MÉXICO, D.F. (apro).- Durante el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto se denunciaron 8 mil 42 extorsiones, la mayoría realizadas a través de engaños o amenazas telefónicas, chantajes cibernéticos y cobros de “derecho de piso”, lo que representa más de 22 denuncias por día, una cada hora, destaca el Análisis de la extorsión en México 1997-2013 que publicó hoy el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).
Al utilizar la misma metodología de conteo, el ONC estima que el número de denuncias aumentó 10.6% entre 2012 y 2013. Según las cifras del reporte, el número de denuncias se multiplicó por 9 desde 1997, fecha en que las autoridades empezaron a registrar este tipo de delito.
Por su parte la tasa de extorsión se disparó durante los últimos años, al pasar de 3.96 a 6.79 por cada cien mil habitantes entre 2011 y 2013.
Sin embargo, el órgano de la sociedad civil indica que este número de denuncias sólo representa una parte ínfima de la cifra real, ya que no toma en cuenta las denuncias presentadas a las policías municipales, estatales o federales, al Ejército o la Marina, así como a los centros de atención telefónica. El recuento total lo hace el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), indica.
Así, en 2012 el INEGI contabilizó 130 mil 781 denuncias de las 5 millones 994 mil 34 extorsiones a particulares que se cometieron ese año. El ONC deplora que en 97.8% de los casos las víctimas no denunciaron la extorsión que padecieron.
Sus características
El ONC observa que por lo general los extorsionadores se hacen pasar por integrantes de Los Zetas o de la desaparecida Familia Michoacana, y exigen el depósito de dinero en cuentas de débito en cadenas comerciales o mediante recargas a teléfonos celulares con tarjetas de prepago. “Un porcentaje importante de las extorsiones telefónicas se realizan desde centros de readaptación social”.
Las estadísticas del estudio plantean que en 2012 las extorsiones a particulares se cometieron en sus domicilios (en 80.9% de los casos) por un hombre (84.6%) en estado sobrio (61.4%) que actuó solo (66.6%) y sin llevar arma –o las víctimas ignoraron si traía una o no– (93.6%).
Las víctimas en su mayoría fueron mujeres sin vínculo con el delincuente, quieres refirieron daños psicológicos después de los hechos.
En cuanto a la extorsión a las empresas, el reporte informa que los comercios representan los blancos más afectados, sobre todo las microempresas. El acto se realiza por lo general durante la tarde por un hombre solo y sin arma.
Particulares como empresas se niegan a denunciar las extorsiones “debido a causas atribuibles a la autoridad”, destaca el reporte.
Desde la puesta en marcha de su número telefónico en diciembre de 2007, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del Distrito Federal recibió 764 mil 458 llamadas.
A partir de los datos de esta entidad, el ONC destaca que en la mayoría de los casos los extorsionadores plantean a las víctimas el secuestro de un hijo o un familiar.
En menor cantidad de casos se hacen pasar por un pariente que radica en el extranjero o anuncian que la víctima ganó un supuesto premio.
Mal estructural
Para volverse sistemática la extorsión requiere un Estado abierto a la corrupción, así como la falta de voluntad política de garantizar la procuración e impartición de la justicia, advierte el ONC.
Estos factores “conllevarán a la falta de denuncia por parte de las víctimas, ya sea por miedo a represalias o porque saben que no habrá resultado alguno y, finalmente, dicha situación se traducirá en constantes beneficios extraordinarios para el extorsionador a causa de la impunidad”, subraya.
El ONC exige también a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que imponga a todas las instituciones bancarias, financieras y comerciales controles mayores en cuanto a la identidad de las personas que abren una cuenta. Los delincuentes piden generalmente que sus víctimas depositen dinero en cuentas de instituciones bancarias con políticas laxas.
Los bancos comerciales “carecen de candados suficientes para la apertura de cuentas y cobro de depósitos, por lo tanto (los extorsionadores) pueden hacer uso de varias credenciales de elector falsificadas en las que únicamente coincida el rostro de la persona y el resto de los datos personales sean distintos”.
Al alimentar un sistema de tributación paralelo al estatal, la extorsión produce una pérdida inmediata de poder adquisitivo, así como un incremento en los costos de operación de las empresas afectadas, analiza el ONC. El miedo desincentiva a su vez la demanda y la inversión.
El organismo subraya que muchas víctimas resultan engañadas debido a que el “contexto de violencia que priva en su comunidad o país le hizo creer en la amenaza proferida”. En otras palabras, “las víctimas son convencidas porque la comisión de un secuestro, un homicidio o de prácticas de tortura son altamente probables dada la coyuntura de violencia, impunidad e inseguridad del país”.
Consecuencias psicosociales
El ONC exige al gobierno prevenir el delito de extorsión mediante la criminología y la victimología, “es decir, deben partir de la identificación detallada de las características de la relación entre víctimas y agresores”.
Según sus observaciones, la extorsión genera consecuencias psicosociales graves. Debido al sometimiento, una víctima siente vergüenza y culpa tras haber sido engañada, lo que daña su dignidad y le aleja de denunciar.
Mediante el uso de violencia verbal y psicológica, los criminales llevan a la víctima a entrar en un estado de crisis. En el caso de las extorsiones por cobro de derecho de piso, ella se ve incapaz de recurrir a alguna instancia o a una estrategia de defensa, explica el ONC.
El grado de impotencia se revela tal que incrementa la percepción de inseguridad social y el miedo, asevera la organización.
Para evitar el engaño y las extorsiones telefónicas, el ONC retoma los consejos de la organización México Unido Contra la Delincuencia: “Modifica la comunicación telefónica abierta. Si preguntan: ¿quién habla?, tu respuesta debe ser: ¿con quién desea hablar?”
También recomienda conseguir un identificador de llamadas y cuidar sus datos personales por teléfono cuando empresas, bancos, tiendas, compañías de seguro y encuestadores se comunican.
Durante una llamada de extorsión, sugiere escuchar al delincuente sin mantener ninguna conversación, luego colgar y, después de finalizar la llamada, descolgar el teléfono durante una hora.













