Exige su jubilación al ISSSTE; no quiere ser Soylent green

Señor director:

Quisiera referir lo siguiente en Palabra de Lector.

Cuando uno habla al ISSSTE, una voz femenina y sugerente dice: “Gracias por llamar al ISSSTE, trabajamos para mejorar la atención en todas las áreas y para hacer del instituto un organismo más eficaz y transparente”; en seguida pide marcar la extensión a la que uno quiere comunicarse: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete timbres, y nadie responde; media hora o una hora después vuelve uno a llamar, y ocurre exactamente lo mismo: un día, dos, tres, y nadie responde. Entonces se apersona en la oficina correspondiente a la extensión en donde nadie toma la llamada: los responsables de esa “área” no se encuentran, están en una reunión.

–Quién sabe a qué hora regresarán; mejor llame por teléfono para que no tenga que venir hasta acá –eso sí, muy amablemente.

–Pero nunca responden al teléfono…

–Qué extraño, siempre estamos aquí.

–Permítame rectificar sus extensiones. ¿Son 12096 y 12238.

–Es correcto.

–¿Y en qué horario atienden?

–De nueve a seis de la tarde, con una hora para comer.

–Pues he llamado dentro de ese horario, durante varios días, y nadie responde.

–Mmmmmm…, no podría decirle qué ocurre.

–Exactamente eso es lo que ocurre: nadie responde.

¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, Señor / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todo el ISSSTE a una.

Doscientos pesos retirados de mi fondo de pensión en 1984 han significado la obtención de una Bola Negra en mi historial del ISSSTE, y la suspensión de mi jubilación. Parece que tamaña deuda me hace acreedora a esta sanción, a pesar de que ese capital corresponde a mi ahorro para el retiro. Un año tramitando la obtención de este derecho por mis 28 años laborados en la UNAM, un año recorriendo dependencias, oficinas, hablando con funcionarios, acumulando evasivas, oyendo explicaciones irracionales o promesas de “ahora sí está semana” por las 52 que tiene el año.

Pero esta pesadilla no es sólo mía: cientos de personas hacinadas en las delegaciones de dicho organismo dan cuenta de esta trágica condición a la que nos han reducido, semejante a la de aquella novela convertida en la película Cuando el destino nos alcance. Transformarnos en Soylent green es seguramente el proyecto para nosotros, los “adultos mayores”. Cancelarnos los medios para sobrevivir, el servicio médico, las prestaciones que por derecho nos corresponden, no es un mal entendido o pura tramitología: es una estrategia.

Conmino al licenciado Carlos Augusto Mercado Sánchez, subdirector de Afiliación y Vigencia de Derechos del ISSSTE, a otorgar mi jubilación conforme a derecho.

Atentamente

Ana Cecilia Lazcano Ramírez

Teléfono: 55-95-86-06