En un mal año para los equipos jaliscienses de futbol, los Leones Negros de la UdeG consiguieron una oportunidad para ascender a la Primera División. Las esperanzas de sus directivos parecen sólidas, tanto en el aspecto deportivo, con la consolidación del conjunto desde sus fuerzas básicas, como en el financiero, con el alza del valor de las cartas de sus jugadores y mayores ingresos por boletaje y derechos de transmisión de sus partidos. Pero aún es sólo una posibilidad.
Con una nómina muy modesta para los estándares del futbol mexicano, los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UdeG) lograron coronarse campeones en el pasado torneo de la liga de ascenso y están a punto de regresar al máximo circuito.
El club había desaparecido a principios de los noventa por la venta de la franquicia, orquestada por el líder del Grupo UdeG y exdirigente de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), Raúl Padilla López, quien enfrentó las críticas de otro expresidente fegista y exdirigente del equipo, Félix Flores Gómez.
Resucitado, en esta ocasión el equipo se ganó el derecho a jugar la final con la escuadra que resulte campeona en el presente torneo. Si los Leones Negros repiten el campeonato, su pase a la Primera División será directo y, ante este escenario, la UdeG plantea la creación de un esquema similar al que utiliza la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con los Pumas.
Como dejó entrever el rector de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL), la idea es consolidar un patronato que gestione los patrocinios y derechos de transmisión de los partidos para mantener al equipo.
De acuerdo con el presidente del cuadro universitario, José Alberto Castellanos Gutiérrez, El Cone, la nómina no supera los 30 millones de pesos por año. Una parte la aporta la casa de estudios y el resto proviene de patrocinios, entradas al Estadio Jalisco, venta de playeras y esquilmos.
“Lo ideal sería, cuando menos así se planteó desde que yo llegué, que 50% del presupuesto lo metiera la Universidad y el otro 50% saliera de lo que se genera con patrocinadores y con esquilmos. Ha habido torneos en que hemos salido bastante bien, sobre todo en aquél que fuimos superlíderes sin ningún problema. Pero, por ejemplo, en el torneo pasado sufrimos porque no fue la gente al estadio; tienes pronosticado que vas a recibir una cantidad de recursos por eso y de repente nada. Entonces debes andar acudiendo al rector y buscar apoyo para sacar los compromisos”, señala en entrevista exclusiva.
Castellanos Gutiérrez también es parte del Grupo UdeG, como rector del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), y su trayectoria está ligada a la universidad desde que era alumno de la Preparatoria 3, de donde han surgido cuatro presidentes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), que suplió a la FEG: él mismo, Felipe Oceguera, Leopoldo Pérez Magaña y Carlos Corona Martín del Campo.
De 2001 a 2004 fungió como coordinador de Servicios Estudiantiles y de 2004 a 2010 fue rector del Centro Universitario Norte, en Colotlán. En 2010 Castellanos Gutiérrez regresó a Guadalajara para hacerse cargo de la Coordinación General de Servicios Universitarios y desde mayo de 2013 es rector del CUCEA.
Dice que al finalizar el torneo de clausura de 2012, cuando el exrector Jorge Enrique Zambrano Villa renunció a la presidencia del club sin dar explicaciones, recibió la propuesta de sustituirlo.
Añade que la idea original era que dos exjugadores del equipo, Jorge Vikingo Dávalos y José Luis Gómez, se quedaran al frente, el primero como director deportivo y el segundo como presidente.
“La consigna era bajarle a lo que se estaba gastando, porque en ese torneo había crecido la nómina. Al final se arrepienten de entrarle y me pasan a mí la papa caliente. Entro y en ese torneo nos va muy mal. Yo tuve que darle las gracias a Rodrigo Follé y a Hernán Cristante, que eran los jugadores estelares del equipo.”
El regreso
El equipo regresó a la liga de ascenso en 2009, después de que la UdeG compró al empresario Jorge Vergara Madrigal, también dueño de Chivas, la franquicia de El Tapatío por 800 mil dólares.
