Fiel a la memoria artística de su compañero sentimental, Juan Soriano, tras su muerte en 2006, el polaco Marek Keller informa sobre la creación del amplio Centro Cultural Juan Soriano (CCJS) en Acapantzingo, Morelos. Es considerado el más importante proyecto por la titular de la Secretaria de Cultura en dicho estado, Cristina Faesler Bremer. Su inversión total asciende a 200 millones de pesos.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El Centro Cultural Juan Soriano (CCJS) albergará una importante colección del renombrado artista plástico jalisciense (a quien la escritora Elena Poniatowska nombró afectuosamente Niño de mil años), con obra y objetos personales de Soriano que su muy entrañable amigo Marek Keller reuniera a lo largo de cuatro décadas.
Se trata del proyecto cultural más importante para el actual gobierno de Morelos (“uno de los estados más violentos del país”, a decir del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C.). Según Cristina Faesler Bremer, secretaria de Cultura del estado de Morelos, el CCJS abrirá sus puertas “a finales del año 2015 o principios de 2016”, para cuando se cumpla una década de su muerte:
“El CCJS quedará ubicado en Acapantzingo sobre un terreno de 8 mil metros cuadrados, donde se creará una construcción que abarque cerca de 5 mil metros. Todo costará 200 millones de pesos: terreno, concurso, la edificación y el acervo del maestro Juan Soriano”, afirma y niega que el CCJS pudiera llegar a convertirse en un elefante blanco, o sea sólo un proyecto sexenal más para lucimiento del gobernador Graco Ramírez (cuya labor cultural recibió el espaldarazo del tenor Plácido Domingo en octubre pasado, durante la inauguración de la Arena Teques de Tequesquitengo con el magno concierto a beneficio del Centro de Rehabilitación y Educación Especial del DIF-Morelos):
“Ya sabemos que no se pueden permitir los proyectos que están sólo gestados por capricho y lanzados sin un programa. Estamos laborando desde ahora para que el día que se inaugure el CCJS ya esté funcionando y sea un espacio que crezca una vez que nos vayamos. Por eso participan no sólo el gobierno de este estado, sino también el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Fundación Juan Soriano con Marek Keller A.C., y Banorte, pensando que sea un lugar cuidado por varias personas.”
Aclara que el presupuesto anual del CCJS se incluirá en el de la Secretaría de Cultura del Estado de Morelos.
“La persona más importante en mi vida”
Marek Keller nació en Polonia y hacia 1974 conoció a Juan Soriano en París, Francia, cuando el creador tapatío contaba con 54 años de edad. Desde entonces nació una amistad intensa y una relación trascendental para ambos.
Keller confiesa sentirse atrapado por la idea de que el proyecto sea un centro cultural “pues puede tener una actividad completa interesante y al público le puede atraer más”; pero además, “porque el acervo no sólo relata la vida artística de Juan, ya que también cuenta la historia cultural de la segunda mitad del siglo XX y si sólo fuese museo, sería muy seco el nombre y no abarcaría mucho de lo que se pretende”.
En entrevista, explica en qué consiste la colección que formará parte del CCJS: cien esculturas que miden desde cinco metros de altura hasta unas chicas que miden centímetros (“hay de todos los tamaños”); 56 óleos, 12 piezas en cerámica, 13 esculturas en plata, cientos de dibujos, cinco tapices grandes “y un sinnúmero de obras de otros artistas que durante años le regalaban a él o a mí”. Y también: artículos de medios impresos, libros de Soriano, fotografías, cartas y carteles.
Se le pregunta cómo nació la idea del CCJS, y Keller rememora que fue tras la desaparición física del creador de la famosa escultura La paloma:
“Yo de vez en cuando tocaba el tema de la Fundación y sobre la colección con algunas personas y amigos. Les platiqué de ello al gobernador de Morelos (Graco Ramírez) y a su esposa, Elena Cepeda, quien al frente de la secretaría de Cultura del Distrito Federal había organizado exposiciones suyas, como la del Paseo de Reforma.
“Como además ambos conocieron a Juan y admiraban sus creaciones, conversando con ellos floreció el que probablemente se podría abrir un espacio con sus obras en Morelos, los vi muy entusiasmados… Para mí era una gran idea y fue una gran noticia fundar una institución cultural importante, cuyo núcleo sería la obra de Juan. ¡Mejor situación no me la puedo imaginar!
“Ya había preparado la lista de todo el patrimonio que teníamos en la Fundación, ellos quedaron muy impresionados y todavía estuvimos más entusiasmados cuando todos empezamos a hablar de una manera seria acerca de este proyecto del CCJS. Desde aquel momento, seguimos trabajando en él.”
–¿La colección la adquiere el gobierno de Morelos?
–Sí, aunque no tengo ningún centavo del acervo, no es el tiempo todavía… Lo importante es trabajar el centro cultural.
Enseguida destaca emocionado la importancia del acervo:
“Juan, con su sentido del humor que todos le conocíamos, casi se reía de mí, y me decía: ‘Marek, te equivocaste. Tú, en vez de vender sorianos, compras sorianos, ¡algo está mal!…’
“Sin embargo eso me permitió tener la colección que irá a ese espacio. Es muy importante y estoy feliz de haberla reunido. Buscaba los cuadros sin pensar, de verdad, en el futuro; pero tenía la necesidad de atesorar una colección de la obra de Juan, primero porque me gustan sus obras, y segundo, porque era mi amigo. Fue la persona más importante en mi vida, entonces era bastante lógico acumular su obra.”
–¿Usted escogió el lugar donde se ubicara el CCJS?
