Los trabajadores del Cobaej siguen quejándose del trato despótico y de la ineficiencia de sus directivos, y eso que ya no lo dirige José Antonio Cabello Gil. Ahora, bajo el mando del priista Álvaro Valencia Abundis, se hicieron despidos sin justificación ni la indemnización correspondiente. Peor aún: el director jurídico del colegio, Abel Navarro, expulsó a golpes a un excoordinador de zona que le ganó un litigio.
El día que la Junta de Conciliación y Arbitraje ordenó la reinstalación de Miguel Ángel Juárez Tello como coordinador de zona en el Colegio de Bachilleres del Estado de Jalisco (Cobaej), el director jurídico de este organismo, Abel Navarro Mercado, lo sacó a golpes; quedó lesionado del cuello y la espalda.
El afectado dice que Navarro esperó a que estuviera solo en la oficina que alguna vez le fue asignada, y cuando se disponía a conectar su equipo de cómputo para imprimir unos documentos comenzó a agredirlo.
Primero, Navarro le pidió con señas que se retirara, pero como Juárez Tello no entendió lo que quería decirle, el directivo se le fue encima golpeándolo con el puño. El empleado dice que previamente hubo un forcejeo porque el funcionario trató de quitarle su celular, tal vez para evitar que lo grabara.
Recuerda: “Yo le pido que me deje, trato de ignorarlo y continuar mis funciones. Entonces él me jala por la fuerza, primero la cabeza, causándome ya una lesión, y posteriormente tirándome un golpe directamente. Yo creo que se molestó porque lo estaba ignorando. Me tira golpes de frente, pegándome en el cuello y el pecho con el puño”.
Esto sucedió el 27 de febrero pasado, cerca de las 10 de la mañana en las instalaciones del Cobaej, después de que la actuaria de la 11 Junta Especial, Adriana Ledezma Pérez, certificara la reinstalación de Juárez Tello. La abogada del empleado, Silvia Telma Olais Rivera, menciona que a las 10:20 hizo una llamada al 066 para pedir el auxilio de la policía de Guadalajara, pero cuando llegó una patrulla Navarro ya se había ido.
El ofendido comenta que, para su fortuna, una empleada entró a la oficina para ofrecerles agua y café, y advirtió los ademanes violentos del director jurídico. Pero éste siguió: “La señorita se sale, y él se para y comienza a jalonearme para sacarme de la oficina por la fuerza. Yo le pido que no me toque, pero continúa forcejeando”.
Precisa que, después de golpearlo, el director jurídico le ordenó a una secretaria que llamara a los guardias del colegio para desalojarlo por la fuerza, pese a la resolución de la Junta Especial. En ese momento Juárez Tello salió de la oficina para evitar más agresiones.
Por recomendación de los policías que acudieron a su llamado, el trabajador denunció los hechos y presentó una queja a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ), pero antes acudió a la unidad de la Cruz Verde Jesús Delgadillo Araujo para que le hicieran un parte de lesiones. De acuerdo con el examen correspondiente, presentó esguince por “agente contundente” en columna cervical, dorsal y lumbar, que por su situación y naturaleza no ponen en peligro la vida, pero tardan más de 15 días en sanar.
“No me defendí de los golpes y lo invité a que siguiera golpeando. Para colmo, él cambió los hechos y anda diciendo que yo fui el agresor y lo lesioné. Afortunadamente está la señorita de testigo, que aunque no vio todo, observó el comportamiento del señor”, agrega.
El entrevistado atribuye todo el problema a que la actual administración del Cobaej no respeta los derechos laborales, ya que él no habría tenido inconveniente en dejar el puesto si lo hubieran indemnizado conforme a la ley. Dice que a otros de sus compañeros les dieron lo que quisieron, y los que no aceptaron iniciaron litigios.
“El Cobaej debe tener bastantes demandas por la cantidad de despidos que hicieron. No tengo el dato, lo pedí por Transparencia pero me lo negaron. Calculo que debe haber unas 30 demandas en curso de marzo de 2013 a la fecha; una de ellas es la mía, dado que en mi caso se me despide el 31 de julio del año pasado, realmente sin ninguna causa”, afirma.
