Familias de desaparecidos relatan horror ante Amnistía Internacional

CHIHUAHUA, Chih. (proceso.com.mx).- Decenas de familiares de víctimas de desaparición forzada e involuntaria se entrevistaron este sábado con una delegación de Amnistía Internacional (AI) encabezada por el secretario general de ese organismo, Shail Shetty.

Las familias que dieron sus testimonios, procedentes de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán y Chihuahua, denunciaron que sus parientes desaparecieron y que los responsables de estos hechos no han respetado edad, sexo, profesión, posición económica ni social.

Entre las organizaciones que apoyan a las familias de las víctimas están la Fundación de Desaparecidos de Coahuila (Fundec), Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), Justicia para Nuestras Hijas (JPNH) y Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPN).

La reunión privada se realizó en Saltillo, a la cual también acudió el obispo de Coahuila, Raúl Vera.

AI escuchó los testimonios sobre la manera en que las víctimas fueron privadas de su libertad, así como el viacrucis que sus parientes han enfrentado con la burocracia, indolencia e impunidad.

Los entrevistados pidieron conocer la verdad y demandan justicia, así como un registro único que permita identificar los restos que poseen las autoridades.

Al iniciar la reunión Emma Veleta, a quien le desaparecieron a su esposo, cuatro hijos, un sobrino, su yerno y un nieto en Anáhuac, Chihuahua, y Teodosia Domínguez (agentes de vialidad desaparecieron a su hijo en Cuauhtémoc, Chihuahua) encendieron una vela al lado de Raúl Vera.

Gabino Gómez Escárcega, uno de los dirigentes del Cedehm, recordó que esas velas fueron obsequiadas por AI hace años como un símbolo de esperanza por la justicia en los casos de feminicidio y aún son utilizadas por las organizaciones chihuahuenses.

En tanto, Ernestina Enríquez sufrió la desaparición de su hija Adriana Sarmiento, de 15 años. Sus restos fueron los primeros en ser entregados a su familia después de dos años de permanecer en el Semefo de Ciudad Juárez.

El caso reveló la negligencia que las autoridades han dado a las desapariciones. Una situación similar ocurrió con los restos de otras 14 jóvenes de Juárez.

Ernestina dijo además que los feminicidios no han cesado en aquella región.

Respecto a las jóvenes localizadas en pedazos en el Valle de Juárez, consideró que son casos relacionados con el delito de trata de personas que la Fiscalía General del Estado ha manejado con desaseo, ya que entrega a las familias restos mezclados y que no corresponden.

Por primera vez el adolescente Omar Muñoz, de 14 años, se paró frente a los representantes de las organizaciones con la foto del rostro de su padre colgada en su pecho, al lado del de su abuelo, sus cuatro tíos y primos.

El jovencito describió el sufrimiento de su abuela y de su madre desde el día en que un comando se llevó a los varones de la familia que festejaban el Día del Padre en Anáhuac, Chihuahua en julio de 2011.

Su vida también cambió de manera radical. Ahora debe trabajar en una nevería además de estudiar para apoyar a su mamá, ya que la tragedia sucedió justo cuando pagaban las mensualidades de su casa y que tuvieron que suspender porque la situación económica empeoró.

Como él, dijo, muchos niños y jóvenes viven situaciones similares porque sus padres o madres desaparecieron.

A la larga lista de testimonios se sumó el de Lilia Fragoso, quien llegó hace 13 años a Chihuahua en busca de una mejor calidad de vida para sus hijas.

Su esposo David Fuentes fue privado de la libertad junto con ocho compañeros en la mina canadiense México Dia Brass Exploration, en el municipio de Urique.

En febrero de 2013 primero desaparecieron cuatro mineros en uno de los poblados cercanos y posteriormente un comando ingresó al campamento y se llevó a otros cinco trabajadores, incluido el jefe de grupo.

Fragoso señaló la falta de sensibilidad de la Fiscalía porque ni siquiera se interesa en conocer sus casos. Ella tiene dos hijas, por las que espera que las autoridades hagan su trabajo, además de que la mina asuma su responsabilidad y deje de llamarles “contratistas” a los mineros.

En un comunicado del Cedehm, se indicó que Lilia Fragoso denunció que es mentira que en la Sierra Tarahumara ya no hay violencia.

Por su parte Gabino Gómez explicó la situación de Chihuahua en cuanto a las desapariciones y recalcó que las autoridades se niegan aún a reconocer el problema

Añadió que la situación de Ciudad Cuauhtémoc, donde el número de desapariciones ha incrementado durante los últimos años, ha dejado consecuencias graves en la vida de las familias.

Además, dio a conocer la situación los derechohumanistas chihuahuenses, las campañas de desprestigio que enfrentan, los riesgos que viven y las medidas de protección que han otorgado la Comisión y Corte Interamericanas de Derechos Humanos (CIDH).

El secretario general de AI, Shail Shetty, recibió el informe detallado de las organizaciones que se podrá conocer a través de la página de la organización.