Líderes y locatarios del Mercado Corona aseguran que el incendio que consumió el centenario inmueble que lo albergaba y que ahora está siendo demolido es resultado de la negligencia de las autoridades municipales. Les llama la atención, dicen, que el siniestro haya ocurrido en una “hora muerta”, cuando no había ningún movimiento en la zona. La especialista Ana Rosa Moreno Pérez, a su vez, critica al ayuntamiento tapatío por la falta de políticas públicas para recuperar esos espacios de interacción.
Desde hace dos décadas, el ayuntamiento dejó a la deriva a los 140 mercados de la zona metropolitana de Guadalajara que hoy están convertidos en zonas de riesgo y afectan por igual a comerciantes, consumidores y turistas. El incendio del Mercado Corona la semana pasada, el tercero en su larga historia, afectó 80% de su estructura –la original data de finales del siglo XIX–, por lo que será demolido. El siniestro pone en evidencia la ausencia de políticas públicas sobre el comercio, distribución y venta de mercancías, artículos domésticos y de alimentos a una población cada vez más demandante, así como la negligencia de las autoridades para solventar este tipo de accidentes.
La noche del domingo 4, el fuego consumió la segunda planta del Mercado Corona, ubicado a una cuadra de la presidencia municipal y a dos de la Catedral Metropolitana. Más de 500 locatarios y sus familias quedaron sin empleo.
La propagación de las llamas provocó una gran movilización de cuerpos de rescate de unidades de Protección Civil, de bomberos de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y otros ayuntamientos, así como de elementos del Ejército.
“Por fortuna tuvimos la pronta intervención de los cuerpos de bomberos de todos los ayuntamientos conurbados, en un hecho que nos permitió controlar el siniestro y evitar que el fuego se saliera de control. Los elementos de Protección Civil y otros rescatistas procedieron rápidamente a combatir las llamas y a ubicar los tanques de gas que pudieron haber explotado y eso derivó en que no hubiera pérdida de vidas humanas”, destacó el alcalde Ramiro Hernández García.
El secretario de Obras Públicas de Guadalajara, José Moreno Rojas, declaró el lunes 5 que ante la magnitud del siniestro el edificio será demolido.
Hernández García lo secundó: “Yo quiero expresar la voluntad del ayuntamiento de Guadalajara y también hacer expresa la del gobernador Aristóteles Sandoval en el sentido de que vamos a estar muy al pendiente para apoyar a los locatarios. La quinta etapa será un proyecto para el rescate y reconstrucción del mercado”.
Ausencia de proyectos
Para la investigadora Ana Rosa Moreno Pérez, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el incendio puso al desnudo la falta de visión de las autoridades municipales, en particular las del ayuntamiento tapatío, para promover un proyecto de largo alcance y garantizar la seguridad de esos espacios a favor de la ciudadanía.
Dedicada al análisis de los espacios urbanos durante los últimos 10 años, Moreno Pérez sostiene que cualquier persona puede descubrir gran parte de la cultura y la historia de los barrios de la ciudad o del microcosmos en los municipios precisamente en los mercados populares, como el Corona, que era emblemático.
El inmueble se incendió en 1893 por primera vez; la segunda fue en 1910 y a mediados de los años sesenta del siglo pasado fue demolido totalmente para construir su estructura, que quedó reducida a cenizas la noche del domingo 4.
Por desgracia, comenta la especialista a Proceso Jalisco, en la última década los alcaldes de diferentes partidos fueron incapaces de instrumentar medidas para recuperar esos espacios públicos. “No hay seguimiento de planes o proyectos para el remozamiento (de los mercados), por ejemplo”, dice; y lo poco que se avanza en alguna administración queda en el olvido cuando hay cambio de gobierno.
No obstante, comenta que a pesar de esa “gran tragedia” existe la oportunidad de articular un gran proyecto de rescate de ese tipo de edificios públicos, como en otras ciudades del mundo.
Añade que los alcaldes deben hacer a un lado la apatía e iniciar el rescate de los mercados, modernizarlos, para que estén en posibilidad de competir con los supermercados y tiendas de conveniencia que hoy inundan el área metropolitana.
En las últimas dos décadas, dice Moreno Pérez, negocios como Walmart, Soriana, Chedraui, Comercial Mexicana, así como los Oxxo y los Seven Eleven, que proliferan en todo el estado, crecieron más de 500%. En contraste, en los 140 mercados municipales distribuidos en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, al menos 30% de los locales están abandonados.
Algunos cerraron, según locatarios del Mercado Rizo, por la falta de clientes, la inseguridad, la escasez de estacionamientos, así como problemas en los ductos de agua potable, alcantarillado y cableado eléctrico. Y aunque aseguran haber solicitado apoyo al alcalde Ramiro Hernández García, hasta ahora no han sido atendidos.
El ayuntamiento tapatío admite que de los 90 inmuebles ubicados en su jurisdicción, 10 o 12% son verdaderos focos rojos debido a las pésimas condiciones en que funcionan. Uno de ellos era precisamente el Mercado Corona, que se consumió a causa de un cortocircuito, según una de las versiones de los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).