Juárez Tello explica que hace 16 años, cuando todavía estudiaba la carrera de ingeniería electrónica en computación en la Universidad de Guadalajara, consiguió empleo en el Colegio de Bachilleres, que tenía poco tiempo de abrirse y por orden de su director administrativo, Miguel Ángel Solís, se lanzó una convocatoria para llenar algunas vacantes. Primero estuvo a prueba sin goce de sueldo durante 15 días, y después le ofrecieron la planta. Oficialmente ingresó a trabajar el 1 de enero de 1998.
Aunque el entrevistado nunca ha militado en un partido político, la nueva administración del Cobaej, que encabeza el priista Álvaro Valencia Abundis, lo aceptó porque iba con la consigna de “hacer limpieza” en todos los puestos directivos.
“Yo no entré, como dice el director general, con palancas. Yo entré por méritos propios. Obviamente, todo el mundo entra a las instituciones con palanca, pero yo empecé desde abajo y fui subiendo con el paso del tiempo. Me costó 12 años llegar al puesto donde estaba”, comenta.
Explica que, como coordinador de zona, se encargaba de que los planteles educativos cumplieran con la normatividad de la Secretaría de Educación Pública, la Dirección General de Bachillerato y del propio Cobaej.
Contubernio
La abogada Olais Rivera relata que desde la audiencia para reinstalar a su cliente en la 11 Junta Especial de la Junta de Conciliación y Arbitraje percibieron anomalías que se confirmaron posteriormente con la agresión de Navarro.
La audiencia se realizó el 27 de febrero a las nueve de la mañana, pero la actuaria Adriana Ledezma Pérez insistía en que la reinstalación se firmara en esa oficina. Sin embargo la litigante le recordó que por ley ese procedimiento tenía que hacerse en el lugar de despido. Olais Rivera recuerda que ella y su cliente ofrecieron llevarla al Cobaej, pero la actuaria rechazó el “aventón” y se fue con Navarro Mercado.
Una vez reinstalado el coordinador de zona, la abogada volvió a ofrecerle a Ledezma Pérez llevarla de regreso a la Junta de Conciliación y Arbitraje, y por segunda ocasión la actuaria rechazó la cortesía. Dijo que tenía cosas que hacer, pero enseguida se metió a otra oficina del Cobaej y esperó a Navarro Mercado. Salieron juntos del edificio, caminaron por la acera y subieron a un auto.
Olais alcanzó a decirle a Ledezma Pérez que antes de salir del edificio Navarro había agredido a su cliente, por lo que le pidió que levantara una acta de los hechos, pero la actuaria la ignoró: “Hizo como si no me escuchara y siguió caminando junto con el abogado del Cobaej. Los dos se subieron a un auto y se fueron”.
La abogada dice que volvió a demandar al colegio por reincidir en el despido y la institución ofreció reinstalar por segunda ocasión a Juárez Tello. No obstante, el director jurídico le advirtió que volvería a correrlo. “No te preocupes, te vuelvo a demandar”, le reviró Olais Rivera a Navarro Mercado.
El entrevistado dice a su vez que el 7 de marzo alrededor de las seis de la tarde recibió una llamada de su esposa, quien le advirtió que no fuera a su casa porque agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) pretendían detenerlo.
Según le informó su esposa, los policías llamaron a la puerta y preguntaron por él porque tenía que “testificar”, pero no traían orden de arresto ni citatorio. Ella les pidió que regresaran más tarde, pero el grupo se quedó junto a la casa, a bordo de sus vehículos.
Juárez Tello no llegó a su casa ese día, pero su familia tuvo que salir después porque los agentes no dejaron de acechar. Unos vecinos les informaron después que los agentes permanecieron en la calle hasta las 11 de la noche y volvieron a rondar la vivienda el sábado y el domingo siguientes.
Menciona que su abogada indagó si esa “visita” tenía relación con la denuncia penal que interpuso contra Navarro Mercado por su agresión, y se enteró de que la FGE aún no admitía la querella.
Añade que el 10 de marzo el propio director del Cobaej, Álvaro Valencia Abundis, lo llamó por teléfono con la presunta intención de llegar a un “buen arreglo”. Le pidió que se presentara en su oficina, y por segunda ocasión le ofreció una liquidación menor a la que le corresponde.
Valencia ni siquiera se tomó la molestia de disculparse con Juárez Tello por los golpes que le asestó su director jurídico, pero además el afectado se enteró de que Navarro Mercado quiere conseguir una orden de aprehensión para intimidarlo.








