Tibol por Diego Rivera

Entre los 1954 documentos del archivo inédito de Diego Rivera que fue entregado a la nación por su hija, Guadalupe Rivera, y que Julio Scherer García, director de Proceso, obtuvo para su publicación el 5 de septiembre de 1977, uno de los más relevantes fue el cuestionario que el Partido Comunista Mexicano (PCM) le envió para calibrar, tras una separación de 25 años, si lo aceptaría de regreso.

El pintor responde el 7 de mayo de 1954 el interrogatorio inquisitorial de siete cuestiones en siete cuartillas a renglón cerrado.

–Pregunta 4: ¿Cuál es el concepto de Diego sobre la moral?; explique sus relaciones con una mujer argentina y diga lo que sepa sobre la personalidad política de ella.

Rivera divide su respuesta en dos aparatados. En el B escribe:

–La mujer argentina a que se refiere la cuarta pregunta, en anónimo, supongo que será la escritora y periodista Raquel Tibol, en su pasaporte Raquel Rabinovich, a quien tomé en Santiago de Chile como secretaria voluntaria durante el Congreso de la Cultura y, más tarde, contraté como secretaria personal, al dejar Santiago de Chile, con el sueldo de mil pesos mexicanos mensuales.

“Nombrado por el consejo continental del Congreso por la Cultura como miembro de él y desconociendo, en gran parte, la situación política y la personalidad de los intelectuales de América del Sur, con quienes debía estar en contacto, la colaboración de Raquel Tibol me fue muy útil, pues habiendo vivido siempre en esos medios y debido a su trabajo como articulista de crítica sobre artes y letras, conoce bien las personalidades más importantes en ese terreno de Indoamérica, pues en Santiago de Chile nadie, ni entre los sin partido o los comunistas, entre las grandes personalidades o el rango y fila de literatos, poetas, músicos, cineastas, pintores y escultores, absolutamente ninguno me señaló a Raquel como agente contrarrevolucionario o ni aun como persona sospechosa. Y hay que hacer constar que no gozaba de casi ninguna simpatía por el tono autoritario y pedantesco que a veces usaba en discusiones y disputas y por la acuidad implacable, aunque nunca injusta, de sus críticas.

“Terminado mi trabajo, sin haberse podido realizar aquí el congreso nacional que el Congreso Continental había acordado, Raquel Tibol cesó en su empleo y colaboración conmigo.

“Cesé todo género de relación cercana con ella debido a las dudas que sobre su posición política y sospechas respecto a su conducta ídem, me expuso verbal y personalmente el secretario general del Partido Comunista Mexicano, Dionisio Encinas, en mi calidad de amigo que soy de ese partido.

“A causa de ello me informé respecto a Raquel Rabinovich, llamada Tibol, y fuentes seguras de Argentina, nada, en los informes que recibí la acreditaban ni como espía ni como agente tenebroso y disimulado peronista; se trataba simplemente de una muchacha escritora, acostumbrada mucho a hablar en foros públicos de discusión desde los ocho o nueve años de edad, constituyendo una curiosidad en los medios intelectual y obrero de Buenos Aires como ‘niña prodigio’ parlanchina, alegre, gustando de beber, un poco pedante y a veces bastante impertinente, presumiendo de marxista sin ser miembro del partido, es decir, el típico ejemplar de ‘izquierdista’ de redacción, facultad universitaria, teatros, cafés, sets y cenáculos, sin disciplina ni militancia verdadera, pero, en realidad, inofensiva.

“Desde la llamada de atención de Dionisio Encinas observé con cuidado los movimientos de esa persona en México, en el terreno político, y nada hay que no confirme las informaciones de Buenos Aires; por otra parte, después de cesar de trabajar como secretaria mía, Raquel Tibol trabajó regularmente como secretaria personal de la artista argentina cineasta Amelia Bence y entró a trabajar como discípula del director de cine Buñuel. Gana su vida regularmente con sus colaboraciones en numerosos diarios y revistas, los principales en América del Sur, y en México en el diario Novedades –suplemento cultural– y revista Hoy.”