“Despierta, Raquel, despierta…”

En la celebración a Raquel Tibol por sus 90 años en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la tarde del miércoles 11 –que la crítica de arte canjeó de homenaje a “encuentro entre amigos”–, concluyó con Las mañanitas entonadas por todos los asistentes.

Ahí lamentó Tibol que la política en el país se haya ido degenerando, al tiempo que hizo gala de su oficio y cuestionó también a Enrique Peña Nieto así como al pueblo mexicano por no defender lo suficiente el petróleo:

“El pueblo mexicano es un pueblo que hay que ponerlo en la esquina a que haga su tarea de pueblo, porque se deja impresionar por los líderes bonitos de copetito. No me gusta ni decir su nombre porque dice y hace de todo menos lo que debe de hacer, que es mostrar la solidaridad con los campesinos. ¿Cuántos muertos hay a la fecha?”

Al encuentro, organizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), acudieron sus familiares, amigos, admiradores y colegas, y resultó altamente emotivo y ameno. Inició con un breve recital de la violonchelista Natalia Pérez Turner, quien interpretó piezas de Mario Lavista y Marcela Rodríguez.

Vino la presentación a cargo de María Cristina García Cepeda, titular del INBA (Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, no asistió), quien calificó a Tibol como “memoria del arte mexicano del siglo XX”, y se conformó una mesa redonda donde acompañaron a Tibol sus colegas, los investigadores Teresa Del Conde y Renato González Mello, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, y el periodista y editor cultural de Proceso, Armando Ponce.

Nacida en Baldivieso, provincia de Entre Ríos, Argentina, el 14 de diciembre de 1923, la colaboradora de este semanario estudió en la Universidad de Buenos Aires, y laboraba como periodista en Santiago de Chile cuando conoció a Diego Rivera durante un Congreso Continental de Cultura organizado por el poeta Pablo Neruda en 1953. Ahí entrevistó al muralista, quien la invitó a fungir como secretaria del siguiente congreso a celebrarse en México al año siguiente. Se quedaría en el país, nacionalizándose en 1961.

Además de ser una conocedora de la obra y vida de Diego Rivera y Frida Kahlo, con quienes trabajó de cerca, siguió la obra de Orozco, Siqueiros, Tamayo, entre otros pintores destacados, y ha estado presente asiduamente en los principales medios periodísticos, iniciándose en el suplemento México en la Cultura del diario Novedades y más tarde en el Diorama de la Cultura del periódico Excélsior. Durante 24 años mantuvo semana a semana la columna de Arte en Proceso y es colaboradora permanente.

Su vasta bibliografía ronda medio centenar de libros, de los cuales en la mesa fue recordado Confrontaciones por Del Conde, y Gráficas y neográficas en México por González Mello.

Del Conde elogió el volumen al referirse al encuentro llamado “Confrontación 66”, para expresar la vigencia del título de Tibol, y solicitó a García Cepeda la necesidad de una reedición. Dijo también: “Uno a veces puede tenerle miedo a Raquel Tibol, porque es una mujer contundente y la contundencia siempre provoca una reacción en la otra persona”. Concluyendo así: “La vida cultural de México no sería lo mismo sin su presencia.”

González Mello leyó el texto titulado “Quítate, porque no me dejas ver”, mientras Del Conde guardó el suyo (ambos se reproducen en estas páginas). A su vez, Ponce extrajo un fragmento de la respuesta que en 1953 envió Diego Rivera al secretario general del Partido Comunista (Dionisio Encinas, al que la crítica llamó “cirquero”) donde se exigió explicara “sus relaciones con una mujer argentina y diga lo que sepa sobre la personalidad política de ella”, cuestionario que Proceso rescató completo de los archivos del artista.

Tibol pasó entonces a agradecer el haber conocido a la “tribu Rivera” que la acogió, y habló sobre la política mexicana y, a pregunta del público, sobre la reforma energética recién aprobada, para señalar que en nada beneficiaba al pueblo de México. Dijo que “los herederos de Lázaro Cárdenas no están a su altura, su familia ha llevado a Michoacán a la ruina”, y exaltó a Andrés Manuel López Obrador, de quien señaló no ser devota:

“¿Ustedes creen que las modificaciones del Senado son para bien? Andrés Manuel Lopez Obrador es el último auténtico patriota que tiene México porque defiende lo básico, que son las recursos naturales. Ha defendido el cultivo agrario, los bosques, y a riesgo de su vida, realmente la defensa la ha hecho él con una lógica de la historia mexicana impecable.”

Y concluyó con la frase:

“Nunca he militado en partido alguno pero siempre me he considerado de izquierda.”

Y llegaron Las mañanitas seguidas del chiquitibum.