Pocos esfuerzos se han hecho para contar la historia del rock mexicano y dejar constancia de mucha música importante, pero con nula difusión. La trascendencia cultural del género aún es poco atractiva para los investigadores y al rock se le sigue considerando una música menor.
Se han escrito algunos cuantos libros, se han filmado algunos documentales y a lo largo de más de 50 años se han difundido notas, la mayoría en publicaciones independientes y de corta vida, que no han sido recolectadas para narrar mejor lo sucedido.
Son aquellos que están con el rock nacional desde la tribuna los que más interés tienen por su historia y los que lo consideran de alta calidad o de valía cultural. Son ellos los que están haciendo algo por documentar la historia del rock mexicano.
Ricardo Rico es un músico amateur que creció escuchándolo y tuvo en sus manos discos de grupos que aun en su época sonaron muy poco, pero algunos de ellos son parte fundamental en el desarrollo rocanrolero mexicano. Es él quien, con recursos propios, lleva casi cinco años recordando esta música en la serie llamada Buscando el Rock Mexicano.
Una página en internet, más de 100 cápsulas con entrevistas a rocanroleros de antaño, otras treinta y tantas sobre grupos nuevos y cincuenta más por producir son el arsenal de información que Rico ha capturado en su labor documental que “nació por accidente”, relata:
“El domingo 19 de julio de 2009, luego de contactarlo por correo electrónico quedé de verme con Agustín Aguilar Tagle, vocalista del grupo Mama Z. Ese día yo acababa de comprar una cámara de video y le pregunté si podía grabar nuestra plática. Al llegar a mi casa y darme cuenta del material que obtuve fue tan impactante, que tomé la decisión de hacer algo para compartirlo con la banda porque pude ver que estaba rescatando información valiosa.”
Sin más pretensión que la de tener un documento audiovisual sobre sus grupos favoritos, Rico ha conseguido verdaderas joyas sobre músicos esenciales, como Walter Schmidt, de Decibel/Size/Casino Shangai; Federico Arana, de Naftalina; Gerardo Enciso, y de grupos como Toncho Pilatos, El Personal o Sibila de Villa y las Flor de Metal.
Empleado de gobierno, casado y con dos hijos, Ricardo Rico ha hecho, sin duda, una labor de investigación ardua, rescatando una parte del rock nacional que estaba perdida en la memoria de algunos cuantos y que tiene igual importancia que la protagonizada por grupos más famosos.
Su trabajo debe formar parte de algún archivo nacional y ser reconocido por su gran peso cultural y por preservar un capítulo vital en la historia de la música hecha en México, pero que hasta este momento nadie se ha interesado en compilar a fondo.
“Soy ciento por ciento autodidacta. Me han llamado periodista, reportero, historiador, hasta crítico de rock… Pero en realidad no soy nada de eso, no estudié nada de eso. Igual pasa con la edición de las entrevistas: yo estudié cine, pero todo sale por el simple gusto de hacer las cosas”, concluye Rico (ver su labor en https://www.buscandoelrockmexicano.com.mx/).








