Burocracia e indolencia en el caso del edificio de Puebla 151

El investigador de la UNAM Óscar G. Chávez hace un llamado urgente al INBA para frenar el deterioro de una de las casas emblemáticas de la colonia Roma ubicada en la calle de Puebla 151, “obra única” del arquitecto Manuel Cortina García que data de 1921. Su destrucción equivaldría a “un crimen de lesa cultura”, alerta el también historiador, quien se propone demandar al gobierno capitalino y la delegación Cuauhtémoc “por omisión en el ejercicio de sus funciones, al permitir el daño a un inmueble con valor artístico”.

 

Podría decirse que la casona de estilo porfiriano que ocupa el número 151 de la calle de Puebla, es otra más de las tantas afectadas por la imparable construcción de modernos edificios y elevadas torres que desde hace años vienen modificando la fisonomía de la centenaria colonia Roma. Pero esta “no puede ser considerada una obra del montón”.

Es una obra única del arquitecto Manuel Cortina García, exalta el historiador Óscar G. Chávez, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, quien advierte que su pérdida sería “un crimen de lesa cultura” del cual serían cómplices el gobierno de la Ciudad de México, de la delegación Cuauhtémoc y “el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), aunque se haya preocupado por el inmueble”.

Construido en 1921 y restaurado completamente en 1992 por el arquitecto Rafael Moranchel, entonces su propietario, el edificio fue incluido desde 1982 en el catálogo de Inmuebles con Valor Artístico de Bellas Artes. Según sus actuales propietarios, desde su remozamiento hasta 2012 se mantuvo prácticamente estable y soportó varios sismos (incluidos los de 1985).

Sin embargo, en una misiva dirigida al jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera; a Alejandro Fernández, delegado en Cuauhtémoc, y otros funcionarios de esa demarcación (firmada en www.change.org por siete mil personas), Chávez relata que desde 2012 cambió su historia, cuando la construcción de una obra “de dimensiones muy considerables” en la calle de Jalapa y la glorieta Insurgentes”, por parte del Corporativo Redondel, S.A., de C.V., comenzó a afectarlo “de manera constante y progresiva”.

“En febrero de 2013 se solicitó la intervención del Instituto Nacional de Bellas Artes, toda vez que se trata de un inmueble catalogado y protegido por ellos. En su evaluación, el INBA concluyó que el inmueble de Puebla 151 estaba (y continúa) siendo afectado por la obra citada, y, con carácter de urgente, solicitó al área de Verificación y Reglamentos de la Delegación Cuauhtémoc la verificación y suspensión de la obra.”

Como en otros casos (en la propia colonia Roma o de monumentos catalogados en algunas otras zonas de la ciudad, entre ellos el de la antigua Octava Delegación, en la esquina de avenida Cuauhtémoc y Obrero Mundial, demolido a principios de este año para ampliar el centro comercial Parque Delta), el INBA ha sido completamente ignorado y las obras continúan.

Este semanario (Proceso, 1585) ha dado cuenta de cómo edificios de varios niveles han afectado inmuebles colindantes catalogados y aun declarados monumento artístico por decreto presidencial, en la Roma, donde la propia Delegación Cuauhtémoc ha reconocido que apenas sobrevive uno de cada diez edificios construidos antes de 1950.

En enero de 2004 se consignó igualmente cómo el INBA no evitó la construcción de un edificio de departamentos en el entorno de la Casa de Luis Barragán en Tacubaya, pese a contar con la declaratoria de monumento.

La pregunta constante ha sido por qué no se declaran los inmuebles colindantes de un monumento o se hace una declaratoria de zona de monumentos artísticos, prevista en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (Proceso, 1418).

“Nadie ha logrado hacer una declaratoria de zona de monumentos artísticos…” respondió el entonces director de Arquitectura del INBA, Xavier Guzmán, ahora al frente de la Subdirección General de Patrimonio Artístico del INBA.

La arquitecta Dolores Martínez, actual directora de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble, dijo entonces que esas declaratorias las hacen los gobiernos locales; pero admitió que el INBA tiene la posibilidad “de generar polígonos de protección de zonas de valor por la densidad de monumentos históricos y edificios de valor histórico”.

Este semanario solicitó información al respecto al INBA; por vía telefónica respondieron que la solicitud se efectuara por correo electrónico. Así se hizo y aunque se insistió también por teléfono, hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

 

Proyecto social

 

Miembro del Seminario de Genealogía Mexicana UNAM-IIH e interesado en el patrimonio cultural del país, Chávez abrió una página en Facebook, con la convocatoria “Rescatemos Puebla 151”, donde ofrece información sobre éste inmueble y otros construidos por el arquitecto Cortina García.

En entrevista con Proceso en las instalaciones del edificio, habla de su valor histórico y arquitectónico. Lo describe como una obra similar a las casas construidas por Miguel Ángel de Quevedo en las cerradas de la calle de Bucareli, por encargo del empresario de origen francés Ernesto Pugibet, propietario de la cigarrera El Buen Tono, para sus empleados.

