A finales del año pasado, tres presuntos gestores del ISSSTE engatusaron a decenas de trabajadores de la institución en varios estados y les prometieron créditos procedentes de un fondo que habían rechazado legisladores del PRI. Y ellos les creyeron, incluso les dieron un adelanto. Pero ante la demora de los trámites, comenzaron a indagar y descubrieron que habían sido estafados. Hasta ahora, el daño asciende a 2 millones de pesos. Los afectados narran a Proceso Jalisco la forma en que se consumó el engaño.
Más de 250 trabajadores de las delegaciones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Jalisco, Colima, Hidalgo y Nuevo León fueron estafados por tres personas que, a nombre del PRI, les ofrecieron créditos para vivienda. El daño sobrepasa los 2 millones de pesos y presuntamente involucra a varios funcionarios de la institución.
Según los afectados, entre los cuales hay maestros, afanadores, enfermeras y personal médico, Lourdes Barajas Cambrioni, radicada en Zapopan, así como Arturo Olmedo Larralde y Fernando Jiménez, ambos domiciliados en la Ciudad de México, les ofrecieron sus servicios y les pidieron un adelanto para agilizar los trámites.
Hace apenas tres semanas, Elizabeth Díaz Díaz, una de las afectadas, promovió una denuncia penal contra Barajas Cambrioni, refieren a Proceso Jalisco. Al enterarse la enganchadora, quien al principio se presentó como trabajadora del ISSSTE, amenazó de muerte a la señora Elizabeth, por lo que incluso fue detenida, aunque sólo por unas horas.
Tanto Barajas Cambrioni como Olmedo Larralde y Jiménez, comentan los agraviados, ofrecían préstamos para remodelación de vivienda de 450 mil a 900 mil pesos, a pagar en 17 años, según el monto. Los recursos, les decían, provenían de una bolsa de 10 millones destinada originalmente a senadores y diputados del PRI, pero como los legisladores la rechazaron, ellos podían hacer uso de ese beneficio.
De acuerdo con Díaz Díaz, empleada de la Secretaría de Salud Jalisco, los estafadores también actuaron en Monterrey, la Ciudad de México, así como en Pachuca, Guadalajara y Colima, por lo que, dice, no debe descartarse que el problema sea mayor.
Hace más de un año, cuenta, conoció a Barajas, quien supo ganarse su confianza y le dijo que podía conseguirle un crédito para vivienda que podría pagar con facilidad, pues sólo le iban a descontar entre 25 y 30% de su salario:
“Me preguntó si trabajaba en el ISSSTE. Como le dije que sí, comenzó a hablar de ese supuesto beneficio y me pidió ayudarle a juntar gente. Yo corrí la voz entre otros trabajadores, sin sospechar que se trataba de un engaño.”
El 7 de diciembre pasado, en una reunión sindical, Barajas se reunió con los interesados para explicarles los beneficios y los requisitos a cubrir para obtener el dinero. Les comentó que ella se encargaría del papeleo y enviaría sus expedientes a la Ciudad de México para que los avalaran.
Dos días después, continúa la entrevistada, Barajas les explicó que había enviado el paquete de expedientes a México y mencionó la cantidad a la que cada solicitante tenía derecho. En menos de una semana los enganchadores se reunieron con los peticionarios y les pidieron firmar una solicitud. Ese día les entregaron los primeros 5 mil pesos de adelanto, relata la empleada.
Los presuntos trabajadores del ISSSTE les pidieron el recibo de nómina de la última quincena, copias del acta de nacimiento, de la credencial del IFE y de su domicilio, así como dos fotografías y los nombres de los beneficiarios.
Meses de incertidumbre
De acuerdo con los trabajadores, Barajas y los otros dos presuntos trabajadores del ISSSTE pretendían cobrarles 70 mil pesos a cada uno para conseguirles el crédito: “Nos dijeron que, como se trataba de recursos no asignados directamente a la burocracia, sino de una partida no utilizada por los diputados y senadores del PRI, teníamos que mocharnos para que no se atoraran nuestros créditos”, comenta uno de los afectados.
El dinero provenía de la federación y no existía ningún problema para su manejo: “Nos dijo que eran recursos de una partida federal que se manejaba desde la Ciudad de México y allí embarró al PRI, a diputados y senadores”, lo secunda Elizabeth Díaz.
Pero al demorarse los trámites, ella y sus compañeros iniciaron investigación y se dieron cuenta de que habían sido engañados. Entonces vieron que Barajas, quien al principio se mostró amable, perdió la compostura cuando le preguntaron cómo iba su solicitud; se enteraron también de que es una jubilada del IMSS.
“Esa mujer abusó de mi confianza; me agarró de conejilla de indias, me utilizó para sus fines”, admite Díaz.