–No, ellos empezaron a buscar y después me avisaron de que había una posibilidad de un terreno, que me encanta. Está cerca del mercado, el cual es una obra maravillosa, ¡es un barrio perfecto! El sitio se encuentra en lo alto y desde allí se ve la ciudad de Cuernavaca, la catedral y el palacio donde están los frescos de Diego Rivera.
“Es un terreno grande porque necesitamos un área para las esculturas monumentales que se pondrán en el exterior. Luce unos árboles impresionantes y se verán muy bien con los bronces monumentales de Juan.”
–¿Deseaba él que su obra se exhibiese en algún lugar específico?
–En vida a Juan no le importaba eso… No hacía nada, ni el mínimo esfuerzo para tener su museo. Él me decía: “Si en el futuro se considera que mi obra posee valor y surge una idea así, ya estaré muy lejos y no voy a tener ninguna influencia en ello…
“Pero yo sentía que la idea de alguna manera como que sí la aceptaba, si bien él nunca haría el mínimo esfuerzo para crear una institución suya con su nombre.”
–¿Usted se lo propuso?
–No hablábamos mucho de ello.
“Existía una idea mía, que hablé con el arquitecto Fernando Romero y propusimos a Andrés Manuel López Obrador, cuando era jefe de Gobierno de Distrito Federal, y le gustó pero… desgraciadamente nada pasó. Era un museo pero el terreno, ubicado cerca de los juegos de niños, en Chapultepec, no era muy grande y sería difícil poner esculturas, en el fondo. ¡Qué bueno que este proyecto no cuajó!
“Lo que si le importaba a Juan es que esta colección que reunimos no se dispersara después de su muerte, por lo cual salió la idea de crear una fundación. Yo hablé con varios amigos, y cuatro años antes del fallecimiento creamos la Fundación Juan Soriano y Marek Keller A. C., con la finalidad de conservar, cuidar y difundir el acervo que ya habíamos formado. Nosotros, Juan y yo, fuimos los fundadores de la fundación e invité a amigos para formar el patronato, y nos apoyaron.”
Nombra a Carlos Abredrop, Manuel Arango, Alejandro Baillères, Gilberto Borja Navarrete, Ernesto Canales Santos, Teodoro González de León, José Ángel Gurría, Enrique Krauze, Aurelio López Rocha, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Carlos Slim y Jacobo Zabludovsky, añadiendo:
“Las instituciones culturales, galerías, museos, si pedían una exposición a la Fundación contábamos con el material para hacer varias muestras al mismo tiempo, incluso por temas.”
–¿La colección abarca todas las etapas del artista plástico?
–Sí, desde las obras muy tempranas, como la primera naturaleza muerta que Juan pintó en su vida. Incluso hay algunos de sus primeros dibujos, las épocas abstractas, retratos, los cuadros que pintó en Roma, Italia, donde vivió ocho años. Cada época está bien representada.
–¿Hubo otros compradores interesados en el acervo?
–No, quizá porque he sido bastante discreto en el tema.
“Siguen compradores por piezas precisas, pero los cuadros no los puedo vender, son para el CCJS y por eso creamos la Fundación, para que no se dispersara esta obra. Con las esculturas es diferente porque de cada una existen los moldes y se funden seis ejemplares generalmente y tres pruebas de autor; entonces esto es más libre y sí se pueden vender.”
Informa del comité técnico en el Fideicomiso del CCJS:
“Son trece miembros: cinco de la Fundación Juan Soriano y yo, Marek Keller; seis del gobierno de Morelos, y yo propongo otras dos personas. Van a opinar sobre cualquier movimiento de la futura institución. De mi parte, me interesa que sea gente que estaban muy cerca de Juan como Enrique Krauze, Soumaya Slim, Carlos Córdoba, Alfredo Aparicio Mendoza, Adriana Salinas, Gerardo Estrada y Teodoro González de León.”
En 2009, Marek Keller inauguró el Jardín Escultórico Juan Soriano en la ciudad de Owczarnia, Polonia, un espacio que ocupa siete hectáreas y que alberga 14 bronces monumentales de Soriano.
La secretaria de Cultura de Morelos, Faesler Bremer, explica que el CCJS contempla salas para exposiciones temporales, un auditorio para conferencias magistrales, conciertos y presentaciones de libros; un espacio para que consulte el archivo del artista plástico, el jardín donde se colocarán las esculturas, una biblioteca, y los sitios donde se albergará la obra de Soriano “con las condiciones óptimas de clima, temperatura y humedad”.
Siete arquitectos concursan para realizar el proyecto, entre ellos Julio Amezcua, Mauricio Rocha, Fernando Romero, Javier Sánchez Corral y Alejandro Sánchez García. Se le cuestiona qué tan difícil ha sido impulsar un proyecto tan grandioso como el CCJS, dada la violencia que padece Morelos.
“Es la dirección que hay que tomar. Desde que llegamos a Morelos lo primero que realizamos fue pensar en qué estado de estructura cultural nos hallábamos, porque muchas veces cuentas con muchos edificios pero que no funcionan bien. Así que tomamos la decisión de edificar lo menos posible y sólo hacerlo cuando fuera muy necesario. Es el caso del CCJS.
“Está dentro de un plan para activar toda una zona, el mercado, el centro. Hacen falta espacios que se activen; ya tenemos una escuela de arte importante, el Centro Morelense de las Artes, existe desde hace 18 años, y este año regresó a la Secretaría de Cultura, es el lugar donde debe estar anclada.”
Y finaliza optimista: “Me parece que es un privilegio que en Morelos podamos albergar el acervo de Juan Soriano. Se vuelve toda una responsabilidad que conserve y difunda una obra tan importante.”













