Trabajadores del Hospital Regional de Tepatitlán se quejan de sus directivos. Según ellos, desde que asumió el cargo Édgar Ricardo Ramírez del Río, uno de los recomendados de la exalcaldesa priista Cecilia González Gómez, comenzaron los despidos y las intimidaciones contra los empleados de más antigüedad. Lo peor de todo, dicen, es que el nosocomio trabaja a la mitad de su capacidad, mientras los pacientes se multiplican.
Los despidos injustificados han generado inconformidad entre el personal médico del Hospital Regional de Tepatitlán; algunos incluso admiten su temor a perder el trabajo y se quejan de las autoridades porque, aseguran, colocaron en el nosocomio a gente cercana a la expresidenta municipal, la priista Cecilia González Gómez, como parte de “favores políticos”.
Además, dicen, desde marzo de 2012 los servicios están saturados, pues la institución labora a 50% de su capacidad. Ello se debe, insisten, a que las obras de remodelación del área de ingreso, la de urgencias y de dos quirófanos existentes, así como la construcción de otros tantos no han concluido, pese a que debieron entregarse en diciembre de ese año.
Según los empleados consultados, presuntamente se invirtieron 30 millones de pesos en esos trabajos con fondos del erario federal; también se tenía prevista una partida de 25 millones de pesos para la adquisición de 40 camas censables, con lo que se duplicaría el equipo del hospital.
De los derechohabientes que acuden diariamente a consulta, en promedio se quedan hospitalizados 56, algunos de los cuales –por lo regular seis– son atendidos en camillas móviles colocadas en los pasillos o en sillas, ante la falta de camas.
“La cifra que te damos es sin contar a los que permanecen en urgencias. Siempre, el hospital está a más de 100% de su capacidad –dicen los entrevistados–, por lo que no hay camas disponibles para mandarlos a piso.”
Proceso Jalisco recorrió las instalaciones del nosocomio y observó a varios pacientes en los pasillos del área común. Estaban sentados en sillas de metal con asientos y respaldo forrados. Cada uno tenía al lado un pedestal del cual colgaba el suero; asimismo había por lo menos otras 12 personas recostadas en sus camillas.
En el área de ingreso a quirófanos están instaladas camillas para atender pacientes, los cuales “no deben de estar ahí, pues corren riesgo de sufrir caídas, además de que no tienen privacidad”, comentan los inconformes.
Y aun cuando la mayoría de quienes acuden al área de urgencias –donde sólo hay cuatro camillas, tres consultorios, y un aislado– no requieren de una atención inmediata, deben esperar horas para que los atiendan. Los empleados consultados por Proceso Jalisco confían en que se agilice el servicio, sobre todo ahora que se abrió una nueva área de urgencias.
E insisten: actualmente sólo funciona uno de los dos quirófanos, por lo que “se rentan dos desde marzo de 2012 en la Clínica de Los Altos, donde se pagan alrededor de mil 500 pesos por cada cirugía” y nada más se opera ahí a los del Seguro Popular.
También hace falta material para la atención y cuidado del instrumental: botas quirúrgicas –desde hace más de dos meses no hay–, así como alkazime y alkacide, los detergentes enzimáticos para la limpieza; nylon de diferentes calibres para las suturas; agua oxigenada; tubos traqueales, y reactivos para toma de exámenes de laboratorio (BH y química sanguínea).
Se quejan también del descontrol con el que actúan los directivos para la cobertura de servicios. Sólo algunas veces, dicen, algunos compañeros cubren doble turno, sobre todo los fines de semana. “Lo que hace falta es cubrir a las enfermeras cuando se van a una capacitación; entonces mandan a practicantes, pero ya tarde, lo que provoca las quejas de los usuarios”.
El Hospital Regional recibe sobre todo a los habitantes de Acatic, Lagos de Moreno, Valle de Guadalupe, Arandas, San Ignacio Cerro Gordo, San Juan de los Lagos, Yahualica, Tepatitlán de Morelos, e incluso de La Barca.