–¿Usted recibió dinero de esos recursos recabados por ella? –le pregunta el reportero.
–No señor. Ni un sólo cinco. El trámite era directo con ella y con otro señor que venía de la Ciudad de México: Fernando Jiménez, quien después dijo que se llamaba Fernando Olmedo.
Hoy, todos sospechan que Jiménez u Olmedo tampoco trabaja en el ISSSTE; quizá, dicen, los formatos con logotipos del instituto que llenaron son apócrifos.
Los presuntos trámites se iniciaron en noviembre de 2013. Tres semanas después, el 7 de diciembre, Barajas y los dos enganchadores aprovecharon una reunión del sindicato independiente del sector salud para invitar a otros interesados en obtener un préstamo.
Díaz cuenta que el 18 de marzo último viajó a la Ciudad de México para asistir a un evento familiar, e intentó entrevistarse con las personas que supuestamente estaban a cargo de los trámites ante el ISSSTE en las oficinas de Miguel Noreña 28, en la colonia San José Insurgentes, delegación Benito Juárez.
Barajas le había dicho que buscara al señor Mario Figueroa en la parte baja del edificio (sótano). Al llegar a la cita, cuenta, se llevó un chasco, pues en ese lugar estaba el estacionamiento. Cuando preguntó por Figueroa a los trabajadores le dijeron que no lo conocían.
Díaz insistió, incluso les mostró copias de las solicitudes. Tras analizarlos le dijeron que eran formatos de hace dos décadas; incluso le aconsejaron levantar una denuncia en Jalisco para que se procediera contra Barajas y sus cómplices.
Al regresar, Díaz le reclamó a Barajas, quien le pidió que se calmara; de lo contrario, le respondió, la iba a matar. Por eso presentó una denuncia penal en la agencia 5/P (AP2034/2014). Barajas fue detenida. Se la llevaron a las instalaciones de la Policía Municipal en La Curva, en Zapopan –relata–, pero luego quedó libre, tras pagar una fianza.
Luego viajó a la Ciudad de México, el 30 de marzo, para “arreglar todo”. Cuando regresó, cuenta la entrevistada, dijo que había que demandar a Fernando Olmedo, pero los compañeros no aceptaron, por lo que ahora promueven otra demanda en su contra, aunque sospecha que quizá ya huyó.
Engaños y desencuentros
El pasado 15 de abril, Gerardo Curiel Díaz, otro de los burócratas engañados, publicó una carta en La Jornada Jalisco en la que hace un recuento de los hechos: “El fraude comenzó con una falsa promesa (que se descubrió) el pasado 7 de diciembre”, escribió.
En su relato comenta que previamente varios compañeros del sector salud fueron invitados a través de Facebook a una plática referente al ISSSTE, que se realizó en las instalaciones del Casino del Médico en Guadalajara –Sierra Nevada 910, colonia Independencia–, a la cual acudieron también trabajadores de Colima.
En ese encuentro una mujer que se identificó como empleada del Hospital General de Occidente expuso las supuestas bondades del crédito; también les explicó cómo llenar sus solicitudes, y les pidió algunos documentos y, por supuesto, una “mochada” para agilizar los trámites.
Y les dio una fecha para que acudieran a la calle de Pólvora 455, cerca del Hospital Regional de Occidente, en la colonia Zoquipan, en Zapopan, donde una persona que se identificó como Fernando Olmedo les dijo que él se encargaría de los trámites.
Llevaba decenas de expedientes amarillos con sellos del ISSSTE y comenzó a recabar firmas. Luego pidió la cuota personal de 5 mil pesos. Al final les comentó que entre febrero y marzo de este año recibirían su dinero en ese mismo domicilio.
Cuenta Curiel Díaz: “El 2 de abril estuve en la Ciudad de México y me entrevisté con el profesor Juan Magos (presunto funcionario del ISSSTE) en un restaurante. Le pregunté por Arturo Olmedo y él consintió en que Arturo tramitaría los préstamos junto con Fernando Olmedo (Jiménez).
“Le insistí que le marcara por teléfono. El profesor dijo que Arturo no estaba en el DF; le sugerí marcarle a Fernando, quien había recogió el dinero en Guadalajara, Monterrey y Colima a cerca de 200 trabajadores del sector salud. El profesor se puso nervioso.”
Al día siguiente, Curiel Díaz se comunicó con una compañera de Colima. Ella le expuso que iba hacia el Distrito Federal para “buscar una aclaración”.
Y mientras los afectados sospechan que los implicados en el fraude ya escaparon, la delegación del ISSSTE en Jalisco, a través de su oficina de Comunicación Social, asegura desconocer las denuncias de Elizabeth Díaz y sus compañeros de Jalisco, Colima y Nuevo León.








