Única en su tipo, la escultura de madera que remata el campanario del Templo de Jesús que data de 1700 en el Centro Histórico, es un arcángel, puesto ahí para proteger al recinto y a la Ciudad de México.
No es pues, como se cree popularmente, Hernán Cortés –cuyos restos, por cierto, se encuentran al interior de la iglesia–, sino otro capitán, el de las milicias celestes, San Miguel.
Así lo confirma el investigador Eduardo Báez Macías, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La escultura, que fue bajada de la torre en 2013 como parte de los trabajos de conservación de la dirección de Obras de Restauración de Sitios y Monumentos Históricos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), mide 1.88 metros de alto y 1.16 metros de ancho –contando la varilla transversal que se piensa sujetaba las alas.
“Es el arcángel San Miguel (explica Báez Macías, autor del libro El edificio del Hospital de Jesús editado en 1982 y reeditado en 2010). No es Hernán Cortes ni figura humana como tal, hay varias razones para pensar que la figura es un arcángel. La primera data de un plano del hospital del siglo XIX donde se ve muy bien dibujada la figura alada, y también un inventario de la iglesia donde se confirma que tiene una ‘escultura del señor San Miguel’, y fue colocada entre 1720 y 1760, ya que hasta 1720 no estaba terminada la torre.”
“Esto último como referencia coincide con que sea el arcángel San Miguel porque antes solía colocarse en lugares altos para que protegiera a las comunidades contra los demonios, por eso también está armado, en el caso de la torre se le cayeron las alas y brazos.”
En el libro Breve Historia del Hospital de Jesús, del doctor Julián Gascón Mercado, aparece una foto del remate de la torre donde sólo se hace mención del campanario y cúspide del arcángel San Miguel, sin mencionar más datos sobre la escultura.
“Hay que situarse en el momento para entender su importancia, y es que en el siglo XVIII la torre del Templo de Jesús junto con las torres de la Catedral Metropolitana eran de las edificaciones más altas en la ciudad, de manera que el arcángel sobresalía sobre el común de las casas que a lo mucho eran de dos pisos, así que era como un protector del hospital, del templo, de la propia Ciudad de México”, dice el investigador.
Báez Macías explica que restauradoras del IIE, luego de realizarse algunos estudios, corroboraron que está hecha de madera de cedro, y que contaba con una cubierta de plomo, ahora desgastada por el tiempo, así como una varilla que la atraviesa transversalmente y se piensa sostenía las alas.
“El arcángel es único en su tipo, porque es un caso excepcional que se remate con una escultura, en todas las torres se remata con la esfera y la cruz, pero aquí es el arcángel San Miguel, un arcángel protector. En la Biblia se le considera capitán de las milicias celestes.”
Según información del arquitecto Julio Valencia, director de Obras de Restauración de Sitios y Monumentos Históricos de Conaculta, la escultura sería replicada para poder resguardar la original:
“El año pasado se hicieron varios trabajos de conservación en el edificio del templo y el anexo hasta que llegamos a la torre para atender en específico el remate, y fue ahí que nos percatamos de que la figura era de madera, lo cual es muy poco común, sobre todo ante las inclemencias del clima. La bajamos y nos dimos cuenta que tenía un laminado de plomo y restos de lo que era pintura, realizamos una primera limpieza con productos especiales.”
La idea es guardar la original, “ya que es una de las pocas figuras de la ciudad con esas característica, al menos no se ha ubicado otra”. Por mientras, la pieza se encuentra resguardada dentro del templo, en espera de recursos para terminar su proceso de conservación que se espera se libere este año.








