Conmemora el IPN: Diemecke dirigirá su orquesta

El compositor y director mexicano Enrique Arturo Diemecke, actual director artístico de la Filarmónica de Buenos Aires, en Argentina, y de las orquestas sinfónicas de Long Beach y Flint, en Estados Unidos, advierte que se debe ser cuidadoso con los programas de orquestas para niños y jóvenes destinados a disminuir la violencia en México.

Evoca que fueron creados originalmente en Venezuela en los años setenta del siglo pasado por José Antonio Abreu, en donde llegó a haber agrupaciones musicales en cientos de escuelas, pero ahora el país sudamericano atraviesa también por distintos problemas sociales.

En su opinión estos programas pueden tener “un daño colateral”: La posibilidad de crear entre sus participantes la expectativa de incorporarse en el futuro a orquestas profesionales, cuando no existen las suficientes en México. El resultado puede ser entonces formar músicos frustrados que terminen de taxistas o haciendo cualquier otra labor y odiando la música.

Nacido en México, exdirector de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), en la cual estuvo al frente durante 16 años, considera que lo realmente necesario para la música de concierto en el país es la formación de públicos.

Diemecke se encuentra de visita en el país para dirigir, por primera vez en su carrera de director, a la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que ofrecerá un concierto conmemorativo por el aniversario 55 de la Unidad Profesional Adolfo López Mateos ubicada en Zacatenco.

Inaugurada en su momento por el entonces presidente Adolfo López Mateos, en cuyo gobierno se fundaron museos como el Nacional de Antropología y el de Arte Moderno, la unidad se creó en el marco de una política educativa y cultural con el propósito de reunir diversas escuelas de ingeniería del Politécnico. En ese espacio surgieron los ateneos, que fueron grupos donde los estudiantes desarrollaban sus inquietudes artísticas y culturales.

El también compositor, quien ha sido director titular de once orquestas de diversos países y ha obtenido reconocimientos como el Gran Prix de L’Académie du Disque Lyrique, relata a Proceso que aunque conoce a la orquesta politécnica nunca la había dirigido pues cuando estuvo al frente de la OSN no aceptaba estar como huésped con otras agrupaciones.

Explica que para él una orquesta es como una familia a la cual hay que dedicarle el mayor tiempo posible. Ahora aceptó porque lo invitó el poeta Daniel Leyva, director de Difusión y Fomento a la Cultura del Politécnico, a quien conoció como subdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes cuando él estaba al frente de la Sinfónica.

Confiesa no sentir ya que pueda traicionar a alguna de las orquestas de las que es titular: cuando una está en temporada, la otra está de vacaciones y viceversa, y puede dedicarse a ambas con esmero, son como su familia, no hay conflicto, están lejos una de la otra, dice sonriente y un tanto pícaro.

De origen alemán, Diemecke realizó sus primeros estudios musicales con su padre, quien le enseñó a tocar el violín. De hecho formó parte de un cuarteto con su hermano, también violinista y sus dos hermanas. Posteriormente estudió con Henryck Szeryng. Es también intérprete de corno francés, al cual considera su verdadero instrumento, y piano.

Desde sus inicios como director, críticos como José Antonio Alcaraz vislumbraron en él talento y “una musicalidad a flor de piel que hace fluidas y muy agradables sus interpretaciones” (Proceso, 241). Y si bien le hizo varias observaciones a sus interpretaciones de compositores mexicanos, lo reconoció como un magnífico intérprete de Mahler y Vaughan Williams.

La crítica lo ha considerado también como un director carismático que conquista al público y ha destacado su memoria que le permite dirigir sin partitura, se ha dicho que más de 400 obras, algunas de estreno.

Él comenta que cuando su padre le enseñaba violín a su hermano él repetía la música porque se le quedaba grabada. Cuando llegó a los estudios formales ya sabía mucho de lo que se enseñaba en las clases. Para él era algo natural, nunca lo consideró prodigioso y llegó a suponer que todos los directores podían interpretar una obra de esa manera.

Para el programa conmemorativo se han incluido las obras Obertura Festival Académico, Op.80, de Johannes Brahms; y la Sinfonía No. 9 en re menor, Op. 125, de Ludwig van Beethoven.

Participarán el tenor José Luis Ordóñez, la soprano Margarita Estrada, la mezzosoprano Oralia Castro y el barítono Óscar Velázquez, los últimos dos miembros del Estudio de la Ópera de Bellas Artes, creado por el tenor Ramón Vargas. Además el Coro del Teatro de Bellas Artes, dirigido por John Daly Goodwin, y el Coro Alpha Nova del IPN, que preside Armando Gómez Castillo.

Habrá dos presentaciones, la primera el miércoles 14 de mayo a las 20:00 horas, en el Palacio de Bellas Artes, cuyas localidades están agotadas. Y la segunda el sábado 17 a las 13:00 horas, en el Auditorio Ingeniero Alejo Peralta del Centro Cultural Jaime Torres Bodet, ubicado en la Unidad Adolfo López Mateos del IPN, en Avenida Wilfrido Massieu y Avenida Instituto Politécnico Nacional, en Zacatenco.