Señor director:
Le solicito publicar la presente carta para denunciar que en la Comisión Nacional Forestal (Conafor), sectorizada a Semarnat y con sede en Zapopan, sus directivos están aplicando métodos gangsteriles y de terrorismo laboral para cesar personal.
Mi ingreso a la Conafor data de febrero de 2003. En 2008 fui nombrado subgerente, puesto obtenido mediante convocatoria pública y bajo un esquema similar a lo promovido por el servicio profesional de carrera.
El pasado 15 de octubre, en la Unidad de Asuntos Jurídicos, me comunicaron que “la institución” había tomado la decisión de “liquidarme”, poniendo frente a mí un documento titulado “Convenio de Terminación de la Relación Laboral” y un cheque con el monto que determinaron.
Sorprendido, pregunté por los motivos de mi cese, sobre el responsable de la decisión, acerca de la validez legal de lo que ocurría, y cuáles eran mis opciones.
Me respondieron que no se requerían motivos de faltas laborales o administrativas, que no me dirían quién tomó esa determinación porque, además de ser aspectos irrelevantes, mi puesto es de confianza, y legalmente tienen derecho a cesar a quien lo ocupe en cualquier momento. Señalaron que tenía dos opciones: la primera, firmar el convenio que me presentaban, y la segunda, negarme a firmar.
Si optaba por no firmar, en ese momento llamarían a personal de seguridad para que me sacara de las instalaciones, y si en días posteriores me presentaba no se me permitiría el ingreso, dificultarían el proceso de trámites para mi baja (acta de entrega-recepción, cancelación de resguardos y emisión de la hoja de baja –con lo cual no se libera el ahorro del seguro de separación individualizado–), además de que indagarían a través del Órgano Interno de Control las actividades laborales que desarrollé, agregando con actitud amenazante que seguramente encontrarían algo.
Les manifesté que desde julio de 2013 estoy en sesiones de rehabilitación debido a una luxación acromio-clavicular que padecí, lo cual requirió de cirugía para colocarme una placa que debe ser retirada en noviembre; asimismo, que tengo una familia cuya manutención depende de mis ingresos laborales.
Su respuesta fue que necesitaba decidir rápidamente si firmaría o no, me reiteraron que independientemente de mi decisión procederían a liquidarme, y que mi adscripción al ISSSTE se mantendría activa sólo dos meses más.
Por la presión que recibí en ese momento, tomando en cuenta las actitudes de exclusión y reclamo que desde el regreso de mi incapacidad en agosto intensificó la gerente que fungió como mi jefa inmediata, además de que a partir del 2010 tenía la percepción de que se acentuaron prácticas discrecionales de manejo de recursos públicos, influyentismo y amiguismo, firmé el convenio, e inmediatamente me dijeron que debíamos ratificarlo en la Junta de Conciliación y Arbitraje que se ubica en el centro de Guadalajara.
Pasado casi un mes de dicho suceso, digiero un poco mejor la indignación y coraje que me provocó el método vil que están empleando para “liquidar” a trabajadores de confianza, y para dejar de renovar contratos a personal etiquetado como eventual. El cheque que recibí tiene el número de folio 404, que quizá representa un número consecutivo de las liquidaciones que han aplicado durante el 2013, sobre una plantilla aproximada de trabajadores de confianza de 2 mil 500 personas. (Carta resumida.)
Atentamente
Jesús Gutiérrez Cacique
jgcacique@gmail.com