El jefe de la Unidad de Prensa de Leones Negros, Raúl Yáñez de la Cruz, admite que los dos primeros torneos no fueron halagüeños en términos deportivos, pero señala que a su retorno el equipo se convirtió en líder de venta de camisetas y suscitó creciente interés en el público.
Yáñez de la Cruz recuerda que para su primer partido en la nueva etapa, en el Estadio Jalisco se imprimieron 10 mil boletos, 4 mil de los cuales se obsequiaron como promoción, pero la sorpresa fue que llegaron alrededor de 30 mil aficionados:
“Se habían abierto solamente determinadas puertas del estadio y al medio tiempo nos vimos en la necesidad de abrir todas, porque ya había más gente afuera que adentro.”
Sobre aquel tiempo enfatiza: sólo “porque la diosa fortuna es muy generosa no nos fuimos a la Segunda División en dos ocasiones”. En ese momento el director técnico era Belarmino de Almeida, Nené, quien dejó al equipo con sólo siete puntos de 42 posibles. Fue relevado por Héctor Medrano, quien había llevado a los Gallos Blancos de Querétaro al máximo circuito nacional, pero no pudo mejorar la situación de Leones Negros.
Con Medrano se elevó la nómina del equipo y se trajeron jugadores que estaban en la etapa final de su carrera, pero cobraban como estelares, entre ellos el exportero del Toluca Hernán Cristante y el exdelantero del Atlas Miguel Zepeda. El toluqueño llegó a la institución prácticamente en calidad de cascajo, pues tenía casi 40 años de edad y había sido operado de la rodilla por una ruptura de ligamentos. En tanto que el atlista estaba a punto del retiro. Cada uno de esos futbolistas se llevaba un promedio de 140 mil pesos mensuales, y solamente el técnico percibía un sueldo de 250 mil pesos.
Yáñez de la Cruz precisa que en el periodo de Medrano se contrataron más de 26 jugadores, de los que sólo se quedaron Josué Castillejos y Édgar El Quesos González, un delantero muy efectivo.
“En los primeros torneos ninguno de los jugadores era de nosotros, hasta que empezaron a surgir muchachos de la cantera. Ahorita tenemos cinco o seis de éstos: Fidel Vázquez, Christian López, La Joyita, Chuy Vázquez, Ulises Obed, Jonathan Quintero y Giovanni Hurtado forman parte del primer equipo y eso ya es un esfuerzo de fuerzas básicas”, expone.
Al respecto, Castellanos Gutiérrez admite que la principal preocupación de la directiva era integrar un equipo propio para que al final de la temporada éste no quedara desmantelado porque los jugadores en préstamo regresaran a sus escuadras. Así, explica, su primera medida fue reestructurar las fuerzas básicas e invitó a Sergio El Cayo Díaz para que se hiciera cargo de ello; Rafael Ortega asumió el patronato de los Leones Negros y Alfonso Sosa relevó a Medrano en la dirección técnica.
Por eso, dice, “estamos fortaleciendo las fuerzas básicas ahora que tenemos posibilidad de que el equipo pueda subir a la Primera División, pues en ésta los equipos juegan no con categorías de Segunda o Tercera División, sino con categorías sub 20, sub 17, sub 15. Así arman sus equipos. Entonces, después de seis meses, en caso de subir a la Primera División estaríamos obligados a adoptar ese esquema”.
Por su parte, Alfonso Sosa tomó la Dirección Técnica con el equipo encaminado al descenso, pero en su primer torneo logró que calificara a la liguilla como líder general de la competencia. Incluso, en el torneo de clausura 2013 estuvo a un paso de llegar a la final, pero fue derrotado por Toros Neza, ahora Delfines del Carmen.
