Los legados de Siqueiros

Con una presencia más mediática que ciudadana, el abrazo simbólico al Polyforum Siqueiros abarcó cuando mucho la mitad del diámetro del recinto. Realizado el pasado sábado 17 alrededor del inmueble ubicado en la hacinada zona de la colonia Nápoles en donde hacen esquina Insurgentes y Filadelfia, el abrazo convocado por la Fundación Conciencia y Dignidad A.C. contó con el apoyo de representantes de otras organizaciones políticas y ciudadanas como ViveBj, el Comité Ciudadano Nápoles, la senadora Carmen Ojesto del partido Movimiento Ciudadano y la diputada local perredista Dinorah Pizarro.

Organizado como parte de las acciones que se llevan a cabo para evitar tanto la alteración del Polyforum –desplazamiento del inmueble y destrucción o desaparición de los murales– como la construcción de una torre de 54 o 57 pisos más 9 de estacionamiento subterráneo, el abrazo y la defensa del Polyforum señalan problemáticas relacionadas con la gestión gubernamental del arte, el mecenazgo privado y el vínculo entre ambos: la pésima promoción didáctica que ha hecho el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) del creador declarado monumento artístico David Alfaro Siqueiros, las consecuencias del mecenazgo basado en el autoprestigio y la promoción turística, y el cuestionamiento sobre la pertinencia o impertinencia gubernamental de asumir el rescate y costo de un capricho personal.

Impulsado y financiado por el empresario Manuel Suárez (1896-1987)  con el interés de crear un centro turístico que integrara un gran hotel con actividades culturales, el Polyforum –llamado así por su vocación de difundir distintas expresiones artísticas incluyendo venta de artesanías– fue severamente descalificado desde su apertura por importantes artistas y especialistas. Inaugurado en 1971 con la presencia del entonces presidente Luis Echeverría, el Polyforum, si bien lleva a su máxima expresión la integración plástica entre la pintura, escultura, arquitectura, tecnología y trayectorias visuales del espectador concebida por Siqueiros, también contradice el pensamiento y compromiso socialista que caracterizó al artista durante toda su trayectoria.

Reducido actualmente a un pretexto cultural para detener la saturación arquitectónica y urbana de la zona, el Polyforum evidencia la irresponsabilidad del INBA ante la construcción de valor de la firma siqueriana. Concentrada en la difusión de prácticas contemporáneas y exageradamente carente de público –a pesar de la destrucción de la fachada original para evidenciar que el inmueble es un recinto museístico (Proceso 1763)– la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), bajo la dirección de Tayana Pimentel, no cuenta ni con cédulas ni con folletos que expliquen la identidad y contenido artístico del inmueble. Habitada e intervenida por Siqueiros, la casa ubicada en la calle de Tres Picos en la Colonia Polanco exhibe actualmente una propuesta curatorial que, bajo el título de Mecanización, arte y tecnología en la producción de Siqueiros, no logra narrar o reinterpretar la tan conocida pasión del artista. Interesante por las fotografías que reseñan la producción de diversos murales, la muestra menciona tímidamente la conflictiva relación que tuvo Siqueiros con el poder político en el contexto del Polyforum. Atractiva por la presencia de una maqueta del controvertido centro cultural en la que se puede ver la decoración planeada para su techo, la exposición, sin pretenderlo, fortalece el cuestionamiento sobre la pertinencia de utilizar recursos públicos para apuntalar la relación entre el arte y la iniciativa privada.