Reparto del espectro

Ni el apagón analógico ni la reforma de telecomunicaciones ni las múltiples consultas, mesas de diálogo ni propuestas ciudadanas han logrado que el reparto del espectro se equilibre entre canales destinados al lucro y aquellos con un fin educativo, cultural, científico.

La radio, así como la televisión, mantienen la desigualdad numérica, tanto en analógico como en digital. El desarrollo de una tecnología supuestamente más ágil, capaz de transportar más señales por su ancho de banda, de mejor calidad gracias a la alta definición no está siendo aprovechada para modificar el prorrateo de las señales. Estas continúan mayoritariamente en manos de la empresa privada que se orienta al objetivo de hacer negocio y darle visibilidad a las industrias asociadas a través de la publicidad.

Los últimos números publicados por la extinta Cofetel señalan lo siguiente: El total de frecuencias de radio asciende a 2 259 en toda la República.  De éstas, las concesionadas abarcan 1 810 y los permisos 449, es decir, apenas el 24.8% del conjunto pertenece a la sociedad.

En radio se adoptó el estándar IBOC para lo digital, mismo que ha sido un fracaso pues la FM es la que lleva la delantera en números, registra 1 321, un poco más de la mitad del total. En dicha frecuencia las concesiones superan en dos tantos a los permisos: 972 contra 349.

La adopción del nuevo patrón en radio no es obligatorio, lo que tal vez explique la renuencia de los privados a incursionar en una tecnología para la cual se necesitan cambiar los aparatos para emitir y aquellos para recibir.

Los gobiernos, presionados por las grandes trasnacionales productoras de programas y receptores, decidieron adoptar el esquema digital e imponerlo mediante el apagón analógico. Las razones ofrecidas fueron la mejoría de la señal, sin embargo se eludió decirle al consumidor que tiene que cambiar su receptor o adaptarlo, que el  fin  oculto  es  el  de  ampliar el ingreso de las televisoras, incursionando con un espectro más ancho, en el negocio de las telecomunicaciones.

Tampoco en la pantalla chica se optó por aprovechar las modificaciones técnicas para compartir de otra manera las frecuencias, el modelo sigue siendo dos terceras partes en señales mercantilizadas y el resto para uso no lucrativo.  La desigualdad se profundiza frente a la digitalización. Según datos oficiales, el total de frecuencias televisivas asciende a 1 035 estaciones de las cuales 703 son aún analógicas y 327 digitales. De éstas últimas, que aparecieron después del 2004, se han otorgado solamente 46 permisos en TDT mientras que las concesiones ascienden a más de la mitad, 281 frente a las 452 analógicas que aún restan.

En suma, la reciente reforma de telecomunicaciones prolonga la política para el tránsito a lo digital que se diseñó en el sexenio de Fox.