La de Puebla, describe el historiador, fue también una cerrada con dos edificios idénticos a los lados de un andador central. La construcción del lado oriente se destruyó en los años setenta del siglo XX y sobrevive el lado poniente, con casi medio andador. Fueron comunes, pues la idea era ofrecer vivienda digna a trabajadores de clases media y hasta baja-alta o media-media, lo que permitía al ayuntamiento resolver, en la colonia Roma en particular y en la Ciudad de México en general, el suministro de servicios como el drenaje.

Las construcciones laterales se dividieron en varias casas pequeñas, como un condominio horizontal. En la parte frontal se previeron espacios comerciales o cocheras para las casas habitación y dos casas principales para familias de mayores recursos que podían ser ocupadas por políticos, industriales, empresarios, banqueros, o gente con negocios particulares con posibilidad de pagar una casa con vista a una calle principal. Y la de Puebla lo fue; ofrece como prueba la vecindad con el templo de la Sagrada Familia y la Casa Universitaria del Libro, ubicada en la esquina de Puebla y Orizaba.

Habrá, agrega, quien diga que estas cerradas son comunes en la Roma y en la Condesa y por tanto, cuestione su valor:

“Voy a responder que es única desde el punto de vista del arquitecto que la construyó, porque es el único ejemplo arquitectónico de este tipo, ¡el único en toda su obra! Y su obra es muy vasta, muy completa y muy importante, dada la evolución arquitectónica de la Ciudad de México.

“Hablar del arquitecto constructor don Manuel Cortina García, es hablar de un referente constructivo y planificador de la fisonomía arquitectónica de la Ciudad de México a principios del siglo XX… Es uno de los grandes constructores a los cuales se recurría.”

Entre sus obras menciona el Hotel Cosmos (New Porters), en San Juan de Letrán 12; el Orfanatorio para Niñas San Antonio y Santa Isabel de la Fundación Mier y Pesado, en la Calzada de Guadalupe; el templo de Nuestra Señora de Guadalupe de la Paz, en Enrico Martínez 7; el edificio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Córdoba 47; y el anexo del Palacio de Cobián de la Secretaría de Gobernación, en Bucareli.

En otras fue copartícipe, como en las escaleras del Monumento a la Revolución, construido por Carlos Obregón Santacilia; la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la recimentación, junto con Manuel Ortiz Monasterio, de la Catedral Metropolitana en los años treinta del siglo XX.

“Hablamos de un arquitecto que entre 1906 y 1947, año de su muerte, esbozó más de 620 proyectos, de los cuales se realizaron 580, y en la actualidad no se conservan más de 100. El proceso destructivo en la Ciudad de México es una constante permanente y progresiva.

“Y dentro de esas 580 construcciones, ésta no tiene repetición. Es la única privada que realizó. Ya no tenemos una mitad, si se destruye la otra se pierde definitivamente un referente dentro de la obra de un arquitecto de primer nivel en la historia arquitectónica no sólo de la Ciudad de México, sino de la República Mexicana.”

Comenta que así como no pierde valor la Catedral por la demolición del edificio del Seminario, el conjunto de Cortina conserva su importancia pese a que ya no existe la mitad. Perderlo es un “crimen de lesa cultura”. No duda en señalar que sería resultado de la complicidad del gobierno de la ciudad, la delegación Cuauhtémoc y el INBA, pues aunque éste ha solicitado se consolide el edificio y se suspendan las obras, “en los hechos ha sido inoperante”.

Juzga que al no tener facultades ejecutivas y depender de la Secretaría de Educación Pública, Bellas Artes es ineficaz en la protección del patrimonio del siglo XX, y califica en el mismo sentido a la ley sobre monumentos, que no ha impedido que por “la fiebre de los corporativos inmobiliarios” se dañen o destruyan edificios del siglo XX con valor artístico.

Para el historiador, la Roma es la colonia representativa “por excelencia” de la Ciudad de México. Fue de las primeras en ser planificada, sus edificaciones tienen una tipología particular de influencia francesa, y fue la primera en la cual se utilizó drenaje moderno con un modelo estadunidense, sus avenidas se arbolaron y se empezó a utilizar ahí el concreto en el pavimento de las calles:

“Fue un modelo pensado no sólo en el momento, sino para el futuro, para otorgar beneficio general y estabilidad a las personas que tenían establecidos sus domicilios ahí. Era una armonía casi perfecta. Lo que digo no es nuevo, otros lo han dicho. Guillermo Tovar de Teresa, el defensor de la Roma, se la pasaba arguyendo contra quienes estaban atentando contra el patrimonio.”

 

Vuelta al pasado

 

Enfrascados en el problema con el corporativo Redondel, los copropietarios del edificio prefieren no hacer declaraciones; pero entregan información en una carpeta. Evocan al arquitecto Moranchel quien adquirió el inmueble con el propósito de hacer un rescate patrimonial y le dedicó los dos últimos años de su vida: le cambió instalaciones, reforzó su estructura y terminó el proyecto pocas semanas antes de su muerte, en 1992.

