SANTO DOMINGO.- Gonzalo Vargas Llosa, jefe de la misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en la República Dominicana y quien mantiene una abierta defensa a favor de los desnacionalizados, lo cual le ha acarreado fuertes críticas de la ultraderecha dominicana, que pide su expulsión del país, señala que sostendrá su postura humanitaria:
“Cuando uno labora para una organización cuyo objetivo es garantizar los derechos humanos, como es el caso del ACNUR, que trabaja con personas en situación de apatridia, es inevitable que tengamos tensiones y diferencias con los gobiernos que aplican políticas migratorias cada vez más restrictivas, así como con sectores ultranacionalistas y xenófobos. Llevo 24 años trabajando para las Naciones Unidas, de manera que para mí no es nada nuevo operar en este contexto. Es algo a lo que ya me acostumbré.”
En entrevista en sus oficinas del ACNUR en esta ciudad, Vargas Llosa reconoce que su labor en la República Dominicana se ha complicado por la postura de su padre, el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, quien escribió un artículo periodístico donde compara al gobierno dominicano –por quitarle la nacionalidad a los descendientes de haitianos nacidos en el país– con el régimen nazi, que hacía lo mismo con los judíos.
Dice: “El artículo de mi padre me ha traído complicaciones. Aquí hay gente que ha tomado muy mal ese artículo, diciendo que no debió haberlo escrito porque en este país se le ha tratado muy bien; lo han condecorado y además aquí tiene muchos amigos.
“Me da mucha pena esta reacción contra mi padre, pero eso quiere decir que no lo conocen bien, porque él es una persona que a lo largo de su vida siempre se ha pronunciado a favor de los derechos humanos, la libertad y la democracia. Su honestidad intelectual es extraordinaria.
“De manera que tuvo que pronunciarse al ver que en República Dominicana se están cometiendo graves abusos a los derechos humanos. Si hubiera callado, no hubiera sido congruente con lo que ha hecho en los más de 60 años que lleva escribiendo.
“Más bien este pronunciamiento lo hizo justamente por el aprecio que le tiene al pueblo dominicano y porque no quiere que contra él se cometan abusos de esta naturaleza.”
En su explosivo artículo –Los parias del Caribe, publicado el 3 de noviembre del año pasado en el diario español El País– el Nobel de literatura asegura que la sentencia del Tribunal Constitucional contra los descendientes de haitianos es una “medida claramente racista y discriminatoria”.
Y agrega: “La sentencia del Tribunal Constitucional dominicano es una aberración jurídica y parece directamente inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta dictadas por los jueces alemanes nazis para privar de la nacionalidad alemana a los judíos que llevaban muchos años (muchos siglos) avecindados en ese país y eran parte constitutiva de su sociedad”.
Con esta sentencia, prosigue el texto, miles de familias dominicanas de origen haitiano quedarán “convertidas en zombis, en no personas, seres incapacitados para obtener un trabajo legal, inscribirse en una escuela o universidad pública, recibir un seguro de salud, una jubilación, salir del país, y víctimas potenciales, por lo tanto, de todos los abusos y atropellos. ¿Por qué delito? Por el mismo de los judíos a los que Hitler privó de existencia legal antes de mandarlos a los campos de exterminio: por pertenecer a una raza despreciada”.
Libro linchado
Tan pronto se publicó el artículo, en la República Dominicana empezaron a darse furibundas reacciones de protesta contra Mario y Gonzalo Vargas Llosa. Varias organizaciones ultranacionalistas piden que al escritor ya no se le permita la entrada al país. Y exigen que a Gonzalo se le declare persona non grata y se le expulse de la isla.
Al grito de “¡muerte a los traidores!”, los activistas expresan su repudio a través del pisoteo y la quema de ejemplares de La fiesta del chivo, la novela de Vargas Llosa donde aborda los atropellos y el asesinato del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
Pese a esas protestas, Gonzalo Vargas Llosa reitera que seguirá ciñéndose a la política en pro de los derechos humanos del ACNUR.
Y aclara: “En el ACNUR hemos venido señalando que son equivocados los argumentos y la conclusión de la sentencia del Tribunal Constitucional. Y sobre todo que nos preocupa mucho su impacto humano. Pero jamás hemos dicho que esa sentencia es ilegítima. Nunca haríamos eso, pues sabemos que el Tribunal Constitucional es un órgano legítimo, independiente y soberano”.
–¿Hay pronunciamientos públicos del ACNUR al respecto?
–Por supuesto. Después del fallo, dado en septiembre del año pasado, nos hemos pronunciado en tres ocasiones a través de comunicados públicos en los que expresamos la postura que le comento. El primer pronunciamiento del ACNUR fue en octubre, el segundo en diciembre y el más reciente fue el pasado mes de abril.
–¿Qué otros organismos internacionales han externado su preocupación?
–La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya hizo una visita in loco a República Dominicana justamente para examinar el asunto. Hizo un informe preliminar que es bastante crítico de la sentencia y también de su impacto humano. Y el Comité Permanente de la OEA, del cual forman parte todos sus Estados miembros, ha tenido por lo menos dos reuniones para discutir el tema y ha mostrado también preocupación.
“Lo mismo ha hecho el Departamento de Estado de Estados Unidos. Y en Ginebra ya se pronunció públicamente la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Otros organismos de prestigio, como Amnistía Internacional, comparten igual posición e incluso algunos países aglutinados en el Caricom (Comunidad del Caribe).”
–Usted se ha reunido con el presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, para tratar el asunto. ¿Qué le ha dicho?
–El presidente se ha reunido conmigo, pero también con otros jefes de agencias de Naciones Unidas. Nos dice que acata la sentencia del Tribunal Constitucional por ser un ente independiente del Ejecutivo, pero también dice solidarizarse con los afectados porque entiende que es un drama humano.
“Ofrece una solución legislativa: elaborar un anteproyecto de ley para someterlo al Congreso y así solucionar el problema. Esto nos los ha dicho en privado, pero también públicamente. Sin embargo ya han pasado siete meses de la sentencia y ese compromiso del presidente ha quedado en pura expresión verbal.”
–Corre el rumor de que la salida podrá ser ofrecerles la naturalización a los descendientes de haitianos nacidos aquí.
–Sí, pero la naturalización es para extranjeros y además resta derechos ciudadanos. Y ellos son dominicanos. Aquí nacieron y aquí han vivido siempre. La postura del ACNUR es que se les restituya la nacionalidad automáticamente. Si ya se las quitaron y los dejaron apátridas, pues que se las devuelvan. Eso es lo justo y lo práctico.








