A dos años del triunfo de la huelga de los trabajadores de Industrias Ocotlán, quienes obtuvieron una resolución judicial para quedarse con bienes por 307 millones de pesos de la fábrica textil de Isaac Saba, el movimiento decae. El líder del sindicato, Felipe Velázquez, pierde apoyo al no cumplir su promesa de reabrir la fuente laboral, y se le acusa de lucrar con el patrimonio de las 400 familias que dependen del movimiento.
La dirigencia de los huelguistas de Industrias Ocotlán, S.A. de C.V., de quienes dependen más de 400 familias en la región Ciénega, aún pretende reabrir la empresa como cooperativa de producción y con el nombre de Tejidos Ocotlán.
Sin embargo, exempleados de la textilera y asesores de la Cooperativa de Trabajadores Democráticos de Occidente (Tradoc, el exsindicato de la fábrica llantera Euzkadi) denuncian que la corrupción en la dirigencia de la Sección 8 del Sindicato Nacional de la Industria Textil, encabezado por Felipe Velázquez Hernández, es el principal obstáculo para el resurgimiento de la planta.
Jesús Torres Nuño, líder de Tradoc, acusa a Velázquez Hernández de conducir a su gremio al fracaso. Por ejemplo, dice, se hace llamar “caballero águila” y se convirtió en un “remedo de patrón”, al tiempo que disminuye el capital de más de 307 millones de pesos en bienes y propiedades asignados judicialmente a los exempleados al triunfo de la huelga, hace dos años.
Desde su punto de vista, Velázquez Hernández está obsesionado con la reapertura de una planta que no es viable en términos técnicos ni financieros. Para Torres Nuño, el líder textilero pretende seguir los pasos de Isaac Saba Raffoul, el industrial –ya fallecido– que a base de engaños, sobreexplotación de sus obreros y el uso máquinas casi de desecho, en pocas décadas formó en Jalisco una de las más importantes firmas del ramo en Latinoamérica… hasta que llegó la competencia china en la década de los noventa.
“Nuestra diferencia con él, y así se lo dijimos, es que pretende llevar a los compañeros de Industrias Ocotlán a una aventura sin ningún sustento para su operación; los lleva al desbarrancadero”, reitera el líder de Tradoc.
Prosigue: “Él solo se pone la camiseta de dueño y dice que es el patrón sustituto. No sabe que se le van a venir una serie de compromisos que no se imagina la bronca, eso va a terminar en una cena de negros. Yo no entiendo qué van a hacer los compañeros de Industrias Ocotlán cuando, bajo ese nuevo concepto (de patrón sustituto), les empiecen a llover los proveedores de todos lados para cobrar las deudas que tenía pendientes Isaac Saba. Es ahí donde están en el riesgo de perder todo, e incluso de contraer compromisos que no tenían, todo por el líder (Felipe Velázquez), quien no sabe lo que hace al autonombrarse patrón sustituto.”
Torres Nuño señala que, después de una larga lucha y de años de huelga, los obreros de Euzkadi lograron reabrir su fábrica en el municipio de El Salto, ya convertida en cooperativa de producción, pero con una gran cantidad de máquinas funcionando y con tecnología de punta.
Pero en caso de que los textileros abran Industrias Ocotlán, ésta “no podrá ser igual que Euzkadi, por muchas razones pero la fundamental es porque ellos están en el ramo textil, que en México, frente a las importaciones chinas, está de rodillas. Otro aspecto es que les dejaron la planta seca: no hay materia prima, capital de trabajo ni maquinaria; tampoco existe un socio capitalista porque el proyecto no es viable. Nosotros se lo dijimos con anticipación”.
Para colmo, destaca, “cuando el señor (Velázquez) dice que es un caballero águila y acusa a los adversarios de ser unos gusanos, realmente se refiere a los disidentes de su gremio, les echa la culpa de que no lleguen los inversionistas y los sanciona en sus derechos como sindicalistas”.
La realidad, apunta, es que cerca de 80% de las máquinas de la empresa de Saba son chatarra sin valor de reventa, y “así no se puede enfrentar la gran competencia de China. (Velázquez) pretende empezar a producir con despojos industriales, máquinas inservibles”.
Vendedor de ilusiones
Para el líder de Tradoc, la situación de los trabajadores textileros está deteriorándose: “Hay la sospecha fundada de muchos sindicalistas de que para estas alturas están desmantelando la planta. De las pocas máquinas que ahí había, algunas las están vendiendo como fierros viejos”.
Consultados por Proceso Jalisco, disidentes de la Sección 8 del Sindicato Nacional de la Industria Textil indican que las corruptelas, los excesos y la mala dirección de Felipe Velázquez, lejos de ayudar a la reapertura de la planta, garantiza su cierre definitivo.
Además, revelan que están en disputa propiedades como el local del sindicato y hasta las cinco hectáreas ganadas al río Lerma y entregadas en concesión por la Comisión Nacional del Agua al sindicato textilero, donde se realiza la Feria de Ocotlán.
El trabajador disidente Ramiro Buenrostro recuerda que, después de tres años del triunfo de su huelga –iniciada el 8 de mayo de 2007–, en 2011 las autoridades laborales sentenciaron a la empresa de Saba Raffoul a entregar a sus exempleados bienes e inmuebles por 307 millones de pesos. Sin embargo, los agremiados no han visto ni un solo peso ni se ha cumplido la promesa de la dirigencia sindical de reabrir la fuente laboral.
