Sin hacer ruido, al margen de plumas, cámaras y micrófonos de cualquier índole, el superior general de la Compañía de Jesús, el padre Adolfo Nicolás Pachón S.J., pasó una semana en Guadalajara y sus cercanías para presidir la 28 Asamblea de la Conferencia de Provincias de América Latina –conformada por cerca de 30 provincias–, que tuvo lugar del domingo 4 al sábado 10 en el antiguo seminario jesuita de Puente Grande, ahora convertido en Casa de Ejercicios Espirituales. No es común que asista a este tipo de reuniones. Los participantes abordaron, en ese orden, la situación interna de la compañía y los problemas sustantivos de los países de habla hispana y portuguesa: marginación y pobreza; migración y violencia, provocada esta última por la delincuencia organizada, preponderantemente por el narcotráfico que azota a México como a países de Centro y Sudamérica. Algunos integrantes de la Societas Jesu parecían no estar informados de la visita de su superior general. Cuando Proceso Jalisco buscó a Pachón para entrevistarlo, sus allegados dieron referencias distintas y hasta contrapuestas. Cuando por fin lo ubicaron, nos respondieron que la instrucción era no establecer contacto con los periodistas. El padre Eugenio Gómez, responsable de la logística del viaje de Pachón a México, comentó, a manera de excusa, que el prepósito general y el arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega, ni tiempo tuvieron de saludarse personalmente. El primero, por su encuentro con los provinciales latinoamericanos; el segundo, por estar preparando su viaje al Vaticano para la visita ad límina. Únicamente se saludaron vía telefónica, dijo.
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El también llamado Papa Negro –por el poder que tiene dentro de la Iglesia católica y por vestir sotana negra– voló directamente de la Ciudad de México a Europa el domingo 11, según lo programado. Adolfo Nicolás Pachón, nacido en Villamuriel de Cerrato, Palencia, en España, asumió el cargo el 19 de enero de 2008, en sustitución del padre Peter Hans Kolvenbach. En su primera conferencia de prensa, el actual prepósito general se identificó con el también español Pedro Arrupe, pero dijo tener una “distancia teológica” con el Papa Benedicto XVI. “Entonces, la distancia es más teórica en la imaginación de algunos; se trata de un coloquio que continúa, porque creo que la teología es siempre diálogo. Lo que es más importante es la búsqueda de la verdad, y la búsqueda de la verdad inspirada en la palabra de Dios, en la vida de la Iglesia, en la vida de los cristianos”, precisó.
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En otro orden de ideas, el ascenso del equipo Leones Negros de la Universidad de Guadalajara a la Primera División del futbol mexicano o Liga MX le cayó como anillo al dedo a quien antes fue su verdugo: el exrector de la institución Raúl Padilla López (RPL), quien en 1994 desapareció al conjunto y se lo vendió a la Federación Mexicana de Futbol en una cifra que nunca se transparentó y provocó malestar entre antiguos dirigentes y la afición. Y digo que le cayó como anillo al dedo porque, al buscar y obtener de inmediato la presidencia del club, no habrá arista que el tótem de la UdeG no abarque para tener la proyección integral de su persona que tanto ha procurado –el protagonismo, pues–. En el ámbito cultural, tiene la Feria Internacional del Libro (FIL), como principal objetivo y medio; en el de los espectáculos, preside el Festival Internacional de Cine en Guadalajara e igualmente opera el Teatro Diana, pero sobremanera, el Auditorio Telmex, para más de 10 mil espectadores, donde cada semana hay uno o varios espectáculos, siempre muy taquilleros, que llenan el espacio y de cuyos ingresos casi nada se sabe, no se rinden cuentas claras a la UdeG, que es la propietaria del inmueble; menos aun informa al público. En lo político, RPL es el poder total tras el trono en la universidad estatal, controla abiertamente al PRD, aunque su influencia mayor ahora está en el PRI, en el cual, del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval para abajo, los principales funcionarios le deben algo o mucho. Únicamente le faltaba el futbol para hacerse omnipresente y sumar todavía más poder en el que está de por medio el manejo de muchos, pero muchos millones de pesos.
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