Congruente en su misión de promover la obra de creadores relacionados con expresiones culturales que deriven del arte urbano y las culturas subalternas, la Galería José María Velasco exhibe un sólido proyecto escultórico de estéticas low-brow bajo el título de Invenit Mundi. Entre lo interno y lo externo.
Integrada por 32 piezas del joven artista Carlos Bernal Mata (Siquem), la muestra es interesante no sólo por la exploración de nuevas posibilidades para la escultura en cerámica, sino también por la manifestación de una temática que está cada vez más presente en la obra de los artistas emergentes: la referencia a distintos aspectos relacionados con la espiritualidad.
En su resolución formal se vincula con el comic de ciencia ficción; en su narrativa con el comic de aventura, y en su emplazamiento museográfico con los postconceptualismos que inciden en la veracidad de la imagen –como los proyectos Fauna y Sputnik del fotógrafo Fontcuberta–; así, la propuesta de Siquem ilustra tridimensionalmente la ficticia bitácora de exploración y cartografía de una isla ubicada en el Golfo de México.
Visitada en 1860 por un grupo de almirantes y científicos entre los que se encontraba el naturalista Carlos Bernal Mata, la isla es metáfora de un mundo paralelo habitado por entes espirituales. En el texto o bitácora que acompaña la exposición, además de evidenciar la agresividad que genera lo desconocido (como matar a una extraña criatura viviente por considerarla un demonio), el artista delata que al ingerir un fruto de la isla, la tripulación entró en un estado de alteración de conciencia que le permitió percibir la existencia de ese universo paralelo.
En lo que corresponde a la escultura, la exploración parte de la manipulación automática de la cerámica. En formas abstractas y orgánicas que se repiten a manera de patrones, el barro es el material esencial de la mayoría de las piezas. Trabajada en diferentes grosores y texturas que oscilan entre el filamento y la figura, la cerámica sobresale principalmente por su cromatismo e hibridación con elementos naturales y tecnológicos.
Para los volúmenes de referencias vegetales y animales, la abstracción transmuta en un realismo ficticio en el que los árboles se sostienen con ramas verdaderas cubiertas de resina, los insectos se mueven con patas de alambre, y un bulto de formas abstractas que esconde su identidad de pieza sonora, susurra con el movimiento de los espectadores.
Algunas poéticas y deidades características de los comics subalternos están presentes a través del movimiento de las formas orgánicas –tentáculos, ramas–, los dibujos o tatuajes simbólicos en los animales, y algunos personajes como el cánido Anubis, el temible Chtulhu y el famoso conejo-liebre. En lo que corresponde a referencias con los artistas low-brow, la presencia de Elizabeth McGrath se percibe en el Anubis.
Lejos de los espacios de exhibición, la escultura mexicana contemporánea necesita conocerse y re-conocerse. La obra de Siquem demuestra que existen más firmas que los hermanos Marín.








