Tres novelas

1

 

La editorial Siruela ha creado un nuevo sello editorial llamado Alevosía, que pretende captar a un público variado con novelas de calidad y diseño novedoso. En mayo dio a conocer, entre sus primeros títulos, Cuando los dioses escriben el libro del destino de Alice Albinia y Te escucho (Alevosía; Barcelona, 2013. 298 p.) de la italiana Federica Paolis.

Te escucho narra la historia de Diego Tribeca, un hombre maduro que se somete a una operación de la vista. La recuperación la hace en el departamento que era de sus padres. Un desperfecto en la línea telefónica le permite escuchar las conversaciones de sus vecinos. Con morbo comienza a conocer las vicisitudes por las que pasan y después surge en él un deseo por ayudarlos, lo que provocará cambios sustanciales en sus vidas.

Te escucho trata de cómo el decir íntimo libera a los sujetos de lo que duele. La expresión permite establecer las causas del dolor, que llevan a intentar superarlas. Pero no sólo hay un efecto en el que habla, sino también en quien escucha, que se entera del sufrimiento, cambia su trato con el dolido y se reconoce en el padecimiento del otro. Novela entretenida y bien escrita que atrapa desde las primeras líneas.

 

2

 

La escritora francesa Delphine Vigan con Nada se parece a la noche alcanzó gran prestigio por la calidad narrativa e intensidad de la trama. Ahora aparece en librerías Días sin hambre (Anagrama. Col. Panorama de narrativas No. 842; Barcelona, 2013, 168 p.), su primera novela que apareció en 2001, con el pseudónimo de Lou Delvig.

La novela es el diario de Laure, una joven de 19 años que sufre anorexia, y en el que relata su degradación física y emocional. A punto de morir, con un peso de 36 kilos llega al hospital. Ahí un médico la tratará y Laure contará todo aquello que la ha llevado a tal estado.

En esta novela breve e intensa de Vigan se muestran no sólo las manifestaciones físicas de la anorexia, sino las anímicas. Nos enteramos de cómo la protagonista se siente rechazada desde su infancia, lo que la orilla a negar todos sus deseos y a desear desaparecer. Sin embargo, su ida al hospital indica la intención de sanar, lo que intenta a través de un proceso fundamentalmente psíquico que la llevará a estimarse y a reinterpretar lo vivido. Libro escrito a partir de la experiencia de la autora que permite captar la enfermedad desde la perspectiva del paciente.

 

3

 

Alejandro Hernández (Saltillo, 1958) hace unos meses dio a conocer la novela Amarás a Dios sobre todas las cosas (Tusquets Col. Andanzas; México, 2013, 320 p.), sobre los inmigrantes centroamericanos, resultado de varios años de investigación. Trata de Walter y su familia hondureña, los Milla Funes, que deciden dejar su país e ir a Estados Unidos para tener otra vida. En Honduras la falta de trabajo provoca pobreza y hambre. Así pasan por varios países y cuando llegan a México aparece el horror al ser vejados por pandilleros locales o centroamericanos, agentes migratorios, policías y militares. Además del peligro de viajar en La Bestia, ese tren en donde se trepan cientos de personas para llegar al norte.

Cuando están a punto de ingresar a Estados Unidos los agentes mexicanos los regresan. Cuatro años después vuelve Walter y pasa por el mismo periplo, pero se encuentra un México más degradado y controlado por el narcotráfico, que hasta grados increíbles y brutales abusará de los emigrantes.

La novela descansa, además de la pesquisa, en la experiencia de Hernández como redactor del primer informe sobre secuestros de emigrantes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ese conocimiento se refleja en la solidez de la narración, que retrata no sólo hechos, sino las emociones, miedos, dudas, contenciones… de los protagonistas. Novela ruda por el tema y señalamiento, sin miramiento alguno, de la brutal e indigna situación del país, que lastima a otros y a nosotros mismos.