Nicolás Echevarría reivindica la cultura huichol

GUADALAJARA, JAL.- El destacado cineasta Nicolás Echevarría filmó el documental Eco de la montaña cual reconocimiento al gran artista huichol Santos de la Torre, quien siendo autor de un enorme mural en la estación del metro Palais Royal-Musée du Louvre de París, Francia, vive aislado e ignorado en su propio país.

Este largometraje –que ganó el Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana (500 mil pesos), el Premio Especial del Jurado de Cine Documental (cien mil pesos) y El Guerrero de la Prensa en el 29 Festival Internacional aquí– surgió, según su productor Michael Fitzgerald, para denunciar que Santos de la Torre no recibiera el pago completo de su mural titulado Pensamiento y alma huichol donado a Francia por el Metro de la Cuidad de México, en 1997.

Y como tampoco el artista fue invitado por el gobierno del entonces Ernesto Zedillo a la inauguración parisina, “el filme resultó en un tributo al creador indígena o ‘wixárika’, voz que en su idioma designa al huichol”.

La cámara sigue al muralista en su peregrinaje al lugar sagrado  Wirikuta. Es un viaje de 620 kilómetros por la llamada ruta del peyote y por el proceso creativo de De la Torre durante la elaboración de un nuevo mural, ilustrando la historia, la mitología y las prácticas religiosas del pueblo huichol en la cinta.

El también realizador del documental María Sabina, mujer espíritu y los largometrajes de ficción Cabeza de Vaca y Vivir mata, relata a  que al enterarse por Fitzgerald que a De la Torre no le habían liquidado totalmente su obra ni lo invitaron a París, se le ocurrió realizar una película sobre este personaje:

“El mural fue un convenio de Metro a Metro. Un favor devuelto por el del Art decó en la estación de Bellas Artes que le donó Francia a México. El problema de Santos es que tuvo un intermediario que se lo transó y con el que tuvo muchos problemas. Recurrió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que le terminaran de pagar, y porque la persona que le hizo trampa se quedó con un mural suyo, y lo guardó en su casa.”

Para colmo, “la obra del wixárika fue instalada mal en París”, afirma.

–Sin embargo, en Eco de la montaña se enfoca usted más en la vida de De la Torre y las prácticas religiosas de los huicholes.

–Al principio había interés por contar esa desagradable situación por la que pasó, ese engaño y su pleito; pero en realidad a mí no me interesó tanto esa historia. Claro, hago un prólogo en la cinta para aclarar cuál había sido la principal motivación del rodaje: ubicar bien a Santos como un artista huichol en su tiempo muy reconocido y escogido para crear este regalo a Francia; pero luego olvidado se fue a su pueblo y nadie volvió a saber de él.

“Yo me fui a la sierra y lo ubiqué. Vive en el corazón de la Sierra Madre Occidental, en la Sierra de Jalisco, en la comunidad Santa Catarina y como se ve en el documental, aislado totalmente en La Mesa del Venado donde posee dos chozas pequeñas que él mismo construyó. No tiene electricidad ni agua, debe bajar una barranca en mula, con depósitos de plástico para conseguir agua. Entonces, quería establecer esta conexión entre París y la sierra.”

Echevarría ha dirigido más de 20 filmes desde 1973. Acentúa su gusto por abordar la vida religiosa en pueblos que usan alucinógenos en sus rituales:

“Estoy consciente que es una tradición que no durará mucho tiempo, es cuestión de generaciones para que desaparezca. Los huicholes hacen una peregrinación, de las únicas que existen en México y la más antigua. Salen de donde habitan, por ejemplo, ellos viven en la Sierra de Jalisco y recorren San Luis Potosí, Nayarit, Durango y Zacatecas. Es muy interesante esta costumbre ritual del peyote porque cada comunidad manda embajadores a todos aquellos lugares sagrados para pedir por su salud y que las lluvias lleguen a tiempo.

“De alguna manera, Wirikuta es uno de los sitios sagrados más importantes, ahora amenazado por las mineras canadienses. Pero por ello, los huicholes mismos se unieron. Yo muestro un pequeño capítulo de esa reunión histórica entre muchos huicholes de distintas comunidades, porque sucede que tres de ellas no se llevan bien y han tenido problemas graves.”

–En Zacatecas, De la Torre y su familia crearon en un año y medio el mural para que usted lo filmara, ¿verdad?

–El estudio en Zacatecas fue una idea práctica porque es muy difícil ubicar a Santos. Cada vez que quería entrevistarme con él, primero debía llamar al pueblito y ahí, una persona iba a caballo por la sierra a buscarlo, pasaban tres o cuatro días y a veces una o dos semanas, sin ubicarlo. Era muy duro ponernos de acuerdo y juntar a toda la familia. Por ello rentamos un pequeño estudio en ese estado para tener a Santos trabajando allí.

–¿Cómo se sintió regresar al formato documental en Eco…?

–Bueno, mi película de ficción Cabeza de Vaca tiene mucho que ver con ese mundo. Hice una comedia, Vivir mata, aunque no me gustó tanto lo que resultó, pero tampoco me arrepiento haberla hecho.

“He realizado series históricas para televisión, pero me ha costado bastante trabajo conseguir dinero para hacer lo que deseo”, concluye.

En el marco de la visita del presidente de Francia Francois Hollande a México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes anunció un amplio programa binacional que incluye exposiciones del fotógrafo galo Robert Doisneau y el pintor Pablo Picasso aquí, llamado Mano a mano, que conmemora los 70 años del IFAL (Instituto Francés para la América Latina) y el 50 aniversario de la visita de Charles De Gaulle, quien desde el Palacio Nacional dijo en un discurso que ambos países “van siempre de la mano”.

Hasta ese momento sí, pero en la historia reciente se distanciaron, primero cuando un mexicano extrajo del Museo del Hombre de París  un  códice,  y  durante el bicentenario de la Independencia cuando por el caso de Florence Cassez los gobiernos suspendieron el año de México en Francia.