 mil pesos cada mes.

Cecilia Márquez Alkadef Cortés, directora de noticiarios del Canal 7 y conductora de uno de los espacios de noticias del Sjryt –que por cierto tiene un bajo rating– se embolsa 32 mil pesos mensuales. Cuando comenzó cobraba 26 mil pesos; además, tenía otra chamba como conductora de MVS Jalisco. Entre enero y marzo de ese año, según el contrato firmado, el sistema le pagó 96 mil pesos.

En la misma nómina, pero en el apartado de prestadores de servicio del Sjryt, se incluye a Rose Mary Espinosa Elías, quien reside en la Ciudad de México. Ella recibe 21 mil pesos mensuales por su participación de escasos minutos en los espacios informativos de la Multiplataforma. En su cuenta de Facebook, Espinosa presume sus frecuentes viajes al extranjero y le gusta verse retratada en lugares como Irán.

Otro de los que están en nómina del Sjryt es Alfredo Tinajero Barrera, quien cobra 14 mil 500 pesos por su participación en la Multiplataforma del C 7. Tinajero Barrera es un empresario de medios especializado en venta de servicios de monitoreo.

Los pilares, desdeñados

Las altas percepciones de los periodistas de reciente contratación en el Sjryt contrastan con las de los empleados que llevan décadas ahí y son reconocidos por sus programas. Es el caso de Yolanda Zamora Puente, quien desde hace más de un cuarto de siglo conduce el programa cultural A las 9 con usted. Irónicamente, la cambiaron a las ocho de la mañana desde que llegó el nuevo gobierno.

Otro de los pilares del Canal 7 es Cornelio García, conductor del programa De kiosko en kiosko, el más visto y oído del Sjryt. Si se suman los sueldos de él y de Zamora Puente, no llegan a 16 mil pesos al mes.

La contratación de periodistas que le trabajan a la empresa privada y cobran en el sistema se incrementó de manera sustantiva durante la gestión de Ramírez Robles, el autoproclamado “soldado de Aristóteles Sandoval”.

Abogado de profesión, antes de llegar a Jalisco, Ramírez Robles estuvo en Puebla, bajo las órdenes del gobernador panista Rafael Moreno Valle. Allá se le acusó de perseguir a los periodistas incómodos.

De acuerdo con un monitoreo de los noticiarios del Sjryt realizado en febrero por personal de Quid ITESO, en ese organismo hay una tendencia marcada para hablar bien de las instituciones y del gobernador Aristóteles Sandoval.

El análisis dio seguimiento a algunas de las notas presentadas por Alfonso Javier Márquez en el espacio Noticias de verdad, y sus autores concluyeron que el Canal 7 dio mayor importancia a los asuntos de política y gobierno, cultura, arte y celebridades, infraestructura y desarrollos urbanos, seguridad, crimen y violencia, mientras relegó la información sobre educación, economía, ciencia, salud y medio ambiente.

“Yo creo que, en general, y los datos encontrados en este trabajo… confirman esta idea que ya habíamos planteado alguna vez de que se ha desvirtuado el propósito del Canal 7 o del Sjryt como un sistema de medios públicos y se está volviendo cada vez más un órgano de comunicación gubernamental”, según declaró Sofía Paláu Cardona, coordinadora de Quid ITESO a Reporte Índigo el 14 de mayo de 2014.

Algunas de las últimas cartas que presume el Sjryt son José Ángel Gutiérrez, presentador de Radio Noticias 1070 (AM), y Ramiro Escoto, exconductor de Televisa Guadalajara y actual presentador de noticias de Canal 8 de Telecable de Zapopan, quien, por cierto, se presentó como aspirante a un espacio dentro del Consejo Consultivo del sistema, que comenzará a funcionar en breve.

También aparece Gilberto Pérez Castillo con un programa de análisis denominado Desde el infierno. Pérez ha sido asesor externo de varios políticos y forma parte del llamado Cuarto de Guerra que encabeza Alberto Lamas.

En entrevista con Proceso Jalisco, Enrique Sánchez Ruiz, investigador de la Universidad de Guadalajara, asegura que la sociedad y las organizaciones civiles en la entidad deben aumentar su vigilancia sobre los medios públicos que existen en Jalisco a fin de que no se pierda su esencia y su filosofía de servicio a la población, independientemente del partido y de la tentación de los gobernantes de tener un medio a su servicio.