José Ramón Cossío Díaz, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), criticó y señaló los puntos débiles en el ejercicio del derecho en nuestro país durante su discurso de ingreso como nuevo miembro de El Colegio Nacional, celebrado el miércoles 12 de febrero.
Ahí Cossío Díaz recibió de manos del doctor Manuel Peimbert, presidente de ese instituto, el distintivo y el diploma que lo acredita como su nuevo integrante.
“Correspondía a José Emilio Pacheco dar el discurso, pero como todos sabemos eso ya no es posible, no se pudo”, dijo escuetamente Peimbert.
No hubo tampoco un minuto de silencio.
En el Aula Mayor del colegio, durante su discurso, Cossío señaló:
“Creo que en nuestro país el derecho está altamente descuidado; en ocasiones –y lo digo con respeto– la clase política utiliza el derecho como función meramente instrumental, en la judicatura, y me pongo como ejemplo, no nos damos cuenta de la trascendencia de los precedentes que generamos para crear normas de conducta a efecto de tratar de construir un orden jurídico más armónico, y que en cambio repite las normas jurídicas en una condición casi burocrática.
“Creo que hemos descuidado enormemente la educación jurídica donde tenemos más de dos mil escuelas de derecho y es extremadamente fácil adquirir la validez oficial para abrir una escuela de derecho, me parece que del lado de los litigantes al no existir colegiación obligatoria y al no existir estándares para mantener el ejercicio profesional cotidiano, se lastiman muchas personas y sus intereses, su patrimonio, y en ocasiones su libertad y hasta su vida. Me parece también que en el ámbito de la academia simplemente reproducen los textos jurídicos pero no se hace la función tradicional que es: ordenar las normas, identificarlas, sistematizarlas, y generar también elementos de contribución al ejercicio del poder público.”
Y como soluciones al respecto, apuntó:
“Creo que el derecho requiere institucionalizarse aunque la expresión pueda parecer redundante, y establecer como sociedad mejores formas de institucionalización y utilización del derecho para los problemas que tenemos actuales y seguramente de muchos otros que nos sobrevendrán.”
También abordó en su discurso su primer acercamiento a El Colegio Nacional y al poeta Rubén Bonifaz Nuño, mismo que lo remontó a sus años de universitario en Colima:
“Cuando se está en la etapa de formación se busca parecerse a determinadas personas, cuando llegué a la Universidad de Colima en 1979, supe que falleció el doctor Ignacio Chávez (1897-1979), ese fue mi primer conocimiento sobre la existencia de El Colegio Nacional, para mí el doctor Chávez fue un eminente mexicano y fue miembro de esta institución.
“Pocos meses después de esto se celebró en la universidad el segundo coloquio de la lengua escrita donde asistió Rubén Bonifaz Nuño (1923- 2013), también miembro del colegio, y me acerqué a él para preguntarle si consideraba adecuado que continuara con mis estudios jurídicos o dedicarme a otras inquietudes que en ese momento era la historia.
“Don Rubén con una enorme generosidad me dijo que terminara mis estudios jurídicos y luego viera lo que podría hacer, fue tanto mi entusiasmo por sus palabras y generosidad que en ese momento me interesé en su obra, su poesía, y particularmente en un tomo espléndido de Los demonios y los días, y tuve conocimiento de El Colegio Nacional. Mi interés en ese sentido es el de tratar de alcanzar a figuras que son y fueron esenciales en nuestro país. En el caos de El Colegio no es ‘llegar por llegar’ sino tratando de haber imitado a El Colegio Nacional, vengo aquí a trabajar con un poco de temor como jurista, por lo que significa la idea, pero vengo a trabajar en razón de mis conocimientos jurídicos.”
Cossío Díaz nació en la Ciudad de México en 1960, estudió Derecho en la Universidad de Colima (1984), tiene una maestría en Derecho Constitucional y Ciencia Política del Centro de Estudios Constitucionales de Madrid, España, así como un doctorado de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de esa ciudad.
Es investigador del Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
Entre sus reconocimientos destacan: el Premio Nacional de Investigación (1998) en el área de Ciencias Sociales; el Nacional de Ciencias y Artes (2009), en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía; y el Nacional de Comunicación José Pagés Llergo (2010), por su labor en los ámbitos de Justicia y Estado de Derecho.
Cossío Díaz ingresó como ministro a la SCJN el 1 de diciembre de 2003.