En promedio se atienden siete partos al día, así como 75 urgencias, se practican 11 intervenciones quirúrgicas, 666 estudios de laboratorio y 101 de radiología, así como 148 consultas de especialidades, según publicó Milenio Jalisco en su edición del 6 de julio pasado.
“Ceciliazos” por doquier
La designación de Édgar Ricardo Ramírez del Río como director del Hospital Regional de Tepatitlán de Morelos en junio pasado detonó las inconformidades entre el personal del nosocomio.
Ramírez del Río fue director de los Servicios Médicos en Tepatitlán durante la pasada administración, que encabezó la priista Cecilia González Gómez, quien hoy es diputada federal.
Los trabajadores inconformes aseguran que el nombramiento de Ramírez es un “pago de favor político”, pues no tiene la capacidad ni la experiencia para encabezar la institución. Incluso comentan que están reuniendo firmas para pedir al titular de la Secretaría de Salud, Jaime Agustín González Álvarez, el cese de Ramírez.
De acuerdo con los entrevistados, el funcionario “llega después de las siete de la mañana y si vas (a su oficina) a la una de la tarde ya no está, pues labora de manera simultanea en el IMSS; y cuando quieres tratar un asunto con él, no recibe a nadie. Lo peor: quien da las órdenes a médicos, enfermeras y al personal administrativo es Noel (Martín Franco, el jefe de enfermeros)”, relata uno de los entrevistados.
Con respecto a Noel –quien es representante sindical en el IMSS–, tampoco debería ser jefe, pues no cumple con el perfil profesional, ya que es auxiliar de enfermería; está ahí porque es amigo de Ramírez, insiste.
Relatan que en los últimos meses empleados que tenían entre cinco y 15 años de antigüedad fueron despedidos de manera arbitraria. Y cuando algunos compañeros encararon a Ramírez, éste les respondió que fueron órdenes del director de Recursos Humanos de la Secretaría de Salud, Édgar Rojas Maldonado, y de González Gómez. Algunos hablan incluso de “ceciliazos” cuando aluden al asunto.
A raíz del cambio de estafeta de PAN a PRI en la Secretaría de Salud Jalisco, les están haciendo la vida de cuadritos, aseguran. A las enfermeras, por ejemplo, las cambian de turno, mientras a los administrativos les asignan labores diferentes a las que especifican sus contratos.
En junio pasado, el administrador del hospital, César Aguirre Ascencio, “comenzó a dar de baja a personal del hospital con el argumento de que no había recursos para seguir pagando la nómina”.
Pero contrataron a personal nuevo, como a María Estela Leos Velázquez, quien se encarga de afiliar a los del Seguro Popular. Hablan también de Hilda Hernández Castillo, encargada del Programa de Violencia Intrafamiliar, quien fue despedida antes de iniciar su periodo de incapacidad por enfermedad; tuvo que ser reinstalada.
Algunos de los afectados buscaron a Carlos Eliseo Carvajal Cabeza de Vaca, director de Afiliación y Aseguramiento del Seguro Popular, para conocer las razones de su despido. El funcionario les comentó que algunos fueron dados de baja por faltas y quejas de usuarios.
“Eso es una completa mentira –dice uno de los agraviados–. Le pedimos ver esas quejas y que nos mostrara las faltas. Dijo que luego se comunicaban con nosotros. Todavía los estamos esperando.”
Los trabajadores del Hospital Regional de Tepatitlán dicen que la institución está controlada por gente cercana a la exalcaldesa González Gómez y nombran a varios: César Aguirre, quien durante la administración municipal de González Gómez fue jefe de Personal en la Oficialía Mayor administrativa; Karen Lizeth González González, sobrina de la exalcaldesa y la actual jefa de Recursos Humanos del hospital, y Hugo Picasso Reynoso, jefe de Estadísticas. Y aun cuando no reúnen el perfil profesional, “todos tienen buenos sueldos”.
Proceso Jalisco consultó la nómina de la Secretaría de Salud Jalisco pero en ella no aparecen los nombres de ninguno de los recomendados.
