MÉXICO, D.F., (apro).- En su juventud, Jorge Mario Bergoglio “incumplió” con el séptimo mandamiento de la ley de dios: no robarás.
Este jueves el mismo Papa Francisco confesó a un grupo de sacerdotes romanos que en su pecho siempre lleva una cruz que robó hace muchos años al cura José Aristi, ya fallecido.
Al finalizar su discurso en el Aula Pablo VI del Vaticano, donde habló de la misericordia a los miembros del clero de la capital italiana, Francisco contó la anécdota de su último adiós al padre Aristi, quien trabajaba en la parroquia del Santísimo Sacramento de Buenos Aires, Argentina.
“En ese tiempo yo era vicario general y vivía en la curia. Cada mañana bajaba al fax para ver si había algo ahí. La mañana de Pascua leí un fax del superior de la comunidad que decía que el día anterior, media hora antes de la vigilia pascual, había muerto el padre Aristi, a los 96 años”, contó.
Añadió:
“Después de comer fui a la iglesia y bajé a la cripta, vi el cajón y junto sólo dos viejitas que rezaban. Pero no había ni siquiera una flor. Yo pensé: pero este hombre que perdonó los pecados a todo el clero de Buenos Aires, también a mí, ni siquiera tenía una flor”.
Después de ir a comprar flores, sostuvo, se puso a preparar el ataúd. En ese momento vio el rosario que el finado tenía en la mano y de inmediato le vino a la mente la frase: “ese ladrón que todos nosotros tenemos adentro”, y entonces, mientras arreglaba las flores, tomó la cruz y con un poco de fuerza la arrancó.
“En ese momento lo miré (al sacerdote) y le dije: dame la mitad de tu misericordia. Sentí una cosa adentro fuerte, que me dio la valentía de hacer este gesto y pronunciar esta oración. Después puse la cruz acá en el bolsillo de la camisa”, recordó.
Y precisó que como “las camisas del Papa no tienen bolsillos”, él siempre trae un sobrecito de tela a la altura del pecho donde, hasta el día de hoy, conserva esa cruz.
Explicó que cuando le viene un mal pensamiento contra alguna persona, dirige su mano al pecho, “siente la gracia” y eso le hace bien.
“¡Cuánto bien hace el ejemplo de un cura misericordioso, de un cura que se acerca a las heridas! Piensen, seguramente ustedes conocieron muchos, piensen en los curas que están en el cielo y pidan que les den esa misericordia que tuvieron con sus fieles”, concluyó.










