Juan Formell

El jueves 1 en La Habana, Cuba, falleció Juan Formell, uno de los músicos cubanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Bajista, compositor y arreglista autodidacto, revolucionó la música cubana en 1969 al formar el legendario grupo Los Van Van, y junto al percusionista José Luis Quintana Changuito y el pianista César Pupy Pedroso creó el ritmo llamado songo: incorporó una base rítmica basada en el rocanrol añadiendo a los timbales un bombo y contratiempos para jugar en síncopa con el clásico guaguancó y la rumba que dominaban la música de la isla.

El songo es uno de los ritmos inventados por las orquestas cubanas de la post revolución que, junto al mozambique de Pedro Izquierdo, el bata cinco y la nueva onda llevaron a la música cubana a los escenarios del mundo.

Juan Clímaco Formell Cortina (La Habana, 2 de agosto de 1942) se inició en la música a los 15 años de edad y fue su padre, el compositor y pianista Francisco Formell, quien lo inspiró a ser músico. Recordaba el líder de Los Van Van:

“Mi padre era un músico excepcional, era pianista, director de orquesta, arreglista, escribía para música sinfónica, hizo ballet, tiene muchos premios en la música cubana de la época, esa de verdad, como decimos nosotros. O sea que mi formación a pesar de no ser académica es bastante amplia.”

Los Van Van volvieron a revolucionar la música cubana cuando en 1980 incorporaron dos sintetizadores en su alineación, lo que suavizó su sonido y lo volvió aún más atractivo para el público, quien para ese entonces ya había sido bombardeado por la música pop anglosajona dominada en su gran mayoría por dicho instrumento. Decía el músico al respecto:

“El sintetizador nosotros le decimos que es como un colchón. Yo lo doblo con la cuerda, con los metales, hago bloques con la flauta y esto no afecta para nada la esencia del son ni el sabor de la música cubana. Para el bailador nunca, en ningún momento lo afectó y es una sonoridad más agradable, más contemporánea.”

Para Formell la Revolución cubana y sus consecuencias, lejos de afectar su trabajo ayudaron a que éste fuera más interesante:

“Lo que sí yo sentí con la Revolución, con todas las limitaciones que empezamos a tener con el bloqueo, con el embargo, y de no poder entrar en los mercados del disco, fue el poder ser libre y hacer los discos así ahora y mañana como me da la gana. No estoy obligado por una casa discográfica a que me suenen todos los temas como me sonó ‘Muévete’ por ejemplo. A lo mejor me hubiese hecho millonario pero me hubiese sentido mal. Yo he podido hacer lo que he querido y experimentar como he querido. Estamos limitados en muchas cosas comerciales pero la Revolución es la que ha permitido hacer esos cambios.”

El viernes 2 de mayo el pueblo rindió homenaje al bajista en el Teatro Nacional de Cuba en donde se expusieron sus cenizas. Un día después músicos de todos los géneros se reunieron en el Parque Trillo y diversas plazas públicas para ofrecerle un tributo musical.