Señor director:
Le agradeceré publicar esta carta, dirigida al doctor Raúl Plascencia Villanueva, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Doctor Plascencia: Con satisfacción he visto que la CNDH a su cargo está atendiendo casos de violaciones a los derechos humanos, laborales y académicos en la UNAM; su intervención es importante, pues de esta manera se puede propiciar que el clima académico y laboral sea saludable, no como ocurre actualmente, lo cual es del conocimiento pleno del doctor José Narro Robles, rector de la UNAM, así como del abogado general, quienes al parecer se escudan impunemente en la autonomía universitaria.
Realmente espero que se puedan frenar las injusticias que son cosa común en esta universidad, lo cual me llena de indignación y de tristeza, pues los administradores mancillan a nuestra UNAM por su soberbia, prepotencia e intereses particulares. Esto no es conocido por la opinión pública debido a que la mayoría de los académicos y estudiantes no denuncian las injusticias y atropellos por temor a represalias.
Como un ejemplo más de lo antedicho, quiero hacer de su conocimiento y denunciar mi caso, pues yo laboraba en el Laboratorio de Análisis Radiológicos de Muestras Ambientales, donde colaboraba con el físico Bernardo Salas Mar, con quien logramos determinar en las cercanías de la Central Nuclear de Laguna Verde contaminación radiactiva consistente en Cobalto-60 y Cesio-137, que son sustancias cancerígenas que pueden ser causal de las enfermedades y muertes que se presentan alrededor de dicha planta nuclear.
Un día en que me disponía a ingresar al laboratorio y analizar las muestras ambientales recolectadas, el acceso electrónico al laboratorio me fue cancelado, sin explicación alguna, y fui despedido injustificadamente. Desde entonces no tengo ya la oportunidad de hacer análisis radiológicos ni de dar clases como profesor adjunto, ya que al parecer me pusieron en la lista negra de la UNAM por haber iniciado un proceso de demanda laboral y tener una opinión divergente a la de las autoridades en turno.
El mencionado laboratorio, único en la institución y con un valor aproximado de 5.5 millones de pesos, fue cerrado de manera injustificada, sólo porque al parecer la doctora Rosaura Ruiz, directora de la Facultad de Ciencias, no quería que se realizaran estas investigaciones debido al hallazgo relacionado con Laguna Verde.
Presenté mi demanda por despido injustificado, de acuerdo con el expediente 594/2010, pero al parecer la Oficina del Abogado General y la Dirección de la Facultad de Ciencias de la UNAM tienen una estrecha relación con la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje 14 Bis. El hecho es que, a pesar de que estuve laborando tres años en dicho laboratorio, y no obstante que presenté todas las pruebas correspondientes, el laudo me fue desfavorable y no he podido continuar con ninguna de las labores que desempeñaba.
Me parece una ignominia que la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez aparezca en la lista de candidatos a consejeros electorales del Instituto Federal Electoral (IFE), y que además aspire a ser rectora de la UNAM con estas actitudes ajenas al espíritu científico y universitario, cayendo en comportamientos retrógrados.
Doctor Plascencia: Le solicito respetuosamente una audiencia para presentarle los elementos probatorios que respaldan mi dicho y exponerle personalmente mi caso. El objetivo: que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emita la recomendación correspondiente y se reabra el laboratorio que constituye nuestra materia de trabajo y que desde hace dos años con tres meses se encuentra cerrado.
En este laboratorio dábamos cursos de protección radiológica y ofrecíamos servicios de análisis radiológicos, generando recursos económicos para nuestra UNAM. Estoy seguro de que con su acertada intervención se puede lograr un trato civilizado y digno para los académicos de la UNAM.
Atentamente
José Abarca Munguía
Exacadémico de la Facultad de Ciencias-Departamento de Física
de la Universidad Nacional Autónoma de México
Celular: 55/24-04-58-18








