Creel, Bocoyna, Chih., (apro).- Un grupo de quince indígenas rarámuri de San Elías Repechike , municipio de Bocoyna, presentaron una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) contra militares, autoridades estatales y quien resulte responsable por impedirles su derecho a manifestarse.
Las quejosas colocaron ayer dos lonas en el templo principal de Creel, inconformándose por la contaminación y daños en la salud que generan en su hábitat los hoteles turísticos del Parque Aventura Barrancas del Cobre y la construcción del aeropuerto de Creel y el gasoducto.
La manta fue retirada anoche, de acuerdo con cámaras de vigilancia que aportó el sacerdote Javier EL Pato Ávila, ya que su oficina se encuentra justo a un costado del templo y sólo se pudieron observar dos personas cuando retiraban la manta con sus reclamos escritos.
Un día antes, en el inicio del Congreso Nacional del Día Internacional de la Lengua Materna, alrededor de 50 integrantes de esa comunidad se manifestaron con mantas y entregaron volantes a los indígenas procedentes de diferentes partes del país.
Sin embargo, fueron descubiertos por los militares que los obligaron a retirarse con el argumento de que se trataba de un evento privado.
En su queja, los indígenas rarámuris alegan que se violaron sus derechos a manifestarse y al consentimiento libre, previo e informado en la construcción del aeropuerto regional de Creel y del gasoducto, proyectos que afectan su vida cotidiana.
Luis Javier Pérez Enríquez, Emilio Enríquez Cruz, Nicolás Sánchez Torres, Martíne Enríquez, Rosa Batista, Teresa Rodríguez Cruz, entre otros habitantes de Repechike que llegaron a Creel para poner la queja, dieron a conocer que este viernes personal del Ayuntamiento de Bocoyna les dijo que la comunidad de Repechike –no las rancherías— salió sorteada para recibir 20 viviendas.
La noticia la interpretaron no como un golpe de suerte, sino como una estrategia de las autoridades municipales para dividirlos. Además, temen que después de la manifestación –y cuando ya no tengan la atención de la prensa y de los enviados e3 la CNDH, arrecie el acoso oficial.










