Contrademanda Tlajomulco

En respuesta a la denuncia penal que presentó un grupo de ejidatarios de Cajititlán contra las autoridades anteriores y actuales de Tlajomulco, el presidente municipal Ismael del Toro respondió con un recurso igual, dirigido contra los abogados de los inconformes por un presunto intento de chantaje y extorsión.

 

El ayuntamiento de Tlajomulco de Zúñiga respondió con demandas penales en contra de los abogados del ejido de Cajititlán, Ignacio Rodríguez García y Vania Sotomayor Ybarra, luego de que éstos promovieron una denuncia ante la delegación Jalisco de la Procuraduría General de la República (PGR) en la que acusan a la anterior y a la actual administración –la de Enrique Alfaro y la de Ismael del Toro– de simulación de actos, abuso de autoridad y corrupción en el manejo de 392 millones de pesos destinados a la construcción del malecón en la laguna y a obras de saneamiento.

En entrevista con este semanario, el alcalde Ismael del Toro se defiende de la acusación y asegura que la demanda promovida por Rodríguez y Sotomayor es un acto de presión a la autoridad municipal, totalmente carente de sustento y promovido por personas que intentaron presionar y chantajear a la administración de Tlajomulco para que los ayudaran a destituir a uno de los líderes ejidales.

Según él, los abogados del municipio acudieron ante la Fiscalía General del Estado (FGE) a presentar una demanda penal por chantaje y extorsión en contra de esos abogados, a quienes Del Toro identifica con el PRI y la Universidad de Guadalajara.

Sin embargo, aclara que no sabe si Rodríguez García y Sotomayor Ybarra forman parte del denominado Grupo Universidad, que encabeza el exrector Raúl Padilla López. Esto es importante porque el expresidente municipal y excandidato a gobernador por Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez –también acusado por los abogados de los ejidatarios–, tuvo fuertes diferencias con Padilla López desde que aspiraba a la alcaldía.

“Primero pidieron que les ayudara a destituir al presidente del ejido de Cajititlán y a un funcionario municipal que también había sido líder de ese núcleo agrario, luego me enseñaron un pliego petitorio de mil cosas que exigían por el hecho de que no se había indemnizado a los ejidatarios afectados por los trabajos realizados”, dice Del Toro.

Destaca que también le exigieron que despidiera a Juan Manuel Enríquez Haro, director del proyecto Malecón, y a otro ejidatario que tiene una postura contraria a la del grupo de inconformes.

“Me dijeron que si no les hacía caso (prosigue el presidente municipal de Tlajomulco) iban a hacer un escándalo político contra mí y el exacalde Enrique Alfaro. Les dije que hicieran lo que quisieran porque, les aclaré, yo no podía hacer nada de lo que me pedían. Les dije que no era cierto lo de la supuesta falta de inversión y recalqué que no se había perdido ningún recurso destinado a la construcción del malecón. Tampoco están dejando de funcionar las plantas de tratamiento.”

Afirma el funcionario que, “en lo personal, la semana pasada invité al agente del Ministerio Público a realizar una revisión física y documental de todo el expediente para que se compruebe que no existe ninguna irregularidad en el manejo de recursos de inversión, realización de obra y acciones de tratamiento de aguas”. E insiste en que la denuncia de los abogados Rodríguez y Sotomayor es una acción eminentemente política.

Dice que detrás de la querella de los 51 clientes de Rodríguez y Sotomayor está un conflicto entre ejidatarios y que una parte de ellos nunca estuvo de acuerdo con el apoyo a las obras impulsadas por el municipio. Del Toro señala que la demanda contra el ayuntamiento ante la PGR carece de viabilidad jurídica.

Por ejemplo, los inconformes señalan a la autoridad municipal como la principal responsable de que la laguna se esté llenando de lodos y heces fecales, pero Del Toro rechaza que el agua se encuentre fuera de la norma y destaca que desde la pasada administración se hacen esfuerzos para lograr su pleno saneamiento:

“En 2009 el 100% de las aguas que llegaban a la laguna eran crudas, estaban 100% contaminadas. En la administración de Enrique Alfaro se pudo sanear 95%”. Pero, agrega, con el crecimiento del municipio, la construcción de nuevos fraccionamientos y el incremento de la demanda de las plantas de tratamiento, ahora sólo alcanzan a tratar 75% de las aguas, aunque ya se gestionan recursos económicos para adecuar el trabajo de las plantas y de colectores para alcanzar el nivel de tratamiento de 100%.

