MADRID (apro).- Alrededor de 150 inmigrantes subsaharianos lograron ingresar este lunes a Melilla, la ciudad autónoma española colindante con Marruecos, luego de un asalto multitudinario para brincar la valla fronteriza, informó la Delegación del Gobierno.
Un grupo de ellos, que corrió hasta el Centro de Estancia Temporal (CETI), gritaba cánticos como “Barca, Barca”, en alusión al club de futbol Barcelona.
Es el primer asalto a la valla, luego de la tragedia del pasado jueves 6 en la playa de Tarajal, en Ceuta, donde 15 inmigrantes murieron ahogados tras lanzarse a nado –después de fracasar en el primer intento en la valla– para librar el espigón fronterizo que se introduce varios metros dentro del mar.
En esa ocasión, los sobrevivientes y varias organizaciones humanitarias denunciaron que la Guardia Civil les disparó balas de goma y gases lacrimógenos cuando estaban nadando, a unos 25 metros de la costa española, en lugar de prestarles auxilio.
En contra de las primeras declaraciones de la Guardia Civil y de la Delegación del Gobierno en Ceuta, que negó los hechos, una televisora transmitió el video de un ciudadano, en el que se ve a los guardias civiles con equipo antimotines sin prestar ayuda a los inmigrantes agotados y algunos disparando las bolas de goma.
Las imágenes muestran que después de llegar a la plaza, los inmigrantes son trasladados en fila y entregados a la policía en Marruecos, una entrega fast-track que es ilegal porque aquellos ya habían tocado suelo español.
En su comparecencia urgente ante el Congreso de los Diputados, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, reconoció el uso de balas de goma, desmintiendo así a la Guardia Civil, pero aseguró que se hizo un uso adecuado ante la “violencia” de los inmigrantes, que en las imágenes se ven agotados tratando de alcanzar la playa.
Desde Bruselas la Unión Europea criticó el protocolo español y aquí, tanto la Fiscalía –que abrió una investigación– como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), pidieron que el gobierno muestre las imágenes completas de las cámaras de alta sensibilidad que España tiene en la frontera y no piezas editadas, como ya lo hizo, para justificar el uso de la fuerza por parte de los guardias civiles.
En el cruce multitudinario de este lunes –alrededor de las 6:30 de la mañana, hora local–, aproximadamente 250 inmigrantes, la mayoría de origen camerunés, se lanzaron por los puestos fronterizos de Beni Enzar y Barrio Chino. Cien de ellos no tuvieron éxito en su intento por llegar a la ciudad, la parte más sureña de la Unión Europea en territorio africano.
Los que lograron su objetivo se dividieron en grupos y se dispersaron en grupos.
En su edición de hoy, el diario español El País afirma que hay alrededor de 30 mil subsaharianos en Marruecos a la espera de poder entrar clandestinamente en Europa, a través de Ceuta y Melilla.