Y aunque el 4 de noviembre de 2012 se protocolizó ante notario público la Cooperativa Tejidos Ocotlán, hasta ahora sólo existe el membrete, dice Buenrostro.
Confirma que Velázquez Hernández llama gusanos a sus opositores, y sin embargo el líder se jacta de que la familia Saba le ofreció 10 millones de pesos pero que él daría la vida por los trabajadores. Desde luego, apunta Buenrostro, “nadie le cree”.
A decir del disidente, desde hace tres años, cada diciembre su líder le vende a los afiliados la misma ilusión: “Les asegura que ahora sí ya van a abrir la empresa e incluso que hay socios dispuestos a ofrecer 100 millones para la reapertura; jura que él ya vio ese montón de dinero junto y en espera de invertirse”. Y en tanto, agrega, Velázquez saca todos los beneficios posibles de la organización.
Luis González, extrabajador que forma parte del comité de Velázquez, informa que en 15 días se formó un movimiento de más de 152 afiliados que firmaron ante notario su determinación de exigir la venta de todo lo recuperado al triunfo de la huelga y su reclamo de que se pague de inmediato la liquidación de los participantes.
Los inconformes afirman que Velázquez se está quedando solo y que la entrada a las juntas y asambleas se les restringe a sus opositores, o bien se les presiona. A esas convocatorias acuden entre 70 y 80 extrabajadores, que firman todos los acuerdos promovidos por el líder, de forma tramposa porque no se toma en cuenta el parecer de cada sindicalista.
Otros opositores a Velázquez expresan que éste los acusa de “buscapleitos y alborotadores” porque critican su gestión y rechazan que se les hostigue y se les bloqueen sus derechos sindicales. También señalan que el líder pretende apropiarse del título de concesión de los bienes asignados a los exempleados para venderlos a su conveniencia.
Román Hernández, otro sindicalizado, relata que hace unas semanas Velázquez convocó a una reunión para exigir a los sindicalizados que renunciaran a los beneficios del Seguro Social, pero nunca ha explicado con qué propósito, pero al parecer sólo buscaba aliviar a la familia Saba de sus compromisos con el IMSS.
También atribuye a su líder la venta de varias rutas de camiones en Ocotlán sin el consentimiento de los accionistas, que son sus compañeros del sindicato.
División
Torres Nuño considera una “desvergüenza” de Velázquez Hernández su declaración de que los cooperativistas de la Llantera Tradoc sólo les aportaron al movimiento ocotlense 12 mil pesos en cinco años de huelga. En realidad, enfatiza, Tradoc entregó más de 7 mil pesos cada mes y durante dos años y medio, es decir más de 200 mil pesos, además de apoyos en especie, como despensas y trasporte.
“Felipe olvida el pago de camiones para el traslado de exempleados de Industrias Ocotlán a la Ciudad de México para hacer gestiones o llevar a cabo diversas manifestaciones”.
Agrega que la cooperativa llantera ofreció trabajo, de manera solidaria, a 150 obreros de Industrias Ocotlán como apoyo temporal y con la idea de mitigar la crisis de las más de 400 familias. “De todo eso que hicimos, (Velázquez) nada recuerda. Es un sujeto sin sentido de gratitud y una persona desleal a la única organización que ofreció su apoyo fraterno. Nos arriesgamos a que nos partieran el hocico porque sabíamos que enfrentamos al poderoso empresario Saba”.
Torres Nuño dice que el pasado 25 de noviembre los empleados de Tradoc recibieron un volante de la dirigencia del sindicato textilero, supuestamente para agradecer el apoyo, pero señalaba que Torres Nuño sólo aportó, “por una sola ocasión, 12 mil un pesos, el 18 junio de 2010, desconociendo el motivo por el que se nos retiró el apoyo”.
El dirigente de Tradoc considera que Velázquez pretende provocar división entre los extrabajadores de Euzkadi, sin importarle el apoyo solidario que recibió. En cambio, recuerda que el gran peso de la huelga de Euzkadi en Jalisco la soportó la cooperativa de Refrescos Pascual y que Tradoc jamás lo olvidará.
“En el caso de Ocotlán, la industria tiene ocho años cerrada, pero el empresario Saba ya sabía a qué se exponía (ante la competencia de China) y desde 10 años antes dejó de invertir. Lo mejor que se podía tener era un telar que se llama tricañón. Pero por la experiencia en Euzkadi nos damos cuenta de que con los chinos no se juega: tienen toda la tecnología de punta y manejan un precio en el mercado por debajo del costo de producción. Nadie en México puede enfrentar eso, y por esa razón las plantas textiles se están reconvirtiendo.”
Román Hernández, igual que Ramiro Buenrostro, Luis González y Rodrigo Partida, señala que Velázquez formó un grupo de choque para reprimir a los disidentes. Además, sospechan de las cuentas del líder porque reporta que los sindicalizados de Industrias Ocotlán son 427, al menos 20 más de los que iniciaron la huelga en 2007.
Al respecto comenta Torres Nuño: “Por desgracia, los compañeros de Ocotlán quedaron en medio de la avaricia de los Saba y de la corrupción de su dirigencia sindical”.
Por esas razones los sindicalistas afectados anuncian que buscarán acercarse con el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval para gestionar una solución, pues ellos reclaman sus liquidaciones mientras que Felipe Velázquez se empecina en la ya inviable reapertura de la fuente laboral.








