De Ulises Arellano Muñoz
Señor director.
Ante el reportaje Golpe a Monsanto y sus transgénicos, firmado por Mathieu Tourliere en Proceso 1956, quiero opinar sobre las mentiras que allí se manifiestan.
Soy médico veterinario zootecnista. Trabajé 24 años como asesor agropecuario en la zona de Acayucan, Veracruz, en la iniciativa privada. Nunca he sido empleado de ninguna empresa ni funcionario de ninguna paraestatal relacionada con el campo.
Estoy totalmente de acuerdo en que la Sagarpa haga las pruebas necesarias de las semillas que se quieran comercializar, independientemente de la compañía que lo pretenda, y coincido en que factores como ambiente, suelo y fertilización determinan el rendimiento del cultivo.
En lo que no estoy de acuerdo es en la burla implícita al decir que las semillas nativas de maíz tienen un potencial de producción de 20 a 30 ton/ha. Esto es una aberración, cuando el promedio nacional de producción de maíz es de 3 a 4 ton/ha. Se han hecho muchos cambios en la forma de producir maíz, y sé de algunos lugares que llegan a producir hasta 10 ton/ha. Pero no con semilla nativa.
Cabe aclarar que las semillas ya son más especializadas; es decir, hay variedades para producir elote, grano, forraje, además de que ello depende de factores como altura, suelo, precipitación pluvial, riego, clima, etcétera. Lo más interesante es que los costos de siembra-cosecha varían muy poco, y lo mejor es hacer números para ver qué conviene.
Debo señalar que el herbicida Roundup no se utiliza para el cultivo del maíz, sino para cultivos leñosos, cítricos, aguacate, mango, etcétera.
Generalmente las compañías que venden semillas preparan sus bolsas calculando que el área sea de una hectárea, y las semillas mejoradas están en un rango de 850 a mil 200 pesos para maíz y garantizan una producción de 4.5 a 5.5 ton/ha.
Debe entenderse que, tradicionalmente, en este planeta sólo había sobrevivido el más fuerte y se había dado una selección natural. Ya no es así. Con la tecnología se ha podido modificar genéticamente a los seres desde un laboratorio.
Sin embargo, en México, un país dependiente en todo, el dilema es gastar en semilla para tratar de producir nuestra comida o seguir invirtiendo miles de millones de dólares en comprar granos para no morirnos de hambre, porque México no produce ni lo que se come.
Hasta ahora no he escuchado un argumento honesto sobre el repudio a Monsanto. Muchas cosas son viles mentiras y exageraciones que rayan en el absurdo. Ojalá que el reportero mencionado tenga la capacidad de investigar lo que le dicen.
Atentamente
Ulises Arellano Muñoz
Respuesta del reportero
Señor director:
E
n respuesta a la carta del señor Arellano Muñoz, quiero aclarar a nuestros lectores que la cifra del potencial productivo de la semilla nativa del maíz –de “20 a 30 toneladas por hectárea”– me fue comentada en entrevista por Víctor Suárez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo. El señor Suárez –explícitamente citado en el reportaje– me aseguró que, al implementar políticas integrales dirigidas hacia los pequeños productores, se podría elevar la producción del maíz a tales rangos.
El señor Arellano Muñoz señala que el herbicida Roundup se emplea exclusivamente “para cultivos leñosos, cítricos, aguacate, mango, etcétera”, pero que “no se utiliza para el cultivo del maíz”.
Al respecto, me permito traducir del inglés la información que publica Monsanto en su página con el fin de vender sus semillas modificadas junto con el herbicida mencionado: “Desarrollada en 1974, la marca de herbicidas Roundup® sigue siendo perfectamente adecuada con la visión de agricultura sostenible y la protección ambiental…. Las semillas de soya Roundup Ready® (compatibles con el herbicida del mismo nombre) fueron comercializadas en 1996, y les siguieron las de alfalfa, maíz, algodón, colza de primavera, betabel y colza de invierno, las cuales implican una tolerancia interna a los herbicidas agrícolas Roundup®”. (https://www.monsanto.com/weedmanagement/pages/roundup-ready-system.aspx, página consultada el pasado 19 de mayo.)
Como puede observarse, Monsanto se refiere al cultivo de maíz, de alfalfa y otros productos, pero en ningún momento habla de aguacate, mango o cítricos.
En el resto de su carta, el señor Arellano expone sus puntos de vista sobre México, la selección natural y las “viles mentiras” propagadas por su servidor. No soy quién para comentarlos –menos aún para juzgarlos.
Atentamente
Mathieu Tourliere