La Fiscalía General del Estado, por su parte, sostiene que el incendio presuntamente se debió a un corto provocado por las ramas de un árbol que, a causa del fuerte viento, afectaron el tendido eléctrico. Sin embargo, la hipótesis es descartable pues en la zona no hay ningún árbol grande. Hasta el cierre de edición no se emitía el peritaje definitivo.
Lo único que determinó el alcalde Hernández García es la demolición total del inmueble. Mientras, se discute la ubicación temporal de los locatarios afectados, cuyos representantes, Gustavo Curiel y Jesús Villarruel Escobedo, aseguran que hace un año advirtieron a la administración municipal sobre las malas condiciones de cableado en el inmueble.
“¿Quién se va a encargar de hacer los cambios (eléctricos); de los ductos del drenaje, de las conexiones (de agua)?”, expusieron Curiel y Villarruel en esa ocasión. También mandaron escritos a la Dirección de Mercados y a la Secretaría General de Guadalajara para que se atendieran esos problemas. No tuvieron respuesta.
La incertidumbre
El siniestro del domingo 4 provocó el cierre de las principales avenidas del centro histórico de Guadalajara, en especial Hidalgo y Alcalde; también inquietó a los comerciantes del Mercado San Juan de Dios –oficialmente llamado Libertad–, pues se corrió el rumor de que en ese lugar ocurriría otro incendio, incluso peor que el registrado en el Corona.
El inmueble del San Juan de Dios, reconstruido por tercera ocasión a mediados del siglo pasado, presenta fallas estructurales. No obstante, los locatarios se niegan desde hace años a desalojar temporalmente algunas áreas para reforzarlo.
El lunes 5 por la tarde las autoridades permitieron a los locatarios ingresar al mercado a retirar lo que quedó de sus mercancías, antes de que iniciaran los trabajos de demolición. El martes 6 los afectados aún no sabían dónde iban a ser reubicados.
El alcalde declaró a los medios locales que buscaría un presupuesto para atender a los comerciantes durante lo que resta de su gestión.
Interrogados sobre el incendio, algunos locatarios aseguran al reportero que es curioso que haya ocurrido a una “hora muerta” –las 20:30 horas del domingo 4–, cuando hay poco aforo vehicular en la zona aledaña al mercado.
Otros, sobre todo los que apoyaron al candidato del partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, durante el proceso electoral de 2012, comentan que entre los priistas había descontento y no descartan que el incendio haya sido provocado.
En su cuenta de Facebook, el arquitecto y urbanista Cuauhtémoc de Regil comentó que Guadalajara se le adelantó a Tlaquepaque (en los planes de demolición), pues el alcalde Alfredo Barba Mariscal anunció a los locatarios del Mercado Juárez su decisión de derribar el inmueble que data de los años sesenta para erigir otro.
Según Barba Mariscal, el ayuntamiento tiene un proyecto presupuestado en 100 millones de pesos para que la compañía Impulsa México realice las obras. No obstante, un grupo de locatarios lo acusan de promover un negocio personal y reubicarlos en un estacionamiento de su propiedad.
Según ellos, la intención de Barba es sacarlos del inmueble. Detrás del plan está el empresario Néstor de la Torre, reconocido en el ámbito futbolístico. Si el proyecto se instrumenta, advierten, iniciarán acciones legales para impedir que los echen.
De Regil comenta al reportero que en los casos de los mercados Corona y Juárez destacan dos arquitectos ampliamente reconocidos en Jalisco: Alejandro Zhon, quien encabezó las obras de construcción del mercado de Tlaquepaque, y Julio de la Peña, quien lo hizo en el Corona.
Admite también que los edificios que los alojaban ya presentaban problemas estructurales. Y aprovecha la plática con el reportero para aclarar que sus comentarios en Facebook sólo eran una broma.
La zozobra
A finales de septiembre de 2013, el techo del mercado municipal Pedro Ogazón, de la colonia Morelos, se colapsó. Los locatarios afectados comentan que dos años antes habían solicitado al ayuntamiento tapatío reparar el techo del inmueble. Nadie los oyó.
El 14 de octubre siguiente, según datos de la Unidad de Protección Civil de Guadalajara, de los 90 mercados municipales al menos 10% eran verdaderos focos rojos, entre ellos el Agustín de la Rosa, ubicado en la colonia Del Sur; el Manuel Ávila Camacho, en Santa Teresita; el IV Centenario, en La Sagrada Familia; el Juárez, en la colonia Americana; el Reforma, en la Perla; el Rancho Blanco, en Jardines del Rosario, y el Plaza Guadalajara, en Avenida Alcalde, en la zona Centro.
El reporte incluyó también a los más importantes de la ciudad: el de Abastos, el Libertad –conocido como San Juan de Dios– y el Luis Quintanar, ubicado en Jardines de San Francisco. Los edificios que los albergan datan de hace 80 y 50 años.
En marzo pasado, los locatarios del Mercado Rizo enviaron cartas al alcalde Ramiro Hernández en las que le exponen las malas condiciones en que se encuentra ese inmueble, ubicado en la avenida Revolución, en el Sector Reforma: falta de estacionamiento, red de agua potable y alcantarillado defectuosas, a las que se suma la inseguridad en la zona.








