Liberan a migrantes que asesinaron a dos ‘polleros’

MEXICALI, B.C. (apro).- La tarde del pasado sábado 22, los gritos y balazos en la zona serrana de La Rumorosa, a unos metros de la línea fronteriza entre México y Estados Unidos, alertaron a agentes de la Patrulla Fronteriza.

Al peinar la zona, capturaron a siete migrantes en un área agreste del condado de San Diego, California.

En el trayecto, uno de ellos –identificado con el nombre de Jorge– recibía apoyo de sus compañeros porque tenía alojada una bala en una de sus extremidades.

Luego de permanecer cuatro días en un centro de detención en California, los migrantes fueron deportados este miércoles por la garita internacional de Tecate. Allí los detuvo la Procuraduría General de Justicia de Baja California al estar relacionados con la muerte de los hermanos Édgar y Jorzan Bocanegra Zaragoza, dos individuos sobre los que inicialmente se pensó que eran migrantes.

Jorge, Juan Martín, Cecilio Obed, Fernando, José Noé, Jesús Alberto y Ramón viajaron en avión a esta frontera desde sus comunidades de Quintana Roo, Oaxaca y Guerrero. Previamente habían contratado los servicios de un grupo de traficantes de personas que los llevaría a diversos domicilios de Estados Unidos por La Rumorosa.

El sábado por la mañana iniciaron su travesía, a la altura del kilómetro 100 de la autopista Tijuana-Mexicali, pero al llegar a la línea divisoria, fueron sometidos por los hermanos Bocanegra Zaragoza que los amagaron sus armas de fuego para solicitarles teléfonos de sus familiares en ambos países.

Precedida de golpes, empezó la extorsión telefónica hasta que uno de ellos aprovechó una distracción de los “polleros” que habían consumido droga y logró derribarlos. Empezó el forcejeo por las armas hasta que se escuchó un disparo, seguido de cinco más.

En medio de la zona serrana, en una de las rutas que tradicionalmente utilizan las redes internacionales de tráfico de migrantes, se hizo el silencio y el recuento: los “polleros” muertos y un migrante herido. Entonces decidieron huir a Estados Unidos.

Los agentes los trasladaron a la Agencia del Ministerio Público para enfrentar cargos por homicidio, pero al escuchar sus testimonios la fiscalía determinó no ejercitar la acción penal y ordenó su libertad por la “presunción de defensa propia”.

En esta área del país, los traficantes de migrantes aprovechan la escasa vigilancia de las rutas existentes con el propósito de retener a sus víctimas hasta que la familia pague por su liberación.

Datos de la PGJ señalan que los traficantes usan armas largas y son señalados de extorsionar, violar, agredir y asesinar a migrantes. “Uno de los problemas es que los migrantes no presentan denuncias, pues su prioridad es cruzar al otro lado y no meterse en problemas, aunque sean víctimas una y otra vez”, afirma una de las fuentes consultadas.