MÉXICO, D.F. (apro).- El mexicano Carlos Marín y las canadienses Fallon Rouiller y Amélie Pelletier fueron declarados formalmente presos por los presuntos delitos de daño en propiedad ajena y ataques a la paz pública.
Los cargos que les imputa la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) no son nada comparados con los que pretendía atribuir inicialmente la Procuraduría General de la República (PGR): terrorismo y delincuencia organizada.
Marín fue remitido el pasado lunes 17 al Reclusorio Preventivo Oriente y las dos extranjeras al penal femenil de Santa Martha Acatitla, según se informa en el portal Fuego a las Cárceles creado por el comité de solidaridad con los indiciados.
Los tres jóvenes fueron detenidos el pasado 5 de enero en esta ciudad, acusados de lanzar bombas molotov contra una oficina de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y una distribuidora automotriz ubicados en la esquina de Insurgentes Sur y calle Detroit, colonia Nochebuena.
De acuerdo con la información que aparece en el portal, desde entonces permanecieron arraigados, bajo la custodia de la PGR que intentó sin éxito construir una acusación por terrorismo y delincuencia organizada.
Al fracasar en su intento, la PGR liberó a los tres jóvenes, pero personal ministerial de la PGJDF los volvió a detener y el pasado lunes 17 los consignó finalmente por delitos del fuero común que les permiten legalmente enfrentar el proceso en libertad.
“Los delitos de que se les acusa son no graves, por lo que alcanzarían fianza, pero recordemos que en esa misma situación está el compañero Mario González (sentenciado por los mismos delitos, tras los disturbios del 2 de octubre de 2013), a quien se le ha negado sistemáticamente la (libertad bajo) fianza, argumentando que es un peligro social”, dice el comunicado del comité de solidaridad.












