Televisa adquirió una nueva forma de distribuir sus productos al poner en marcha VEO, plataforma que transmite contenidos en línea. Su oferta inicial es de 14 canales más los suyos en señal abierta para competir con Netflix, Totalmovie, Clarovideo, entre las compañías más conocidas. El costo se situó alrededor de los 20 millones de dólares. Evita la fuga de espectadores mediante la estrategia de otorgar el enlace gratuito en computadoras, teléfonos móviles, tabletas a sus suscriptores de Cablevisión.
Suponemos que el mismo beneficio irá para los socios de las cableras controladas por Televisa; acapara ya el 60% del mercado y está a la espera de engullirse a Cablecom que opera en dieciséis estados de la República. En este sector no se le ha considerado dominante. Y es justamente a través del cable que puede competir con Telmex para dar servicio de telefonía fija e internet.
En materia de ventaja competitiva, la producción de contenidos del grupo de Azcárraga Jean lleva la delantera. No sólo por las 70 mil horas anuales que realiza, también porque el material es propio, elaborado ya en digital con el fin de transitar por cualquier dispositivo. Se vende a terceros, se exporta, se comercian derechos, se hacen convenios. El resto es adquirido de Estados Unidos básicamente, con mayores posibilidades de negociar precios bajos.
Tal situación da lugar a fijar su audiencia; según Ibope, en 2013 ésta fue de 43.4%.
En el país su contraparte más fuerte es Clarovideo porque detrás de esta marca se encuentra el grupo Carso. En virtud de que el consorcio de los Slim produce muy poco contenido: América Móvil compró, a mediados de 2012, a DLA, empresa distribuidora de materiales para la señal televisiva de paga. Le hará falta construir una dinámica planta de realizaciones para disponer de suficientes elementos propios para ser una opción dirigida a México y a Latinoamérica, en donde ya tiene una presencia importante en materia de distribuidoras y es casi dominante en telecomunicaciones.
No será suficiente tener UNO TV, inversiones en canales como el de Larry King, en periódicos como The New York Times o hacerse de equipos de futbol, Pachuca y León son suyos. Todavía requerirá de mayor capacidad productiva si licita dentro de año y medio por una de las dos cadenas televisivas abiertas. No es muy probable que lo haga, pues en todo el mundo la señal abierta está a la baja mientras crece la de paga gracias a la convergencia digital. La publicidad tiende a irse a la red. Por otra parte, pese a que en nuestro país la audiencia masiva es aún la de canales gratuitos, en la medida que aumente el parque de dispositivos digitales irá bajando la recepción en aparatos televisivos y aumentará en los móviles. El próximo apagón analógico hará el resto.
Para cerrar el círculo estos medios se orientarán hacia los sectores en donde la ganancia sea abultada; al futuro, no parece ser el caso de la señal abierta tradicional. Televisa y Grupo Carso lo saben.