Psicosis laboral
Según los quejosos, los despidos del personal con más antigüedad provocaron “una especie de psicosis” en el nosocomio, donde hoy laboran alrededor de 400 personas, entre ellas 122 enfermeras –52 de base y el resto bajo contrato de Seguro Popular– y 56 médicos, que trabajan en los turnos matutino, vespertino, nocturno y fines de semana.
Laura Pulido, quien era jefa de enfermeras y llevaba 12 años en el Hospital Regional de Tepatitlán, fue notificada a principios de septiembre (oficio SSJ-HRT 001431) que debía dejar su puesto a finales de ese mes y “ponerse a disposición del enfermero Noel Martín Franco”. El documento está firmado por el director Ricardo Ramírez.
Pulido acudió a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) el 17 de septiembre a poner una queja por acoso laboral (la número 7066/2013/1). En ella expuso que luego de recibir el oficio Karen González le informó que estaba despedida; incluso le pidió que firmara “un nombramiento de interinato con otro puesto y código diferente al que tengo, pero no me mostró ningún documento que respaldara su dicho.
“También me retuvo mi comprobante de nómina. Dijo que no había llegado, y hasta que intervino el director me lo entregó, sacándolo del cajón de su escritorio. No se me hizo el pago de mi cheque de compensación, según ella, porque no me pertenece.”
El 23 de septiembre, al ratificar su queja, expuso que luego de recibir el oficio de su cese, solicitó por escrito a Noel Martín que se concretara la entrega-recepción del Departamento de Enfermería, “ya que estaba dejando pasar el tiempo para que pareciera que yo quería permanecer en el puesto”.
También expuso que previamente, el día 13 entregó otro oficio para que sus superiores le informaran cuál era su nueva función. Le respondieron que la iban a cambiar de turno.
Cuatro días después, al presentarse a su trabajo, Pulido preguntó de nuevo cuál era su nueva encomienda. Le dijeron que se fuera con el director. Así lo hizo. Ramírez la envío con el administrador, quien le comentó que “tenía información de que (yo) no quería acatar las indicaciones de mi jefe inmediato. Y cuando le respondí que las había solicitado por escrito, mandó llamar al enfermero Noel Martín”.
Añade que César Aguirre y Noel Martín acordaron levantar un acta administrativa en su contra “porque no quise acatar las indicaciones verbales de cambio de turno. Saben que no me pueden cambiar de turno sin una orden por escrito”.
Tras su negativa, el administrador le indicó que ya no se presentara a laborar, a menos de que “firmara el nuevo nombramiento de interinato, a lo que respondí que requería de una indicación escrita para tal fin, ya que de otra manera se podría tomar como faltas injustificadas”, refiere Pulido.
El 2 de octubre, luego de que la afectada ratificara su queja ante el ómbudsman estatal, el visitador adjunto A y coordinador de Asuntos Laborales de la CEDHJ, Daniel Ávila Carrillo, envió el oficio 5669/2013/I a César Aguirre, Karen González y Noel Martín en el cual les pide que, en cinco días hábiles “rindan información que precise los antecedentes, fundamentos y motivaciones de los hechos que le atribuye el inconforme” y que “remitan a esta Comisión copia certificada del nombramiento con el que cuenta el quejoso, así como copias certificadas del expediente laboral del inconforme”.
Además, emitió medidas cautelares para la afectada con el propósito de evitar el hostigamiento laboral contra Laura Pulido. Los funcionarios no acataron las medidas cautelares ni entregaron la documentación. Se limitaron a responder que la institución, “en ningún momento” tuvo la intención de cesar a la enfermera Laura Pulido y “negaron categóricamente el acoso laboral” del que ella se quejó.
La CEDHJ decidió reunir a Pulido y a los funcionarios. A decir de la enfermera, uno de los empleados de la comisión se puso del lado de ellos. Y cuando le preguntó por qué los defendía, él respondió que “esa era mi percepción”.
No obstante, Laura acudió ante las autoridades laborales a plantear su problema y espera en que se haga justicia.








