Las tragedias de Atzimba y Malala en la música de Arturo Márquez

En el marco del programa Música en Armonía, inscrito en los proyectos culturales orientados a disminuir la violencia y reconstituir el tejido social que lleva a cabo el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el compositor Arturo Márquez fue invitado por el Sistema de Fomento Musical a crear la obra Alas a Malala, dedicada a la niña pakistaní Malala Yousufza, a quien se atacó por defender su derecho a la educación.

La obra se estrenó en noviembre del año pasado en un concierto en el cual participaron 500 niños (200 cantores y 300 músicos) y se ha convertido en parte fundamental del repertorio de las orquestas y coros de Fomento Musical.

Nacido en Álamos, Sonora, en 1950, Márquez –quien participa también en ese programa con la creación de agrupaciones musicales en el estado de Morelos– cuenta vía telefónica que hacía tiempo deseaba crear una obra sobre los derechos de los niños, pero lo logró hasta ahora que el director de orquesta Eduardo García Barrios le hizo este encargo.

La música está compuesta en lo que llama “multiuniverso”, es decir que puede ser interpretada por niños y jóvenes avanzados, de nivel medio o principiantes. Es una “cumbia profana” pues, confiesa el compositor, le gustan mucho los géneros populares como el son, el danzón y el bolero y por eso sus obras los tienen como base.

“La base fue una de las cumbias que sacó Lila Downs hace tiempo. La estaba escuchando en un viaje que hicimos a Acapulco, yo empezaba a hacer la obra, y ya sabe cómo bailan las cumbias en Colombia, donde levantan las manos y parecen alas, esa versión de la cumbia me dio la pauta para iniciar la composición. Enseguida le hablé a mi hija y le dije: ‘Es una cumbia, se va a llamar Alas’ y ella empezó a escribir la letra.”

Lily Márquez es la autora de las décimas de la obra y fue quien sugirió que hablara sobre el caso de Malala. Dicen sus primeras frases:

Alas dignas a Malala

Alas dignas de esperanza

Alas dignas de confianza…

–Se inspiran en la niña pakistaní, pero pudo ser en cualquier niño o niña mexicanos porque también aquí hay problemas de acceso a la educación.

–Sí, toma a Malala como su estandarte, pero el canto está dirigido a la lucha por la educación de todos los niños.

 

Princesa purépecha

 

Este domingo 13, a las 17:00 horas, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes (Av. Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas) se presenta Atzimba, ópera en tres actos compuesta a finales del siglo XIX por Ricardo Castro, de quien se celebra este año el 150 aniversario de su natalicio. La obra se estrenó el 21 de enero de 1900 y en los años cincuenta se extraviaron las partichelas del segundo acto por lo cual no volvió a montarse.

Se conservaron solamente las partes de la voz con el acompañamiento del piano, pero no la orquestación. Hace unos nueve años, Eugenio Delgado, entonces director del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim) “Carlos Chávez”, le encomendó a Arturo Márquez, quien entonces trabajaba ahí, que complementara la música para el conjunto de la orquesta.

Explica el creador que lo hizo conjuntamente con su exalumno Abelardo Rivera, compositor morelense, quien trabajó en la digitalización de la obra y Márquez se dedicó más a la orquestación.

Se le pregunta qué tanto hay de su propia creación en este segundo acto:

“Cada compositor tiene un estilo propio de orquestar, entonces estudié lo más que pude la manera como estaba orquestada la ópera en los otros dos actos y con base en eso fui construyendo la orquestación. Hay cosas curiosas, por ejemplo Ricardo Castro utiliza un saxofón tenor que a principios del siglo XX era un instrumento muy nuevo y él ya los incluye como parte de la orquesta.”

–¿Los tres actos son acordes o se siente el estilo de usted en el segundo?

–No, siento que es lo más apegado a Ricardo Castro. Creo que es natural que cada orquestación tenga sus propias maneras y su estilo,  seguramente en el segundo acto hay cosas que son muy mías, de mi forma de orquestar, pero realmente mi intención fue que estuviese lo más apegado al estilo de Castro.

Agrega que Atzimba, que relata la tragedia de una princesa purépecha que se enamora de un enviado de Hernán Cortés, es una obra vigente tanto en la música como en la historia:

“Para los que amamos la ópera, es un género que siempre está en nuestros corazones, y la historia es una tragedia muy común en la ópera. Es un  tema que involucra a los purépechas y a los españoles, en ese sentido es muy mexicano y yo creo que este tipo de obras son parte de nuestro patrimonio y debemos tenerlas en nuestro repertorio de obras maestras de la música mexicana.”

Atzimba se reestrenó en febrero en la ciudad de Durango, en marzo se presentó en Cuernavaca y concluye este domingo su última presentación en la Ciudad de México, pero ya hay voces que reclaman más presentaciones en tanto que se hizo con motivo del aniversario de Ricardo Castro.