Concierto Barroco no es, para los efectos que ahora nos ocupan, una audición musical de ese espléndido período que se inició con el gran Johann Sebastian Bach, sino el nombre de la agrupación camaral que, en el año 2000, fundara y dirige desde entonces la maestra Denia Díaz.
Este conjunto de música antigua está integrado por profesionales que se aplican a la ejecución de instrumentos de esa época como el violín barroco, violonchelo barroco, oboe barraco, etc., pero también de otros adminículos sonoros como el clavecín, el arpa, flautas de pico, sacabuche, bombarda, percusiones y otros.
Su amplio repertorio incluye creaciones europeas desde luego, básicamente de los siglos XVI, XVII y XVIII, y composiciones encontradas principalmente en las catedrales e iglesias de la Nueva España pertenecientes a autores tanto del viejo como del nuevo continente.
Con este bagaje, Concierto Barroco ha creado espectáculos que no se limitan a lo propiamente musical, sino se amplían a la danza y un poco a la literatura, combinación que en escena los hace ser diferentes a otros grupos –algunos excelentes– que también cultivan la música antigua. Uno de estos espectáculos es Música y danza en la época virreinal, y que ahora han plasmado en un CD verdaderamente disfrutable .
Recoge ahí composiciones encontradas en lugares americanos como las catedrales de Puebla en México, la de Sucre en Bolivia y la de Cuzco en Perú.
Se trata de composiciones, algunos anónimos, de los siglos XVI al XVIII, lo que nos ofrece una amplia panorámica de la música y danzas de la América de aquellos tiempos que, con intención marcada algunas veces, y otras como resultado del indetenible desarrollo social, mezclaban lo católico sacro con lo profano, y lo puramente europeo con las creaciones nativas y hasta algunos rasgos africanos. Un CD que vale la pena tener.
La grabación incluye, “Ay andar, a tocar, a cantar, a baylar” de Juan de Araujo (1646-1712), de la Catedral de Sucre; “Tleycan timochoquilia” de Gaspar Fernández (1560-1629), de la Catedral de Puebla, que presenta a un nativo hablando en náhualt popular rindiendo culto al Niño Dios; “A este sol peregrino” de Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728), del Seminario de San Antonio Abad, Cuzco (vale la pena recordar que este es el autor de la primera ópera española, La púrpura de la rosa, con libreto de Pedro Calderón de la Barca); “El día del Corpus”, anónimo del siglo XVIII, de la Misión de San Ignacio, Bolivia…
Como puede verse (porque puede verse) y también oírse, se trata de una grabación diferente que a los gustadores de este tipo de música encantará y, a lo que no son fans de esto pero gustan del conocimiento, seguramente servirá.
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Nota: La autoría del artículo aparecido la semana pasada, “El fantasma de la ópera”, 25 años, se atribuyó al colega Ricardo Jacob. Es obra de este columnista.








