Guitarrista diferente y poseedor de un lenguaje propio al tocar, el estadunidense Todd Clouser y su banda A Love Electric, junto al bajista Aarón Cruz y el baterista Hernán Hecht –ambos referentes del jazz contemporáneo en México–, lanzaron a finales del año pasado el disco The Naked Beat.
Con base en el Distrito Federal, el grupo lleva varios años siendo una pieza notable del jazz en México, y para este tercer disco su sonido se enfocó más en el rock y en la estructura de la canción popular. Comenta Clouser:
“Este disco es parte de la evolución de la banda, escuchándolo la siento pues no estamos preocupados por el virtuosismo ni la técnica. Es más libre aunque es más rock.”
Al estilo de The Band y la legendaria casona Big Pink, Clouser y compañía viajaron a Woodstock, Nueva York, para vivir, convivir y grabar en una semana el material de este disco.
“Bueno, ahora los presupuestos para grabar no se comparan con los de los setentas pero pudimos pasar una semana en una cabaña. La onda de vivir juntos, aunque tiene sus retos, afecta mucho la música, no es lo mismo tener que ir al estudio con un horario a estar ahí compartiendo y hablando de música todo el tiempo.”
Clouser vive en México desde 2008 y ahora el Distrito Federal es su lugar de residencia, pues es aquí en donde se siente más cómodo componiendo y grabando.
“Me atrae la fuerza que hay aquí, hay gente que está haciendo cosas nuevas empujando a la experimentación, y eso me fascina y es lo que quiero para mí. Siempre lo comparo con Estados Unidos y mi reacción es que aquí hay esperanza, podemos hacer algo nuevo todavía.
“Ha sido muy bueno para mí, para crecer como artista. No es para todos pero yo me siento más honesto en México, no sé por qué pero soy más yo.”
Clouser, Cruz y Hecht forman un trío que afortunadamente no sigue las tendencias de la moda musical en México, misma que carece de identidad propia al ser sólo una copia burda de lo que se hace en Europa y Estados Unidos, y que siempre está un paso atrás.
A finales de este mes participarán en el festival Vive Latino, el cual fue centro de críticas y ataques al dar a conocer la lista de participantes en la que se incluye en horarios estelares a grupos como Los Tigres del Norte, Calle 13 y el Sonido La Changa.
“Es divertido porque no sólo pasa con el Vive Latino, yo vengo y todavía trabajo en el jazz, que es un mundo muy feo de controversias: qué es jazz y qué no es jazz, quién toca y quién no toca, muchos juicios. Siempre alguien tiene algo que decir de lo que hace el otro y nosotros tratamos de no preocuparnos por esas cosas.
“Finalmente todos estamos haciendo la misma cosa, que es compartir nuestra música, y si lo que hacemos es completamente honesto, no hay mucho más que hacer ni nada que esconder. A nosotros no nos afecta lo que dicen los que están hablando de otra cosa que no sea la música.”