El edificio se mantuvo bien hasta que resultó afectado por el temblor de 7.1 grados ocurrido en Puebla en 1999, aunque la estructura se comportó bien. Se le hicieron arreglos y no dio problemas hasta que Redondel comenzó a construir en el terreno donde se encontraba el Instituto Nacional de Migración. El inmueble fue adquirido por Rosario Robles cuando presidió el Partido de la Revolución Democrática, con un crédito de Banco Afirme.

Luego de enfrentar una crisis económica el PRD lo vendió en 50 millones de pesos al propio banco (“un escándalo mayor”, recuerda Chávez), y fue adquirido posteriormente por Corporativo Redondel. En 2011 fue demolido y se comenzó a construir hacia principios 2012; fue cuando el inmueble de Puebla 151 sufrió los primeros daños debido a la extracción de agua del subsuelo, remoción de tierra, golpes y trepidaciones constantes.

Los propietarios se acercaron a la empresa para expresarle su preocupación, pero ésta no admitió responsabilidad. Los dueños decidieron realizar un peritaje y registrarlo ante un notario público. Desde entonces han llevado mediciones topográficas frecuentes. En noviembre de 2012 el deterioro del inmueble se aceleró, se presentaron cuarteaduras y el desplome en cerca de siete centímetros de algunos muros.

Acusan que la habilitación de un terreno como depósito de materiales de construcción, como grava y arena, y su continuo movimiento, en la calle de Jalapa aceleró el deterioro. Ante los daños acudieron a diversas instancias del gobierno de la Ciudad de México, entre ellas el Instituto de Verificación Administrativa, la Delegación Cuauhtémoc y la Dirección de Protección Civil.

Luego pidieron al INBA información. La arquitecta Dolores Martínez les respondió que tras “una búsqueda exhaustiva en los archivos” del área a su cargo, se encontraron oficios del 21 de febrero, 4 de marzo, 1 de julio y 10 de octubre de 2013, en los cuales se solicitó a la delegación “la verificación y suspensión urgente de las obras de intervención que se realizan y que están ocasionando graves daños al inmueble colindante” de la calle de Puebla 151.

Nada ha logrado detener el proyecto del  corporativo,  aunque las últimas casas del conjunto presentan ya daños severos que “pueden ser fatales”. El representante del corporativo les ha dicho que se trata de una obra “vista con beneplácito por las autoridades”, e insisten que han hecho revisiones y no hay daño a las colindancias, por lo cual no hay nada en materia de protección civil que objetarle.

Cabe mencionar que si bien el INBA no ha hecho una declaratoria de zona de monumentos para la Roma, ésta y otras colonias como Juárez, Santa María la Ribera, Hipódromo y Condesa, entre otras, “serán consideradas Zonas de Patrimonio Arquitectónico del Distrito Federal”, según el artículo 9 de la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico del Distrito Federal, aprobada por la Asamblea Legislativa y publicada en la Gaceta Oficial el 3 de mayo de 2012.

Para el historiador Chávez está visto que eso no representa nada. Se propone demandar a las autoridades del gobierno de la ciudad y de la delegación por omisión en el ejercicio de sus funciones, al permitir el daño a un inmueble con valor artístico. E indica que solicitará al INBA una declaratoria provisional hasta lograr la declaratoria permanente ya que considera que la catalogación no funciona para la preservación:

“Es una ambigüedad, ¿de qué me sirve un catálogo de monumentos si no me hago responsable de ellos? Es una inoperancia jurídica en materia de protección del patrimonio, una nulidad, una marisma burocrática que no resuelve nada. El INAH es más operante, llega y suspende obras.”

Cuestiona también al gobierno de Miguel Ángel Mancera:

“¿Qué garantías o qué seguridad nos ofrece un gobierno de cambio, identificado con la izquierda y que por lo tanto debería ser solidario con la seguridad de sus residentes? Y veamos el asunto como su fuente de ingreso, ¿cómo un gobierno, aparentemente de izquierda, está privando del sustento a esta familia? Eso por mencionar algunos aspectos.

“Estamos regresando a los tiempos del PRI en la Ciudad de México, de don Ernesto P. Uruchurtu que muy honrado y lo que haya sido, pero tan habilidoso para sortear amparos y si un amparo protegía a un inmueble, de la noche a la mañana le cambiaba el nombre a la calle y lo demolían.

“O a los tiempos de Carlos Hank González, ‘Gengis Kan’, el destructor de la ciudad y creador de los ejes viales: ‘Entre más obras más sobra, en la medida que demuelo, me enriquezco y enriquezco a los que están en mi grupo’.”

Considera que eso está ocurriendo de nuevo y lamenta que el gobierno capitalino permita que se acose y amedrente a quienes colaboran con la preservación del patrimonio arquitectónico no obstante que se trata de un fragmento de la historia de la ciudad.