“Si alguna buena decisión he tomado es darle la confianza a Alfonso Sosa. Realmente es el líder de este equipo. Es quien ha podido conformar este conjunto, al final se ha tenido que adaptar a las circunstancias de la institución: jugadores que no cuesten mucho en la nómina; no los que sean ideales para él, sino los posibles para la institución”, subraya el presidente del cuadro universitario.
Castellanos Gutiérrez incluso confía que por esos buenos resultados Sosa está en la mira de algunos equipos de Primera División, y que el Atlas intentó reclutarlo en la temporada anterior, pero no pudo irse porque estaba registrado con Leones Negros.
Agrega que el equipo recibió ofertas por cinco jugadores, pero tras hacer un análisis financiero llegó a la conclusión de que es más rentable para la institución y para los jugadores llegar a la Primera División, porque así se elevará el costo de sus cartas.
“Si la franquicia del equipo ahorita vale un peso, al subir a Primera División va a valer 10; estamos tratando de convencer al equipo de que le apuesten a eso, ya que tenemos garantizado jugar la final de ascenso”, dice.
Expectativas
Para Yáñez de la Cruz, el proyecto de regreso de los Leones Negros a Primera División lo inició el exrector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Víctor Ramírez Anguiano, pues tras la desaparición del equipo en 1994 él continuó al frente, tanto en la Segunda como en la Tercera División. Afirma que desde entonces los jerarcas universitarios pensaban que era necesario un equipo de Primera División para reforzar la identidad de la comunidad académica.
En su opinión este objetivo se logró, porque los universitarios están involucrados desde la mercadotecnia hasta el diseño de los uniformes. Egresados del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) crearon la empresa La Tuerta, responsable de crear las camisas y el escudo del equipo. “Y en el aspecto médico participan los jóvenes de Ciencias de la Salud”, agrega.
De igual forma, se han reducido costos gracias a que Leones Negros tiene sus instalaciones de entrenamiento en La Primavera y es asociado del Estadio Jalisco.
Dice que muy poca gente recuerda que en 1996 el Bachilleres de Segunda División logró su ascenso a la primera A con el apoyo de los Lomelí, un grupo de empresarios tomateros que compraron la franquicia y después de dos temporadas en esa categoría la vendieron al Orizaba de Veracruz.
Los entrevistados mencionan a Proceso Jalisco que, contra lo que suele decirse, el exrector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López, nunca tuvo la intención de vender el equipo, sino que se vio obligado por la reforma que emprendió la Secretaría de Educación Pública (SEP) para elevar el presupuesto de las universidades; una de las condiciones fue que se deshicieran de sus planteles deportivos profesionales.
De la Cruz precisa que todas las universidades que tenían escuadras de futbol conformaron patronatos: la UNAM con los Pumas, la UANL con los Tigres y la UAT con Correcaminos. Dice que la UdeG lo intentó en tres ocasiones: la primera vez con el apoyo del empresario poblano Manuel Alfaro Rosales, egresado de esta casa de estudios, quien perdió la vida en un accidente automovilístico en la carretera México-Puebla y su familia no quiso continuar con el proyecto.
La segunda ocasión, la universidad contrató al promotor Guillermo Lara, quien formó la organización Promotora Deportiva Leones Negros, sin éxito alguno.
Después llegaron unos supuestos empresarios, a los que se les entregó el equipo e iniciaron la contratación de jugadores brasileños y africanos, pero no querían pagarles. Lo único que lograron fue que se organizaran para realizar la primera huelga de jugadores en la historia reciente del futbol mexicano.
El triunfo de los Leones Negros coincidió con la FIL 2013 y con los malos resultados para los otros equipos tapatíos: el Atlas, con problemas económicos y frente a la posibilidad del descenso, fue vendido a TV Azteca, y Chivas cayó a los últimos lugares de la tabla.
Castellanos Gutiérrez ve el posible retorno de Leones Negros a la Primera División como una oportunidad para impulsar el deporte de alto rendimiento en la universidad, ya que este rubro está en el abandono desde que el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code) se hizo cargo de él.








