La activista Norma Andrade inspira cinta de ficción

Seguir viviendo se titula la nueva película de la documentalista Alejandra Sánchez, quien incursiona en el género de ficción para evocar dos tragedias que sacudieron a México durante la última década: el asesinato de Alejandra García, madre de los niños Jade y Kaleb García, y el posterior atentado contra su abuela, Norma Andrade, fundadora de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa en Ciudad Juárez.

 

GUADALAJARA, JAL.- Conocida por los impactantes documentales Ni una más, Bajo Juárez: la ciudad devorando a sus hijas y Agnus Dei: cordero de Dios, Alejandra Sánchez debuta en el género de ficción con la película Seguir viviendo, donde se representan a sí mismos los niños Jade y Kaleb García, nietos de la fundadora de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, Norma Andrade.

La fuerza y la valentía de los ahora dos jóvenes después de vivir el secuestro y asesinato de su mamá, Alejandra García, hacia 2001 en Ciudad Juárez, y el atentado contra su abuela Norma Andrade (hiriéndola de cinco balazos) también en esa ciudad fronteriza, en diciembre de 2011, impulsó a la cineasta chihuahuense para escribir el guión junto con Samuel Sosa:

“Surge a partir de una situación muy personal. Un día en mí casa me habló por teléfono el abogado de Norma Andrade, David Peña. Me sorprendió con la noticia de que a la maestra de primaria la habían baleado”, rememora en entrevista Alejandra Sánchez.

“Norma es una mujer muy fuerte y se puso a luchar con su agresor y, por suerte, aunque la puso en riesgo de muerte, no le tocó ningún órgano del cuerpo; eso permitió que su convalescencia fuera positiva y saliera adelante. Mientras ella se recuperaba en el hospital, David me pidió el favor de atender a Jade y Kaleb, a quienes no conocía, pero sentía un compromiso muy fuerte con Norma porque había filmado el caso de su hija, y no podía decir que no.”

Afrima que luego del estreno mundial del filme en la sección Premio Mezcal de la 29 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), ella pensó: “Voy a recibir a dos adolescentes que seguro están en shock”, porque Jade había presenciado el atentado.

“Entonces, me dije: ‘¡A ver de a cómo nos toca!’. David me preguntó si quería escolta, pero le respondí que no, porque no deseaba que supieran que estaban en mi casa, en el D.F.; que yo sola me las arreglaba. Les compré un balón y una patineta, me los llevaba a mi trabajo y andaban ahí, jugando… En realidad fue una relación de dos meses muy entrañable que se dio entre los tres.”

En la trama de Seguir viviendo se aprecia a los dos niños Jade y Kaleb quienes huyen de Ciudad Juárez por amenazas de muerte, y a una periodista que perdió a su hijo en un accidente automovilístico. Así surge entre ellos un cariño solidario tras viajar juntos. Durante ese largo camino todo girará alrededor del temor a la muerte, entre un frágil universo del amor y lo que acorrala a la vida. Aparecen imágenes reales de los niños cuando eran muy pequeños, y fotos de su mamá (Alejandra García), cuando ella se casó. También actúan Moisés Arizmendi, Nora Huerta y Tito Vasconcelos.

 

Sanando heridas

 

Alejandra Sánchez relata que una vez escrito el guión de la historia, ella fue a inscribirlo al Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) en el pensamiento de que no la apoyarían pues había surgido en un tiempo muy breve, “si bien me reconfortaba que lo redacté pensando que era mi primer ejercicio de ficción y ahí se acababa, ¡pero me dieron el apoyo!”.

Realizó un casting para más tarde escoger a los chicos parecidos a Jade y Kaleb (“me vi  obligada a tomar la decisión de que se representaran a sí mismos, eso fue muy difícil y además, no tenía pensado incluir imágenes reales como se hace en un documental”). Y entonces, todo fue fluyendo: “los ensayos, los ejercicios, los momentos de expresar sus emociones, a partir de sensaciones”. Se le pregunta qué tan arduo fue para Jade y Kaleb actuar y responde:

“Yo nunca intenté someterlos a situaciones de estrés. Por ejemplo, cuando se filmó el atentado contra su abuelita, Jade ni siquiera está presente… No quería que revivieran el día del atentado. No obstante, ha sido una película que nos ha enseñado mucho. A los chicos se les dio el chance no sólo de contar su historia, sino también de sanar sus heridas y entender que este mundo es difícil, que contiene lados oscuros y miserables…”

Su intención fue ofrecerles una experiencia placentera, “y aunque el largometraje contaba con poco presupuesto, había muchos riesgos en términos de producción porque era una road movie (película cuyo argumento se desarrolla durante una travesía) así que no fue fácil”. Con un equipo de 60 personas, Alejandra Sánchez se declara satisfecha con el resultado:

“Lamentablemente México es un país con una situación de violencia extrema. A veces no me explico cómo podemos seguir viviendo así… Las cosas no han cambiado. El país está hundido en una crisis de violencia y ya son muchos años… Pero me asombré cómo dos seres cómo estos niños y el propio personaje de la actriz Nora Huerta, se reconstruyen a sí mismos tras una tragedia.”

Para la propia Huerta, el que se haya trasportado este caso a la ficción es una manera de reconocer la valentía de dos jóvenes y de Norma Andrade:

“Alejandra se quedó muy conmovida por la garra y la dignidad de estos dos jóvenes al enfrentar su vida después de salir huyendo de su casa, víctimas de la violencia y después de perder casi por segunda vez a una madre. El filme es un homenaje para ellos. Engloba un asunto complejo entre el documental y la ficción, los hechos verdaderos y la parte ficcionada; pero es un documento que permanece para seguir siendo portavoz de tragedias como las que estamos viviendo en nuestro país.”

Tito Vasconcelos redondea:

“Aunque los niños no son actores profesionales, su verdad es tal que traspasa la pantalla. Realmente es fantástico como abordaron la representación de ellos mismos en el transcurso del filme. La película ofrece esta posibilidad que la naturaleza nos brinda porque siempre hay un impulso para seguir viviendo.”

La productora Cecilia Iturriaga opina:

“¡A los niños los ves actuar con unas ganas…! Son muy simpáticos. Jade ve que su abuela es una guerrera y que aun luego de los cinco balazos, ella continúa luchando y denunciando los femenicidios. ¡La pequeña ya se atreve a hablar en congresos! A mí me preocupaba hacerlos revivir su tragedia, pero ellos mismo creen que su historia se debe conocer en todo el mundo. ¡Me encanta su postura!”

La película Seguir viviendo dura 81 minutos y estuvo financiada, asimismo, por Pepa Films y Los Cuates Films. Alejandra Sánchez confiesa que tras la experiencia, ahora tiene ganas de rodar otra nueva cinta de ficción.