No obstante, descarta que la denuncia ante la PGR tenga como objetivo doblar a los principales actores de Movimiento Ciudadano en Jalisco, donde Alfaro Ramírez se perfila como aspirante a la alcaldía de Guadalajara en las elecciones de 2015:

“Esa denuncia no da para tanto. Lo hemos aclarado una y mil veces. Ahora le quieren agregar el tema de que estemos denunciados para volver a machacar sobre el mismo tema. Estamos convencidos de que el trabajo realizado por nosotros está saneando la laguna.”

 

“Saneamiento de 92%”

 

Según los datos aportados por las autoridades municipales, en 2010 las aguas residuales de la cabecera municipal, San Miguel Cuyutlán, San Lucas Evangelista, San Juan Evangelista, Cuexcomatitlán y Cajititlán aportaban un caudal de 83 litros por segundo que se vertían directamente a la laguna de Cajititlán sin ningún tipo de tratamiento, y que en forma adicional ingresaba al vaso lacustre el agua que corría por cauces a cielo abierto, provocando focos de infección.

Ante esa problemática, dice, el gobierno municipal pugnó por poner en operación la infraestructura existente, la construcción de nuevas plantas de tratamiento y la edificación de colectores para la conducción de aguas negras. Así se logró estabilizar la situación y se puso en marcha la planta de tratamiento de San Miguel Cuyutlán, con un costo de 95 millones de pesos, para permitir el procesamiento de 60 litros por segundo. Este proyecto se concluyó en 2010.

Del Toro también destaca la construcción de la planta de tratamiento de Cajititlán, con capacidad de 12 litros por segundo y un costo de 20 millones 490 mil pesos, igual que la de San Juan Evangelista, con una capacidad de cinco litros por segundo y costo de 4 millones 609 mil pesos.

Además, informa, se desarrolló el colector Tlajomulco, de siete kilómetros de largo que conduce las aguas residuales domésticas de la cabecera municipal a la planta de tratamiento de San Miguel Cuyutlán, antes de salir a la laguna. En esta obra se invirtieron 36 millones 560 mil pesos.

Con el mismo propósito se construyeron el colector San Lucas Evangelista, de 1.5 kilómetros, que también conduce a la planta de tratamiento de San Miguel Cuyutlán; el colector Cajititlán 1 y 2, con una longitud total de 2.8 kilómetros; el colector Cuexcomatitlán, de 2.8 kilómetros. Todas estas obras costaron más de 15 millones de pesos, enfatiza el alcalde.

Cuando estos proyectos quedaron concluidos, en 2010, se conformó la infraestructura para tratar 100% del agua residual. Sin embargo, sólo se consiguió procesar 77 litros por segundo, equivalente a 92.77% de la cobertura.

El caudal restante (seis litros por segundo) correspondía a las aguas negras de Cuexcomatitlán, que no fueron tratadas en la planta de San Miguel Cuyutlán porque la Comisión Estatal del Agua no concluyó los colectores.

Según Del Toro, la planta de tratamiento de San Miguel Cuyutlán no alcanza a procesar aproximadamente 30 litros por segundo provenientes de los nuevos fraccionamientos de la cabecera municipal y que se desvían hacia el Arroyo de Enmedio. En tanto, la planta de Cajititlán es rebasada en aproximadamente cinco litros por segundo y la de San Juan Evangelista en tres.

En Cuexcomatitlán, donde el colector está inconcluso, se descargan a la laguna seis litros por segundo.

Para el alcalde, los inconformes y sus abogados pretenden fabricar un conflicto político a partir de un problema técnico que requiere fuertes inversiones económicas, pero esos recursos ya se gestionan.

“En resumen, mediante las plantas de San Miguel Cuyutlán, Cajititlán y San Juan Evangelista estamos tratando 77 litros por segundo, y descargamos directamente a la laguna aproximadamente 44 litros por segundo sin tratamiento. Para procesar la totalidad de las aguas residuales se requiere una inversión de 288 millones de pesos, incrementando la capacidad de tratamiento en 80 litros para llegar a una capacidad total de saneamiento de 157 litros por segundo.”

Finalmente rechaza que la laguna de Cajititlán se ubique por debajo de los indicadores de la Norma Oficial Mexicana en cuanto a niveles de contaminantes o presencia de materia fecal, a pesar de que los abogados de los ejidatarios dijeron contar con un estudio del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) que demuestra que el agua no es apta para el consumo humano.